CAPITULO XI - LA INQUISICION


CAPITULO XI (111)

LA INQUISICION


Cruz verde de la Santa Inquisición
   
Hildebranda de Birger - Los Valdenses - Los cátaros - La inquisición Episcopal - Inocencio III - La Inquisición Pontificia - Gregorio IX - Los dominicos - Domingo de Guzmán - Inocencio IV - La Cruzada Albigense - Pedro II de Aragón - Los franciscanos espirituales - La Inquisición Aragonesa - Margarita Poret - Los Reyes Católicos - La Santa Hermandad - La Capitulación de Granada - El Príncipe Don Juan y la Mancebía de Salamanca - La Santa Inquisición - La Suprema - Sixto IV - Familiares de la Inquisición - Los Sambenitos - La Expulsión de los Judíos - Los Conversos - Tomás de Torquemada - Los Autos de Fe - Procesos en los tribunales de la Santa Inquisición - Fuenteovejuna - Desarrollo de un auto de Fe: Las brujas de Zugarramurdi - Juana de Castilla y Felipe II de Habsburgo - La intolerancia protestante - Martín Lutero - Anabaptismo - El Calvinismo - Miguel Servet - El Anglicanismo - Las Brujas - El Malleus Maleficarum - Los Sefardíes - Portugal - Alfonso de Alburquerque - Leyenda negra de la Inquisición Española - Inocencio VIII.

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Hildebranda de Birger
(1088-1179)

En la Edad Media la misoginia, la creencia que las mujeres eran criaturas inferiores, más débiles y fácilmente corruptibles, la superstición y la creencia de fuerzas sobrenaturales ocupaban las mentes de los hombres, para beneficio de la iglesia que aumentaba su poder decretando obediencia al clero, que indicaba a la gente el comportamiento a seguir para continuar viviendo después de la muerte.

La Edad Media fue una época oscura en todo sentido: Las largas noches de invierno no estaban iluminadas, la población no tenía acceso a las velas, privilegio de algunos nobles y de las iglesias. Sólo se iluminaba con el fuego, que en todo momento le recordaba el pecado y las terribles llamas del infierno.
Las hogueras de la inquisición semejan un corto publicitario (un avance) del infierno, reflejando el terror en nobles y plebeyos enemistados con la iglesia.

La Iglesia constituyó una marcada dicotomía en la concepción de la mujer en la Edad Media: La Virgen María, modelo de virginidad, de madre y de abnegada y fidelísima esposa y Eva, que instaló el pecado provocando la expulsión del paraíso, instalando la sexualidad como un conjunto de actos pecaminosos. 
El placer sexual no debía constituir un goce sino se instalaba como un deber conyugal, con el único objetivo de procrear.

Hildebranda, procedente de una familia de una familia noble alemana, se educó en un convento, por lo que aprendió el salterio* o libro de salmos, la lectura del latín, y otras culturas vedadas a las mujeres de su tiempo.
* composiciones líricas medievales. colección de salmos e himnos religiosos que debían recitar los monjes y los sacerdotes.

El suicidio de una monja embarazada se convirtió en el detonante para solicitar la escisión del monasterio masculino en el que se encontraban las monjas. Hildebranda propuso fundar uno solo para mujeres inspirada por una de sus visiones y lo consiguió, 
siendo la primer abadesa de la historia, y desde 1141 escribió sobre sus experiencias, visiones sobrenaturales, vinculándose con Bernardo de Claraval (Capítulo VIII - Las Cruzadas - Bernardo de Claraval) mediante epístolas que se conservan. y otras dirigidas a Federico I BarbarrojaEnrique II de Inglaterra y Leonor de Aquitania.
Hiledebranda contribuyó a la Reforma Gregoriana a través de sus libros, en los que denunciaba la corrupción de la iglesia.
Fundó el Monasterio de Rupertsberg, del cual se convirtió en abadesa.

La labor de escritora de Hildebtanda se vio interrumpida muchas veces por los viajes de predicación. Si bien la clausura en sus tiempos no era tan rígida como lo sería a partir de Bonifacio VIII, no dejó de sorprender y admirar a sus contemporáneos que una abadesa abandonara su monasterio para predicar.
Asimismo, comenzó la colección de cantos que tituló Symphonia armonie celestium revelationum, que compuso para atender a las necesidades litúrgicas de su comunidad. Según algunas cronologías, también de 1150 dataría el inicio del Liber vite meritorum, una guía de  comportamiento moral.

Fue la primera y única mujer en siglos autorizada por la Iglesia a predicar, cosa que hizo en numerosas giras por pueblos y templos de Alemania.

Hildegard von Bingen fue muy por delante de su tiempo en sus opiniones escritas sobre la importancia de la gratificación sexual para las mujeres.
Hildegard escribió sobre sexo de una forma tan clara como apasionada. Fue la primera en atreverse a asegurar que el placer era cosa de dos y que la mujer también lo sentía. La primera descripción del orgasmo femenino desde el punto de vista de una mujer fue la suya. Tenía una idea muy peculiar de la sexualidad, teniendo en cuenta que era monja y que vivía en el siglo XII. Para ella, el acto sexual era algo bello, sublime y ardiente. En sus libros de medicina abordó la sexualidad y, especialmente, en Causa et curae, donde dio más detalles.


Algunas opiniones estiman poco probable que una monja, superiora de un convento, esté tan relacionada al placer sexual, entendiendo que durante su noviciado había tenido conductas lesbianas y que en sus peregrinaciones había mantenido relaciones impropias de una monja. En sus explicaciones médicas sobre el sexo, llama la atención el hecho de que Hildegarda hable de la belleza del acto sexual, y luego que logre hacerlo de una manera tan natural y sin temor de llamar a las cosas por su nombre en una época como la medieval, tan religiosa y conservadora.

" Cuando la mujer se une al varón, el calor del cerebro de ésta, que tiene en sí el placer, le hace saborear a aquél el placer en la unión y eyacular su semen. Y cuando el semen ha caído en su lugar, este fortísimo calor del cerebro lo atrae y lo retiene consigo, e inmediatamente se contrae la riñonada de la mujer, y se cierran todos los miembros que durante la menstruación están listos para abrirse, del mismo modo que un hombre fuerte sostiene una cosa dentro de la mano."
Hildebranda de Birger

Posiblemente los curas medievales no advirtieron o no dieron suficiente importancia a sus escritos. El 7 de octubre de 2012 su nombre fue agregado a la lista de Doctores de la Iglesia por el Papa Benedicto XVI.

También escribió libros de contenidos sobre ciencias naturales (Physica) y medicina (Cause et cure), en los cuales expuso gran cantidad de conocimientos sobre el funcionamiento del cuerpo humano, de herbología y otros tratamientos médicos de su época basados en las propiedades de piedras y animales.
En un momento en el que se consideraba que la Tierra era plana, Hildegard hace uno de los primeros intentos por describir lo que sería nuestro planeta visto desde el espacio.

El contenido de su predicación giró en torno a la redención, la conversión y la reforma del clero, criticando duramente la corrupción eclesiástica, además de oponerse firmemente a los cátaros; al condenar las doctrinas de estos, proponiendo el combate de sus errores mediante la predicación y la edificación del clero. Contribuyó a la Reforma Gregoriana.

Con motivo del 800 aniversario de su muerte, Juan Pablo II se refirió a ella como profetisa y santa. De la misma manera, en 2006, el papa Benedicto XVI también se refirió a Hildegarda como santa y la encomió como una de las grandes mujeres de la cristiandad junto con Catalina de Siena, Teresa de Ávila y la madre Teresa de Calcuta.

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Durante seis siglos Europa se encontró atormentada por tribunales religiosos y civiles, que bajo distintas inquisiciones* combatieron cruelmente las herejías (ideas contrarias a los dogmas, especialmente los de la iglesia católica) y la brujería .

* Inquisición es la acción y el efecto de interrogar (del latín inquirere, in (hacia adentro) y quaerere (preguntar)). Herejía etimológicamente significa opinar en forma diferente. Los inquisidores también atendían delitos menos graves como la sodomía o el adulterio.

El miedo a padecer el infierno era común a las religiones, y las autoridades laicas se encontraban unidas a las de la iglesia, por lo que las herejías, eran condenadas tanto en tribunales religiosos somo laicos. Una herejía suponía una traición a Dios. Y las traiciones se castigaban con la muerte.


Una constitución de Diocleciano, del año 387, mandaba que «todos los jefes de los maniqueos fueran quemados con sus libros, y sus discípulos condenados a muerte o a trabajos forzados en las minas». Los papas Calixto II (1119 en Tolosa) y Inocencio II (1138 en Letrán), llamaron a toda la nobleza cristiana a luchar contra cualquier nueva secta.

En 1184, aún no se admitía la pena de muerte, pero se crearon tribunales episcopales, establecidos por el emperador Federico I Barbarroja y el papa Lucio III, que en conjunto, la autoridad civil y el obispo de cada diócesis, se aplicaba la excomunión a los encontrados herejes, se confiscaban sus bienes y se les desterraba.


Los Valdenses

En Carcassonne, Francia, el movimiento de los "Pobres de Lyon" comenzó hacia 1170, bajo la dirección de un francés de Lyon llamado Pedro Valdo.
Algunos historiadores opinan que valdense deriva de valle, en particular aplicado a habitantes de valles alpinos. La forma de vida de los valdenses era simple y austera, y tuvieron apoyo de muchos católicos.

Escudo Valdense: Lux lucet in tenebris (“la luz en las tinieblas resplandece”)

Pedro Valdo era un rico comerciante de Lyon, muy devoto, que siguió el evangelio de San Mateo: "Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo."
San Mateo 18 - 21

Los valdenses, cristianos disidentes, hicieron traducciones de los evangelios a las lenguas vulgares y predicaron sin permiso eclesiástico (sólo los obispos otorgaban licencias para predicar) en Alemania, Suiza, Francia y Catalunya, donde ganaron muchos adeptos.


En 1197 desde 
Gerona, se dictó una terrible ordenanza, donde declara que el hereje será quemado vivo y que su patrimonio se dividirá en tres partes, dos para el fisco y una para el denunciante y otros tremendos castigos para quienes protejan de alguna forma al hereje.


El primer 
Tribunal de la Inquisición para juzgar delitos contra la fe data del siglo XIII, cuando el papa Honorio III en el año 1222 y, a petición del emperador alemán Federico II Hohenstaufen, que para mejorar su imagen ante el papado (no era partidario de participar en cruzadas hacia Tierra Santa) pensó que era la mejor forma de congraciarse con el papa. (Capítulo VI - Las Invasiones Bárbaras - Federico II Hohenstaufen).
Así el primer tribunal fue constituido en Sicilia y estuvo formado por teólogos de las órdenes mendicantes (franciscanos y dominicos) por su supuesta mejor preparación teológica y su rechazo de las ambiciones mundanas. Aunque el Tribunal de la Inquisición como tal, constituido orgánica y funcionalmente no se establece hasta el 1231 cuando el papa Gregorio IX decretó la bula "Excommunicamus" por la que redujo la responsabilidad de los obispos en materia de ortodoxia y por la cual los inquisidores estaban bajo la jurisdicción del Papado.
Los inquisidores nombrados por los papas fueron fanáticos descontrolados.

La persecución ordenada por el papa Lucio III (papa de 1161 a 1185), tras excomulgar a los valdenses, fue implacable: En Gerona en una sola ejecución, 114 valdenses fueron a la hoguera.
En el año 1237 en Castellón se arrestaron 45 valdenses, y 15 de ellos fueron quemados vivos. 80 valdenses fueron quemados vivos en Estrasburgo.

Los valdenses subsistieron, la iglesia valdense de Roma posee una calificada facultad de teología (2016).

En 1986 el papa Juan Pablo II mantuvo una reunión en Asís con los valdenses, solicitando perdón por los crímenes de la iglesia contra esta religión.
En 2015 el papa Francisco I confesó en la Iglesia Metodista Valdense, en Turín:
En nombre de la Iglesia católica, les pido perdón por las actitudes y comportamientos no cristianos, ni siquiera humanos, que en la historia hemos practicado contra ustedes.
En nombre del Señor Jesucristo, perdonadnos”
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Los Cátaros


Novaciano (Frigia ? - 258) fue un sacerdote romano y antipapa, que se separó de la iglesia, formando una secta cristiana denominada Iglesia de los puros (katharoi) que perduraría hasta el siglo VII. De los puros deriva el nombre de cátaros. Estos cátaros no aceptaban en la iglesia a cristianos que habían en algún momento renegado de su religión, aún en suplicios o ante alternativas como ser enviados a las fieras del circo romano.

Tras el concilio del año 251 en que fue declarado antipapa, Novaciano fue martirizado en tiempos de Valeriano (258), y sus seguidores fueron los primeros en ser llamados cátaros, y fueron excomulgados por el papa Cornelio, siendo considerados herejes por la iglesia y desaparecieron.


Los Cátaros en el Medidodía Francés

Los cátaros resurgieron como gnósticos en el siglo XI.
Nadie puede negar que los cátaros eran buena gente. No molestaban a nadie, trabajaban y no se involucraban en disputas, vivían sin lujos, como los primeros cristianos, y cuidando la naturaleza.
Pero cometieron el error de desconocer la autoridad del papa, por lo que fueron cruelmente torturados y masacrados. Sus propiedades pasaron al poder de inquisidores y de nobles franceses y al Reino de Francia.

Los historiadores no están de acuerdo si la religión cátara fue autóctona o alóctona (esto es, lo contrario de autóctona, y se trataría en este caso de una herencia oriental de religiones dualistas).

El gnosticismo practicado por los cátaros es una mística secreta de la salvación, donde se mezclan creencias orientales e ideas de la filosofía griega, principalmente platónica, con el cristianismo. Los cátaros eran cristianos rechazando la iglesia de Roma. Rechazaban el infierno, el arma más usufructuada por la iglesia para lograr adeptos. Eran más tolerantes con los pecados.

El gnosticismo indica que no es necesaria la fe para salvarse, ni tampoco en el perdón está la salvación, gracias al sacrificio de Cristo, sino que la salvación está en la gnosis (conocimiento) introspectivo de la esencia divina, superior a la fe. El ser humano es autosuficiente para salvarse a sí mismo.

Todas las cosas materiales eran vistas por los cátaros como originadas por el mal y deben ser rechazadas. Por lo tanto, no construyeron ninguna iglesia, eran austeros y vegetarianos, mantenían posesiones comunes y compartían sus comidas.

La creencia cátara tenía sus raíces religiosas en formas estrictas del gnosticismo y el maniqueísmo. En consecuencia, su teología era dualista radical, basada en la creencia de que el universo estaba compuesto por dos mundos en absoluto conflicto, uno espiritual creado por Dios y otro material forjado por Satán. (Capítulo IV - las Religiones - Maniqueísmo)
Los cátaros creían que el mundo físico había sido creado por Satán, a semejanza de los gnósticos que hablaban del Demiurgo (sin ser necesariamente creador, es impulsor del universo)
Cruz de las Cátaros

Según la comprensión cátara, Dios creó cielos y almas. El Diablo creó el mundo material, las guerras y la Iglesia católica. Esta, con su realidad terrena y la difusión de la fe en la Encarnación de Cristo, era una herramienta de corrupción.

Afirmaban que el pecado se produjo en el cielo y que se ha perpetuado en la carne. La doctrina católica tradicional, en cambio, considera que el pecado vino dado por la carne y contagia en el presente al hombre interior, al espíritu, que estaría en un estado de caída (ha perdido la gracia) como consecuencia del pecado original.

Para los católicos, la fe en Dios redime, mientras que para los cátaros exigía un conocimiento (gnosis) del estado anterior del espíritu para purgar su existencia mundana. No existía para el catarismo aceptación de la materia, que obstaculizaba la salvación.
Los cátaros también creían en la reencarnación. Las almas se reencarnarían hasta que fuesen capaces de un autoconocimiento que les llevaría a la visión de la divinidad y así poder escapar del mundo material y elevarse al paraíso inmaterial.

La forma de escapar del ciclo (encarnación - reencarnación) era vivir una vida ascética, sin ser corrompido por el mundo. Aquellos que seguían estas normas eran conocidos como Perfectos. Los Perfectos se consideraban herederos de los apóstoles, con facultades para anular los pecados y los vínculos con el mundo material de las personas.

Los Perfectos utilizaban el único sacramento entre los cátaros: El consolament, que se otorgaba en la unción como Perfecto o como extremaunción, que posibilitaba no ser reencarnado y la salvación eterna. Las mujeres no era excluidas en esta religión. Existían Perfectas y existían en el mismo número que los Perfectos.

En tanto en el catolicismo medieval, la mujer era la causante del pecado original, y siempre induciendo al pecado mediante su gozo sin pudor, sus engaños, sus vicios, su perfidia, su engendro sin concierto, hermosa y cruel. Aunque tenía pocas posibilidades de demostrar estos supuestos vicios , ya que no disponía de tiempo, porque se dedicaba a cocinar y a criar a sus hijos.

Los cátaros negaban el bautismo con agua, elemento material y por tanto impuro, y por ser una institución de Juan Bautista y no de Cristo. También se oponían radicalmente al matrimonio con fines de procreación, ya que consideraban un error traer un alma pura al mundo material y aprisionarla en un cuerpo. Rechazaban comer alimentos procedentes de la generación, como los huevos, la carne y la leche. Comían pescados, en la creencia que eran generados por el mar.

Los cátaros consideraron nociva a la iglesia y que al poder clerical perjudicial. Los perfectos eran ejemplares y provocaron inquina en el papa,

Occitania - Languedoc, región de los cátaros.

Tolosa era una importante ciudad, después de Roma y de Venecia, la de mayor población en Europa Occidental. Todas las ciudades de Occitania tenían una importante actividad comercial con una gran tradición cultural, que tenía una mala relación con el clero local.
En contraste, en el reino de Francia se mantenía gran afinidad entre clero y nobleza, y los nobles franceses ambicionaban Occitania.

  

La Inquisición Episcopal

Inocencio III
(papa de 1198 a 1216)

La forma de vida de los cátaros era sencilla y ascética, vivían con humildad y en nada se parecían a la opulencia y corrupción que practicaba la iglesia, prestigiándose entre los intelectuales cristianos.

En el año 1200 Felipe II Augusto de Francia mandó a la hoguera a los cátaros en Troyes, incluyendo mujeres, "obrando en ello como rey cristianísimo y católico".

Inocencio III en 1215 convocó al Concilio de Letrán (Roma), y organizó la Inquisición, para combatir a los cátaros y a los valdenses, propugnando que era una sola la iglesia universal y que la salvación del alma no era posible fuera de ella.

Inocencio III en el concilio declaró que toda herejía debía ser perseguida concertadamente por las autoridades civiles y eclesiásticas. Los procesos debían se iniciados de oficio y los obispos debían formar Tribunales de la Inquisición Episcopal en cada parroquia de su diócesis.

"Usen contra los herejes la espada espiritual de la excomunión, si esto no resulta efectivo, usen la espada material".
Inocencio III


Las propiedades de los herejes debían pasar al poder de los inquisidores y los contumaces debían ser relajados* a las autoridades civiles para su ejecución.
* por relajados se entiende entregar los reos por los tribunales de la inquisición a los verdugos de autoridades civiles.

Inocencio III envió al Languedoc a monjes cistercienses, que no pudieron combatir la herejía, debido a que los monjes se presentaron con lujos desmedidos, con arrogancia y sin humildad, al contrario de lo que predicaban los perfectos cátaros.
También fue enviado el cisterciense Bernardo de Claraval (Capítulo VIII - Las Cruzadas - Bernardo de Claraval), de gran predicamento en Francia, que recorrió la región a pie y con humildad, pero que después de algunos aciertos, no logró su cometido, por lo que la herejía cátara continuó prosperando.

El rey Pedro II de Aragón o Pedro II El Católico, el conde Raimundo VI de TolosaRaimundo-Roger Trencavel (Vizcode de Béziers, Caracasona, Albi y Razes), y Raimundo-Roger conde de Foix,.eran los mayores señores occitanos. Los vasallos de estos señores feudales poseían cierta independencia y castillos ubicados en lugares de difícil acceso, donde habitaban los cátaros.
Algunos señores de Languedoc no se definieron, en particular el Conde de Foix que simpatizaba con los cátaros.
Los cátaros habían sido exterminados en otras regiones francesas y germánicas, pero no en el Langueroc. Un enviado de Inocencio III, Pedro de Castelnau, trató que Raimundo VI combatiera la herejía cátara, expulsara a los judíos del condado y otras exigencias papales que Raimundo no estaba en condiciones de cumplir.
Pedro de Castelnau fue asesinado sobre el Ródano, en las cercanías de Tolosa, lo que motivó que Inocencio III iniciara una cruzada contra los cátaros, que fue conocida como la Cruzada Albigense.


La Inquisición Pontificia
  

Gregorio IX
(papa de 1227 a 1241)

La Inquisición Pontificia sustituyó a la Inquisición Episcopal creada años antes y llamada así porque la persecución de los herejes correspondía a los obispos de cada diócesis. La Inquisición Pontificia continuadora de la Inquisición Episcopal es llamada también Inquisición Medieval, para distinguirla de la Inquisición de la Edad Moderna cuyo modelo lo constituyó la Inquisición Española, que a diferencia de la medieval estaba bajo la autoridad de los Reyes Católicos en quienes el papa había delegado todo lo referente a la herejía en los dominios de su monarquía.

Gregorio IX, Sobrino de Inocencio III, bendijo y promovió la Cruzada Albigense contra los cátaros. Decretó la pena de muerte para los herejes y revirtió el principio jurídico por el que un acusado es inocente hasta que se demuestre su culpabilidad.

Para los tribunales inquisidores el acusado permanece culpable hasta demostrar su inocencia
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Los acusados no podían probar su inocencia, por lo que los inquisidores solo decidían el grado de culpabilidad, determinando los tormentos en la inquisición y la forma de ejecución de los condenados.

En 1231 Gregorio IX estableció los Tribunales de la Inquisición Pontificia, nombrando inquisidores a los dominicos, directamente bajo su autoridad, estableciendo que los herejes fueran entregados a los seculares para su castigo. El depender directamente del papa desde 1231 facilitaba a los inquisidores a actuar de oficio, directamente actuaban en nombre de Dios.

La Inquisición Pontificia, proclamó la herejía como un crimen de lesa humanidad (el mayor crimen según el derecho romano), por lo que la herejía pasó a ser, de incumbencia teológica a incumbencia pública. como una infamia, y su aplicación sería competencia de cada reino católico. El delito de herejía se castigaría con la muerte.

La Inquisición Pontificia fue una institución eclesiástica con atributos para investigar errores en la concepción del dogma, ya que herejía etimológicamente significa opinar en forma diferente. 

De no lograr la corrección de estos errores mediante la confesión y posterior penitencia, debían apartarlos mediante excomunión de la comunidad cristiana y entregarlos a las autoridades civiles para su castigo.

El proceso inquisitorio se iniciaba con solo dos acusaciones, y trabajaban para los dominicos los sacerdotes parroquiales, que se informaban chusmeando entre la población sobre eventuales herejes, presumiblemente utilizando el secreto de confesión. 
En el proceso, los acusados ignoraban el objeto de la investigación, y sólo se desestimaba una denuncia si mencionaban a sus enemigos y si entre estos se encontraba el delator de la supuesta herejía. Los cuadernos de interrogación indicaban que si el acusado no respondía debía ser incomunicado y colgado de la pared.

La confiscación de bienes constituyó un motivo de muchas denuncias, ya que cuantos más herejes se denunciaban en forma anónima más patrimonio obtenían los tribunales. Los tribunales aportaban hasta un 50% a la casa real, y la parte mayor era distribuida entre los tribunales y algunos obispos y señores. Esto fue evidente, ya que en las partidas presupuestarias no se contemplaban presupuestos para el funcionamiento de la inquisición.

En España la inquisición pontificia sólo se instaló en Aragón, ya que en Castilla no era necesaria. Según Henry Kamen* "los obispos y los tribunales eclesiásticos se habían bastado más que de sobra para reprimir cualquier herejía”.
* Historiador británico que actualmente reside en Estados Unidos (2016)


Los Dominicos (La Orden de Predicadores)

Los dominicos, con pocas excepciones, fueron la orden religiosa más desgraciada en la historia de la humanidad. La orden más importante en España, durante la inquisición española y en los comienzos de la conquista de América.

En los Estados Pontificios la inquisición se asienta en el inquisidor local, ubicado en el convento de las órdenes dominicanas o franciscanas.

La Orden de los Predicadores, conocidos como dominicos, se inició en la Cruzada Albigense. Los dominicos fueron los monjes más ordenados como inquisidores.

Los inquisidores en principio eran itinerantes, pero comenzando en los Estados Pontificios, el papa comenzó a designar inquisidores locales, que se alojaban en conventos dominicos o franciscanos, donde se realizaban reuniones para tratar acusaciones y normas sobre distintas herejías y otros agravios a la iglesia practicadas por la población local.
Se elaboraron vergonzantes manuales para inquisidores, como guías. Originalmente la tortura no se permitía. Delitos menos graves que la herejía eran ía sodomía o el adulterio.


Domingo de Guzmán 
(1170 - 1221)

Domingo de Guzmán nació en Burgos y se ordenó sacerdote en Palencia. Predicó entre los cátaros hacia 1206 organizando - con la aprobación del papa - un grupo de predicación que imitaba las costumbres de los cátaros, viviendo pobremente, sin criados ni posesiones, pero sus intentos fueron un fracaso, lo que decidió el uso de la fuerza y el inicio de la llamada Cruzada Albigense contra los cátaros.

Domingo de Guzmán comenzó a formar un movimiento de predicadores, que en 1216 recibe del papa Honorio III (papa de 1216 a 1227) la bula por la que es creada la mendicante Orden de Predicadores. En 1234 el papa Gregorio IX lo canonizó.

En la orden dominicana destacaron Alejandro Magno y Tomás de Aquino, y la orden tuvo la mayor importancia en la inquisición medieval. También en la conquista de América (Capítulo XIII - La Conquista de América - México - La Inquisición en América), sobre todo en la controvertida persona de Fray Bartolomé de las Casas, para algunos defensor de los derechos humanos.

Al fundarse la Inquisición, en 1231, el papa Gregorio IX confió su organización a los monjes dominicos, siendo el más famoso inquisidor dominico Tomás de Torquemada.
En América, fundaron centros universitarios y propagaron prácticas y devociones que aún hoy están presentes entre la población católica, como la devoción a la Virgen María a través del rezo del rosario. Los dominicos se destacaron en la persecución de las brujas en Europa.

Domingo de Guzmán Garcés, canonizado como santo, es el Primer Inquisidor legal que  se desempeña en Tolosa, Francia. (La República Dominicana lleva su nombre en su honor).
Los dominicos fueron los monjes más ordenados como inquisidores.

Los dominicos tuvieron una influyente participación en el Concilio Vaticano II (1962 - 1965).

En el año 2000 el capítulo dominico de la provincia Teutonia (Alemania) se posicionó de forma muy crítica en la visión sobre su pasado, declarando lo siguiente:

“Monjes dominicos alemanes estuvieron no sólo implicados en la Inquisición, sino que actuaron de forma patente y extensa. Está certificada su colaboración en inquisiciones de los obispos y en la denominada Inquisición romana. Independientemente de las justificaciones históricas para su participación, hoy reconocemos las consecuencias desastrosas de esas actuaciones de nuestros hermanos. Pensamos que esto es un capítulo oscuro e impresionante de nuestra historia. Y esto vale igualmente para la colaboración demostrada del dominico alemán Heinrich Kramer en la persecución de las brujas. A través de su obra el Martillo de las Brujas (Malleus Maleficarum), dio apoyo, respaldo y promocionó ampliamente estas prácticas extremamente desdeñantes con las personas. Mediante las persecuciones a las brujas, con torturas, mutilaciones y amputaciones en vivo, causaron un sufrimiento desmesurado sobre innumerables personas (especialmente mujeres), en muchos casos de los cuales el final era una muerte lenta e ignominiosa. Monjes dominicos alemanes han contribuido, junto con otros, a crear las condiciones para que estos hechos ocurrieran. La historia de las víctimas -en su mayoría anónimas y olvidadas-, no podemos dejar pasar sin más. Y dado que una reparación resulta imposible, nos queda sólo la obligación moral del recuerdo. Sabemos, que el espíritu de la Inquisición y de la persecución de las brujas (discriminación, exclusión, marginación y destrucción de quien piense de otra forma), también se dan de forma latente hoy en día, ya sea en la iglesia como en la sociedad, tanto en cristianos como en no-cristianos. Contrarrestar esto en la medida de lo posible y promover siempre el respeto integral de los derechos humanos, es nuestro compromiso con la deuda que debemos a las víctimas de la Inquisición dominicana y a la caza de brujas. Éste es el motivo de la llamada del capítulo de Teutonia a todos los hermanos de nuestra provincia para que se impliquen en esta tarea".
de Wikipedia
(colabore con Wikipedia)

Los monjes dominicos de España y los demás países europeos (con la excepción citada de Alemania), todavía no se han pronunciado oficialmente al respecto.
  


Inocencio IV
(papa de 1243 a 1254)

En 1252 promulgó la bula Ad extirpanda por la que se legitima la tortura como medio de confesión de los heréticos. La forma de tortura más utilizada era la estrapada, que consistía en atar por detrás las manos del acusado y levantarlo mediante una polea fija en el techo, algunas veces colocando pesas en sus piernas.

La obsesión por llegar a la verdad, lo que justifica según los clérigos medievales el uso de la tortura, tiene un fundamento religioso relacionado con el sacramento de la confesión: Dios lo sabe todo, es inútil mentirle.


Se elaboraron vergonzantes manuales para inquisidores, como guías.

Los considerados reincidentes eran entregados a las autoridades civiles, ya que los inquisidores no podían derramar sangre.
"Cuando la inquisición entregue a los culpables de herejía al poder civil. el magistrado de la ciudad deberá hacerse cargo de ellos, y en un período máximo de cinco sías, deberá ejecutar las leyes hechas contra ellos."
Inocencio IV

En 1254, reglamentando el uso de la tortura proclama que
"los heréticos eran ladrones y asesinos de almas, y que no debían ser tratados mejor que si fuesen literalmente ladrones y asesinos"
Inocencio IV


Con la bula Agni Sponsa Nobilis declara le superioridad de la iglesia sobre los gobernantes. Convoca al primer concilio de Lyon, excomulgando al emperador Federico II Hohenstaufen (Capítulo VI - Las Invasiones Bárbaras - Federico II Hohenstaufen) y a Sancho II de Portugal convocando a la séptima cruzada bajo Luis IX de Francia, conocido como San Luis. También decreta el uso del sombrero rojo para los cardenales.


  

La Cruzada Albigense
(1209 - 1299)
   
La Santa Sede buscó el apoyo de Felipe II rey de Francia, al que lo acompañaron muchos nobles franceses, reuniendo un ejército de 60.000 hombres para invadir el Languedoc y terminar con los cátaros. De esta manera, los señoríos semi independientes de Occitania pasarían desde un laxo vasallaje de la Corona de Aragón a formar parte del Reino de Francia. Los caballeros franceses, con idea de conquistar nuevas tierras en Occitania, realizar saqueos y quemar cátaros, reclutaron vasallos, mercenarios y malhechores. Las ansias de botín aumentaron las filas de los franceses, uniéndose a esta cruzada flamencos y alemanes.

El 9 de marzo de 1209 Inocencio III efectúa su llamamiento a la cruzada con una carta dirigida al rey de Francia y a todos los arzobispos, obispos y a señores feudales de Francia y de Occitania.

"Expulsadle a él (Raimundo VI de Tolosa) y a sus cómplices de las tierras del Señor. Despojadles de sus tierras para que habitantes católicos sustituyan en ellas a los herejes eliminados (.......). La fe ha desaparecido, la paz ha muerto, la peste herética y la cólera guerrera han cobrado nuevo aliento. Os prometemos la remisión de vuestros pecados a fin de que, sin demoras, pongáis coto a tan grandes peligros".
  
"Esforzáos en pacificar las poblaciones en nombre de Dios, de la paz y del amor. Poned todo vuestro empeño en destruir la herejía por todos los medios que Dios os inspire. Con más firmeza todavía que a los sarracenos, puesto que son más peligrosos, combatid a los herejes con mano dura y brazo tenso (.......)."
Inocencio III


El delegado papal nombró a Simón de Monfort (Capítulo VIII - Cuarta Cruzada - La vergúenza de la cristiandad) jefe militar de la cruzada. Raimundo VI de Tolosa se unió a la cruzada, única oportunidad de salvar su vida, aceptando las duras condiciones exigidas por el delegado papal.

Los cruzados, que marchaban hacia Tolosa, se dirigieron entonces a Béziers, donde los habitantes solicitaron a los franceses una tregua que no fue concedida.

Al delegado papal le consultaron: "¿Cómo sabremos diferenciar entre la población a los católicos de los herejes?"
La respuesta fue: "Matadlos a todos, que Dios ya reconocerá a los suyos".

Los caballeros franceses que invadían Occitania se conjuraron:
"en cada villa fortificada, ante la cual se presentara el ejército y que se negara a rendirse, tras el asalto final todos sus habitantes deberían ser pasados a cuchillo."
Guillermo de Tudela (1199 - 1214) - Fue el autor de la primera parte de la Canción de la cruzada contra los albigenses, un poema épico en occitano, testimonio contemporáneo de la cruzada contra los cátaros.

Carcasona se defendió. La ciudad de Raimundo-Roger Trencavel estaba muy bien fortificada. El minado de murallas y las catapultas de los cruzados llevó la lucha hasta un final. En el mismo la ciudad se entregó pactando la salida de sus habitantes. En la negociación, en una deshonrosa actitud, los cruzados apresaron parlamentando a Raimundo-Roger.

El despiadado y sanguinario Simón de Montfort, el fanático cristiano que había combatido en la Cuarta Cruzada, se hizo del control de Carcasona.

"Su crueldad, aplicada tanto en el trato a los prisioneros como en el campo de batalla, se hace patente en las terribles mutilaciones, en el descuartizamiento en vivo, en el despedazamiento de cuerpos. La presencia documentada del dirigente de la Cruzada en cada uno de los espectáculos horripilantes que se organizaban es un dato más a añadir."
Jesús Mestre (n 1925), historiador catalán: Els càtars.

En los sínodos de Aviñón (1209), de Montpellier (1215), de Narbona (1227) y de Tolosa (1229) se ordenó a los obispos el deber de denunciar a los herejes y de llevarlos ante la autoridad civil para que ésta les aplicara la muerte en la hoguera, derrumbando sus casas y confiscando sus bienes.


Uno de los episodios más crueles de la cruzada se dio en la ciudad de Bram donde, tras rendirla, Montfort mando dejar ciegos y mancos a más de cien de sus habitantes, a los que mandó cortar también orejas, nariz y labios, menos a uno, al que dejó un ojo, para que pudiera guiar a los demás hasta Cabaret, que pensaba asediar. Todo ello con la intención de desmoralizar a los habitantes de Cabaret.

Pese a la derrota de los señores feudales, la herejía cátara siguió presente en el Mediodía Francés y en Catalunya y Aragón.

La resistencia de los castillos cátaros fue particularmente heroica en Termes, donde Simón de Monfort tomó un castillo desalojado en la noche por una epidemia de disentería entre los defensores.

Seis mil refuerzos cruzados germanos que avanzaban hacia Lavaur habían sido aniquilados por los cátaros. El castillo de Lavaur, fue defendido por una perfecta cátara que fue lapidada dentro de un pozo y donde se quemaron cuatrocientos cátaros y se colgaron a sus caballeros.

Los monjes cisterciences enviaban refuerzos todos los años a Monfort, hasta que lo impidió Inocencio III, porque Monfort, Vizconde de Carcasona, dominaba un país que podía seguir expandiéndose en perjuicio de territorios de los reinos de Francia y de Aragón.

Como los cátaros eran sus vasallos, Pedro el Católico y los occitanos se enfrentan con Simón de Monfort, y a pesar de tener mejor y mayor ejército, incluyendo cátaros, Pedro el Católico es derrotado y muerto en la Batalla de Muret en 1213 (A partir de esta fecha, la expansión aragonesa se dirigió hacia Valencia y las Islas Baleares), olvidando las posesiones en Francia
  
Castillo de Montségur

La existencia de los tribunales de la inquisición fue motivo de distintos alzamientos populares y de que los cátaros se retiraran paulatinamente a fortalezas apartadas con la esperanza de sobrevivir alejados de las fuentes militares del conflicto.
Los cátaros sobrevivientes a sucesivas matanzas se refugiaron en las montañas y en fuertes como el de Montségur.

Los occitanos retomaron Tolosa en 1216.

Tras la muerte de Inocencio III. Simón de Monfort murió intentando retomar Tolosa por un piedrazo en su cabeza lanzado por una catapulta manejada por mujeres. Después de duras represalias contra los franceses y occitanos aliados, muchos cátaros regresaron a Tolosa, Los occitanos recuperaron varios territorios en poder de las cruzados.

La confiscación de bienes siempre fue un excelente negocio para la iglesia y para la nobleza del norte de Francia.

Luis VIII rey de Francia, convocó bajo su mando en 1216 un nuevo ejército cruzado, cruzada que se suspendió después de haber tomado varias ciudades por la muerte en 1226 de Luis VIII en la cruzada, a la vuelta del Sitio de Aviñón, cuando enfermó de disentería. Está enterrado en Saint-Denis. Le sucedió su hijo menor, Luis IX de Francia (San Luis), ocupando la regencia su mujer Blanca de Castilla.
Blanca de Castilla, viuda de Luis VIII, era hija de Alfonso VIII de Castilla.

El astuto Inocencio III impidió el matrimonio entre el pequeño hijo de Pedro II (Jaime I) y la hija de Simón de Monfort, para que no pudiesen crear un nuevo reino, en perjuicio de Francia.

Las alianzas matrimoniales impuestas por la Santa Sede impidieron la formación de un nuevo estado en Occitania y consolidaron el reino de Francia.

La regencia en la Corona de Aragón fue delegada al embajador pontificio, poniendo a Jaime en la tutela del Maestre del Temple.

En Francia, durante la regencia ejercida por Blanca de Castilla, se combatieron exitosamente las incursiones del sobrino de Enrique III de Inglaterra (hijo de Juan sin Tierra), y se ocuparon para Francia ciudades del Languedoc, además de mantener a Francia unida, para el reinado de Luis IX.

En Marzo de 1.243 el senescal (funcionario de palacio) de Carcasone recibió el encargo de acabar con "la cabeza del dragón". Unos diez mil hombres asediaron Montségur, que finalmente se rindió. En las condiciones de la rendición se exigía que los miembros de la herejía abjurasen de su error en acto público. Los cátaros se negaron a hacerlo y fueron quemados en el llano que se extiende al pie de la montaña. El lugar donde se levantó la gran pira se conoce desde entonces como Campo de los Quemados.

Cuatro perfectos cátaros, bajando con cuerdas del castillo, custodiando el tesoro de los cátaros, que hasta la fecha (2016) no ha sido encontrado (se presume leyenda).

Luis IX participó de la séptima cruzada, por lo que los cátaros sobrevivientes continuaron con su religión.

Hoy constituye un punto de referencia para el pensamiento esóterico europeo y cada año peregrina hasta el Campo de los Quemados una muchedumbre de personas, unos interesados en estos temas y otros buscando el tesoro de los cátaros.

Ruinas del Castillo de Quéribus


La caída de un pequeño y aislado pero espectacular fuerte, el de Quéribus, en agosto de 1255, se considera a menudo como la desaparición final del catarismo, pero eso no es cierto.

Sólo quedaban pequeños grupos dispersos, escondiéndose de la inquisición. Estos cátaros estaban acostumbrados a vivir clandestinamente, perseguidos por los franceses, los legados pontificios y por la inquisición. Unos pocos se refugiaron en el norte de Italia y se fueron perdiendo, con ellos también las creencias dualistas en Europa.

En Morella (Castellón) vivió el último perfecto cátaro conocido, Guillaume Bélibaste, hasta ser capturado en la localidad próxima de San Mateo (pequeña comunidad cátara), para posteriormente ser interrogado por la inquisición, trasladado y quemado en la hoguera en 1321 en Villerouge-Termenès.

Los curas, habían prohibido por el derecho canónico derramar sangre, y en todos los casos derivaron a tribunales seculares, lavándose las manos en cuanto a las ejecuciones de las sentencias.
Los inquisidores no presenciaban las ejecuciones.
     

Pere el Católico (Pedro II de Aragón)
(1178 - 1213)
 

Pedro II de Aragón comenzó a combatir las herejías, prohibiendo la entrada de herejes a su reino.
En 1197 promulgó una ordenanza antiherética que mandaba quemar vivos a los herejes que se negaran a abandonar sus dominios.
Pedro el Católico luchó contra los almohades en la batalla de las Navas de Tolosa en la guerra de la reconquista española. Poseía una conducta sexual desenfrenada y estaba muy enfrentado con el papa porque no le concedía el divorcio de María de Montpellier, con quien se había casado para obtener el vasallaje más importante en Occitania.

En 1200 el Tratado de Perpiñán puso fin a una disputa entre Pedro el Católico y Raimundo VI de Tolosa. Pedro (Pere II el Católico) se casó con la hermana del Conde de Tolosa. En 1204 viajó a Roma para reconocerse vasallo de la Santa Sede. El papa le concedió entonces el divorcio y el titulo de "Pedro el Católico". 
El heredero de Pedro II el Católico, reconquistando para Aragón los reinos moros de Mallorca, Valencia y Murcia, fue llamado Jaime I el Conquistador.
 


Los Franciscanos Espirituales

La Orden de Frailes Menores (u Orden Franciscana), cuyos miembros son conocidos como franciscanos, es una orden religiosa mendicante católica fundada por san Francisco de Asís en el año 1209.

Tres ramas aparecieron debido a divisiones internas en la Orden original, por los diversos modos de interpretar, de vivir y de observar la Regla de San Francisco de Asís, especialmente en cuanto ve a la vida evangélica profesada y a la rigidez u holgura en la observancia de la pobreza.
La primer orden a su vez, cuenta con tres órdenes (conventualesobservantes y capuchinos).
La segunda orden (mujeres) son las hermanas clarisas, subdividida.en tres ramas.
La tercer orden está dividida en dos órdenes, son franciscanos seglares o franciscanos regulares.

Los franciscanos espirituales surgieron poco después de la muerte de San Buenaventura (1217 - 1274), General de la Orden franciscana. y fueron condenados en 1318 por Juan XXII (papa de 1316 a 1334).
Los franciscanos espirituales fueron un movimiento dentro de la orden franciscana que defendía la más integral, celosa, rígida y espiritual observancia de la Regla y del Testamento de San Francisco de Asís
Los franciscanos espirituales fueron silenciados, bajo pena de cárcel, precisamente en virtud del Testamento de San Francisco, al que ellos daban valor jurídico. Otros se dispersaron. 
Los llamados "Fraticelli de opinione" cayeron en la herejía y se dedicaron a combatir al papa legítimo, a la espera de un papa angélico. Los últimos brotes fueron erradicados por el observante San Jaime de la Marca, en pleno siglo XV.
Fueron fuertemente perseguidos bajo Urbano V (papa de 1362 a 1370) y varios quemados vivos en 1367 y 1368.

El conflicto entre los espirituales, los conventuales y los fraticelli actúa como argumento de la novela El nombre de la rosa, de Umberto Eco.

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La Inquisición Aragonesa

En 1249 se implantó la inquisición en el Reino de Aragón, siendo la primera Inquisición estatal; y en la Edad Moderna, con la unión de Aragón con Castilla, se extendió a España con el nombre de Inquisición Española o Santa Inquisición (1478 -1821).

El Papa Inocencio VIII concedió a los Reyes Católicos el derecho de Patronato sobre Granada y Canarias, lo que suponía el control del estado en los asuntos religiosos.
Las inquisiciones europeas preexistentes dependían del papa. Francia mantenía tribunales inquisitorios desde 1184, aunque poco utilizados.



Margarita Poret
( ? - 1310)
  
Perteneció al grupo de las beguinas, mujeres piadosas consagradas a Dios que realizaban buenas obras sin vivir en comunidad y sin establecer reglas como en los conventos.
Después de escribir "El espejo de las almas simples" (le mirouer des simples ämes) el obispo de Chälons la acusó de hereje. En la obra Margarita establecía que no es necesaria la iglesia para acercarse a Dios. La obra fue traducida a los idiomas europeos.

Fue quemada en París el 1 de junio de 1310.


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Cruz Verde de la Santa Inquisición
  

Los Reyes Católicos

La Casa de Trastámara fue una dinastía de origen castellano que reinó en la Corona de Castilla de 1369 a 1555, la Corona de Aragón de 1412 a 1555, el Reino de Navarra de 1425 a 1479 y el Reino de Nápoles de 1458 a 1501 y de 1504 a 1555(Capítulo IX - El Renacimiento - La Guerra de los Cien Años).

Isabel de Castilla (reina desde 1474 a 1504) y Fernando de Aragón (rey desde 1479 a 1516) se unieron en matrimonio a pesar de oposiciones, sobre todo de los portugueses, que consideraban que Isabel, hija de Juan II de Portugal y de Isabel de Portugal no era merecedora del trono, que según ellos pertenecía a Juana la Beltraneja, hija de 12 años supuesta bastarda de Juana de Portugal (con Beltrán de la Cueva, primer duque de Alburquerque),
Los portugueses proclamaron reina de Castilla a Juana la Beltraneja, por lo que enviaron ejércitos a España. Estos ejércitos fueron derrotados por Fernando en la Batalla de Toro, consolidando la unión y comenzando a diseñar España.

Los reyes católicos se casaron en 1469, y Castilla y Aragón formaron el Reino de España diez años después.
Isabel fue la persona que más influencia tuvo en la colonización de América, ya que reclamó como súbditos a todos los indígenas americanos (Capítulo XIII - La Conquista de América - Las Capitulaciones de Santa Fe).

Toledo era por entonces la capital de Castilla y  los eruditos cristianos se afincaron en esta capital, donde una escuela de traductores recogió para occidente una invalorable cantidad de escritos árabes y judíos, que incluían tratados de matemáticas (incluyendo el uso de los mal llamados números arábigos - en realidad deberían llamarse números indios por su origen - y de otras artes y ciencias). El naciente idioma castellano se llenó de palabras árabes, como álgebra, almohada, alféizar, astronomía y muchas más.

Actualmente Toledo se presenta como la ciudad de las tres c (cuestas, curas y cadetes).

Isabel y Fernando reinaron juntos hasta la muerte de Isabel en 1504. Se puede indicar que fueron los fundadores de España. Cuando murió Isabel, Fernando quedó únicamente como rey de Aragón, pasando Castilla a su hija Juana, apodada "la Loca", y a su marido Felipe de Austria, apodado "el Hermoso", Archiduque de Austria, duque de Borgoña y conde de Flandes. 
Fernando no renunció a controlar Castilla y, tras morir Felipe en 1506 y ser declarada Juana incapaz, consiguió ser nombrado regente del reino hasta su muerte en 1516.


Los Reyes Católicos establecieron alianzas matrimoniales con los más importantes reinos europeos a través de sus hijos:

Isabel: En segundas nupcias (viuda de Alfonso de Portugal) se casó con Manuel I Rey de Portugal. Fue reina de Portugal de 1495 a 1498 y falleció en el parto de su primer hijo.
 
Juan, príncipe de Asturias: casado con Margarita de Austria, hija del  emperador Maximiliano I de Habsburgo. Margarita, al morir Juan de tuberculosis en 1497, se fue de España, y en Flandes se ocupó de criar a su sobrino Carlos, futuro rey emperador.
 
Juana de Castilla: Casada con Felipe El Hermoso hijo del emperador Maximiliano de Habsburgo y de María de Borgoña, fue reina de España y la madre de Carlos, el Rey Emperador.
 
María: casada con Manuel I Rey de Portugal, a la muerte de su hermana Isabel. Fue la madre de Isabel de Portugal, casada con su primo Carlos, el Rey Emperador.
 
Catalina de Aragón: después de un primer matrimonio con Arturo Tudor de Inglaterra, que murió a los cinco meses de la boda, se casó con el príncipe de Gales, Enrique VII, a la inmediata muerte de éste se casó con el futuro Enrique VIII rey de Inglaterra, que como jefe de la Iglesia Anglicana, anuló los matrimonios de Catalina, distanciándose de la Iglesia Católica . Fue la madre de María Tudor Reina de Inglaterra,

En su testamento la reina estipuló que, si bien la heredera del trono era su hija Juana, el rey Fernando administraría y gobernaría Castilla en su nombre al menos hasta que el Infante Carlos, primogénito de Juana, cumpliera veinte años.
Después de los hijos de Juana la línea sucesoria pasaría a María, la hija menor de Isabel, y solo después a Catalina.

  
La Santa Hermandad

Las primeras hermandades, organizadas por Isabel de Castilla tenían una organización similar a las cofradías*, pero con la finalidad de establecer una fuerza armada para defender a los pueblos de los ataques de los nobles turbulentos y perseguir a los bandidos que abundaban en Castilla y Aragón.
 * Cofradías: Congregación o asociación autorizada de devotos con fines piadosos, y también, gremio o asociación de personas con un determinado fin: pescadores en las vascongadas, tejedores, artesanos, etc. Hoy funcionan como Santas Hermandades. Las cofradías de devotos de determinada virgen aún existen en España.

La Santa Hermandad (establecida en 1474) fue la primera unidad militar permanente que existió en España y una de las primeras tropas regulares organizadas de Occidente.

  
Santa Hermandad

En 1481 se subleva el Reino de Granada, declarando no más vasallaje a los españoles, por lo que se enfrentan al formidable ejército de Castilla y Aragón, asistido por numerosos extranjeros que se dirigen al reino de Castilla a pelear contra los moros, como en otras cruzadas, caballeros que deseaban ganar honra y gloria, y también riquezas que tenían los sarracenos.

En 1487 toman los cristianos toman Málaga, los defensores de Málaga serán esclavos o sufrirán la pana de muerte que impone Fernando VII a los que se nieguen  a ser esclavizados.
 

La capitulación de Granada
(1492)
  
Boabdil era el Rey de Granada. En la batalla de Lucena (Córdoba), Boabdil había sido apresado por tropas de los reyes católicos, y su liberación favoreció, a través de distintos convenios . a la penetración castellana en el Reino de Granada, ya que Boabdil lideraba una importante cantidad de musulmanes que presagiaban una caída del reino.
En 1491, los Reyes Católicos sitiaron Granada como castigo por la negativa de este reino a pagar los tributos que le exigían.


Cofradías

Gonzalo Fernández de Córdoba (después el Gran Capitán), fue el fundador de los tercios y mano derecha de Isabel de Castilla comanda el ejército castellano. (Capítulo XI - Los Austrias - Gonzalo Fernández de Córdoba).

El 2 de enero de 1492 los reyes católicos toman Granada con un numeroso ejército y después de un asedio con numerosa artillería, ya que poseían 200 enormes cañones y bombardas de bronce que se utilizaron para demoler los muros de las fortalezas granadinas.

La participación del reino de Aragón fue secundaria, el ejército era castellano y dirigido por Isabel.  La artillería musulmana era claramente inferior a la cristiana, modernizada por iniciativa de la reina Isabel. El empleo del arma de artillería fue decisivo  y permitió la conquista.
En la Capitulación de Granada se estableció que Boabdil (sultán del reino nazarí de Granada) ostentaría el Señorío de las Alpujarras. Partió luego a Laujar de Andarax (Almería), donde establecería su residencia. Boabdil se aseguró la colaboración de las tropas castellanas en su exilio a Fez ante la posibilidad de una rebelión del bando opuesto.
Al salir de Granada camino de su exilio en las Alpujarras, desde un paso en la montaña, contempló Granada por última vez y lloró, escuchando de su madre la Sultana Aixa:

«Llora como una mujer lo que no supiste defender como hombre»
Sultana Aixa, madre de Boabdil.

La noticia de la Toma de Granada fue celebrada con festejos en toda Europa: Los habitantes que no se convirtieron al cristianismo tuvieron que marcharse a África. 100.000 musulmanes tomaron dirección hacia donde habían venido, hacía entonces 8 siglos. El objetivo era lograr la unión política y religiosa, una vez conseguida, fue la base de la expansión inmediata de la corona de Castilla.
Los musulmanes que quedaron en Esàña se llamaron mudéjares (nombre derivado de "domesticado" en árabe).



Desfile de mozárabes (descendientes de cristianos que vivían en Al-Andalus)

El Consejo de Ministros (“en funciones”) ha aprobado trece indultos con motivo de la Semana Santa. A petición de hermandades y cofradías de Burgos, Elche-Alicante, Granada, Jaén, Linares, Logroño, Málaga, Oviedo, Ponferrada, Sevilla, Teruel, Valladolid y Zaragoza. Un año más el Gobierno ha concedido la “prerrogativa de gracia” a presos, a solicitud de cofradías y hermandades católicas.
Es una costumbre ancestral y confesional que han continuado haciendo - año tras año - todos los Gobiernos de la democracia, sin tener en cuenta la posible vulneración de principios constitucionales. Para Europa Laica estos indultos privilegian a los devotos y a las entidades de una determinada doctrina religiosa (la católica) que, con ello, gozan de unos derechos diferentes al resto de la ciudadanía. Principio constitucional que se vulnera: “Todos somos iguales ante la ley”.
Europa Laica - 20 de marzo de 2016

Las naves de Castilla llegan con Colón hasta el continente americano. (Capítulo XIII - La Conquista de América - Los Adelantados)

En 1492 aparece la gramática de la lengua castellana y Gonzalo Fernández de Córdoba recupera Nápoles para la corona de Aragón. (Capítulo XI - Los Austrias - Gonzalo Fernández de Córdoba)

El Tratado de Torrdesillas (1494) fue un triunfo de la Reina de Castilla, ya que Portugal era la potencia y España recién asomaba al mundo. Si bien se considera un triunfo de Castilla, el Tratado fue generoso para España por la Intervención diplomática de Fernando de Aragón.

Los Reyes establecieron una política exterior común marcada por los enlaces matrimoniales con varias familias reales de Europa que resultaron en la hegemonía de los Habsburgo durante los siglos XVI y XVII. (Capítulo XI - Los Austrias y Capítulo XII - Los Habsburgos)

Con la organización de los Tercios Españoles, la infantería pasó a ser la base del ejército español mientras que la caballería se convirtió en fuerza auxiliar.

Los europeos del los siglos XVI y XVII reconocieron a los tercios españoles como las mejores unidades militares del mundo. Fueron comparadas con las legiones romanas y las falanges macedónicas.

Isabel era una mujer petisa y de armas llevar. Tenía un carácter fuerte y sus opiniones eran obedecidas: en ocasión del descubrimiento del  continente americano, se impuso a la voluntad de casi todos los españoles, declarando que los aborígenes americanos eran súbditos de su corona, arruinando los negocios de Colón y de muchos más que pretendían esclavizar a los indios, que por entonces era más negocio que el oro, ya que no encontraron cantidades importantes de oro hasta obtener el tesoro azteca.
Colón en su segundo viaje llevó a España 500 indios a ser vendidos, Isabel ordenó evangelizarlos y dejarlos en libertad.


El príncipe Don Juan - La Mancebía de Salamanca
(1478 - 1497)

Juan de Aragón fue el segundo hijo de los Reyes Católicos, Príncipe de Asturias y heredero de los reinos, ducados y condados de sus padres.
Obligando a ejercer la prostitución dentro de las casas de mancebía, el hijo de los reyes católicos, crea en 1497 la Casa de Mancebía de Salamanca.
Las dos primeras mancebías españolas, fueron establecidas en el año 1472 en Valencia y en Zaragoza.

El príncipe Juan murió a los diecinueve años, poco tiempo después de casarse con la Archiduquesa Margarita de Austria, hija de Maximiliano I de Habsburgo y hermana de Felipe, que fue el esposo de su hermana Juana I de Castilla

Las mancebías impedían la prostitución fuera de estas casas, aunque no se cumplía la ley establecida, se decía que en la mancebía de Salamanca las prostitutas “lo eran todas las que en ella estaban, pero no estaban en ella todas las que lo eran”.
Las mujeres que no residían en las casas de mancebía, ofrecían su servicio pintando de colores sus casas o colocando ramos de flores en sus paredes, de donde proviene el nombre de "rameras".


Casa de ramera

La Casa de Mancebía de Salamanca se ubicaba fuera de los muros de la ciudad, cruzando el puente sobre el río Tormes. Para guardar decoro, se creó el título de "Padre de la Mancebía" que en Salamanca se le otorgó al clérigo Lucas, el que se conoció como "Padre Putas".

Cuando el príncipe Juan se trasladó a Salamanca publicó en edicto de acuerdo a su investidura, devoto y religioso como que era hijo de Isabel: Las prostitutas debían abandonar la ciudad antes de comenzar la Cuaresma y todo el tiempo de abstinencia, traspasando el Tormes.
Las prostituta alojadas en las mancebías, debían presentarse antes de incorporarse ante la comisión municipal, para ser examinadas. No podían ser vecinas de la misma ciudad, ni tener en ella familiares, ni ser casadas, ni mulatas, ni negras y su trabajo sólo podía realizarse dentro de la mancebía.
  
Cuando salían fuera del burdel, debían de portar "mantillas amarillas cortas, sobre las sayas y no otro hábito", esto servía para poder diferenciarlas de las mujeres honradas. Y una vez oscurecido deberían estar en dicha casa, sin poder abandonarla. Tenían la obligación de acudir a misa por lo menos una vez al año.
  
  
La octava de Pascua, ocho días después de la Resurrección, los estudiantes partían a buscar a las mujeres en barcas, ya que éstas no podían pasar por el puente romano. Las barcas iban adornadas con abundantes ramas y flores.
Esta alegre función perduró hasta hoy: se trata de la fiesta del "lunes de aguas", desde que el Padre Putas reunía a todas las mujeres para atravesar el río. la gente de la ciudad se acerca al río y festeja la vuelta de las prostitutas en un día de campo con meriendas y bebiendo vino. Se instituyó el "hornazo", una exquisita empanada rellena con chorizo, jamón y lomo.

Hornazo de Salamanca - Lunes de aguas

Cómo preparar el hornazo de Salamanca:
En un bol con harina se agrega huevo, aceite, sal y pimentón, y se mezcla con agua, levadura y manteca de cerdo, confeccionando  una masa a la que se agrega levadura, vino y manteca de cerdo.
Se deja fermentar por 30 minutos.
Se divide la masa estirada en dos de forma redondeada, cubriendo una con filetes de lomo. chorizo, jamón serrano y rodajas de huevos duros*. Se pinta la empanada con huevo batido y se cocina en hornoo a 200ºC durante 30 minutos.
* Como en tiempo de cuaresma no se consumían huevos, se aprovechaba el excedente a partir del miércoles de ceniza. 






La Santa Inquisición
(1478)


Una bula del Papa Sixto IV (papa de 1471 a 1484), en 1478, creó la Inquisición en Castilla para un control de la pureza de la fe. Como en Aragón existía desde 1248, de este modo la Inquisición Española fue la única institución común para los dos reinos. Fue muy dura la etapa de fray Tomás de Torquemada como Inquisidor General.

En 1492 los Reyes Católicos decretaron la conversión forzosa al cristianismo de los judíos de sus reinos - llamando conversos a los convertidos ("marranos" despectivamente) - y la expulsión o ejecución de los que se negasen a bautizarse. Diez años más tarde también obligaron a los musulmanes a convertirse al cristianismo o abandonar España - llamando moriscos a los bautizados.

Esta nueva Inquisición ya no es un órgano de la Iglesia, sino un instrumento político creado precisamente por los Reyes Católicos al servicio de su concepción del Estado.
La Inquisición, como tribunal eclesiástico, sólo tenía competencia sobre cristianos bautizados. Durante la mayor parte de su historia, al no existir libertad de culto ni en España ni en sus territorios dependientes, su jurisdicción se extendió en la práctica a la totalidad de los súbditos de los reyes de España.

Los Reyes Católicos, preocupados por la escasa energía demostrada por los tribunales ordinarios para reprimir la herejía y hacer respetar las leyes en sus reinos, resolvieron instaurar en 1478 el Santo Oficio de la Inquisición.
En consecuencia pusieron en manos del Prior del Convento Dominico de Santa Cruz de Segovia, Fray Tomás de Torquemada, la organización del Santo Oficio, confiando en la virtuosa reputación de este monje que - vestido de sayal de burdo paño - vivía como un verdadero asceta dedicado a obras piadosas y caritativas.



La Suprema - Consejo de la Suprema y General Inquisición

En 1488 se instituyó el Consejo de La Suprema, máximo organismo de la Inquisición Española, presidido por el Inquisidor General, sobre quien delegaba su autoridad el papa.
A diferencia del Inquisidor General, nombrado por el rey, el Consejo dependía directamente de la autoridad civil y formaba parte del régimen propio de la Monarquía Hispánica. Desde los tiempos de Felipe II, ocupó el tercer lugar en el orden protocolario de los consejos de la monarquía, detrás del Consejo de Castilla y del Consejo de Aragón.



Sixto IV 
(papa de 1414 a 1484)

Franciscano y de gran información intelectual, se consagró papa debido a que su amante, Pietro Riario, compró los votos necesarios del Colegio Cardenalicio. Enemistado con Lorenzo Médici, organizó un golpe de estado en Florencia que terminó con la vida de Juliano de Médici (Capítulo IX - El Renacimiento - Los Médici), pero fracasando en su intento de asesinar a Lorenzo de Médici.

En 1478 Sixto IV solicitó ayuda a Fernando de Aragón, que a su vez le indicó que extendiera la bula 
“Exigit sincerae devotionis affectus”, fundando una nueva Inquisición en España, que autorizaba a los Reyes Católicos el nombramiento de inquisidores, con plenos poderes delegados del papa.
Fernando también calculó que podría quedarse con bienes de los judíos mártires de la inquisición.

Los inquisidores iniciaron su actividad en Sevilla, donde en el primer mes de actuación apresaron a cientos de acusados, incluyendo los conversos más poderosos de la ciudad. El pánico se apoderó de los sevillanos, que emigraron por millares al extranjero.
También quienes se oponían al establecimiento del “Santo Oficio”  protestaron ante los reyes y el papa, con tres argumentos esenciales: el carácter arbitrario del tribunal, el secreto del proceso y la confiscación de bienes de los acusados, excluyendo de las herencias a los hijos de los acusados.
No dudó en nombrar cardenales a sus propios hijos (sobrinos oficialmente) entre ellos a Giuliano della Rovere, futuro papa Julio II.
Entre sus grandes obras está la creación de la Biblioteca Vaticana, la Capilla Sixtina o el Puente Sixtino (ambos en su honor) que une el Vaticano con el centro de Roma, 
En los últimos años de su vida intentó legalizar la sodomía, lo que hubiese implicado un pernicioso alivio para las autoridades eclesiásticas en la actualidad (2016).

  
Familiar de la Inquisición o familiar del Santo Oficio

Era el nombre que recibían ciertos miembros de menor nivel dentro de la Inquisición española cuya función era la de servir de informantes. Sin necesidad de tener ningún tipo de voto monástico ni ingresar en el clero, sus funciones eran las de informar de todo lo que fuera de interés para la institución y ocurriera dentro de la sociedad en la que estaban integrados, como una tupida red de espionaje o servicio de información.
Se beneficiaban económicamente de sus delaciones, además de estar protegidos ellos mismos de una posible persecución por las mismas causas que informaban. El hecho de que los acusadores en los procesos inquisitoriales no fueran públicos ni pudieran ser conocidos por los acusados, les hacía temibles.
Debían estar permanentemente al servicio de la Inquisición. Convertirse en Familiar del Santo Oficio era considerado un honor, ya que suponía un reconocimiento público de limpieza de sangre y llevaba además aparejados ciertos privilegios, entre ellos, que podían portar armas, tenían indulgencia plenaria, exención del servicio militar y cumplían funciones de representación.



Los Sambenitos

En la inquisición, una práctica humillante era colocar una cruz amarilla a los procesados por los tribunales, que derivó en el sambenito que se utilizó en España por la santa inquisición.

El sambenito era una prenda utilizada originalmente por los penitentes católicos para mostrar público arrepentimiento por sus pecados, y más adelante, por la Inquisición española para señalar a los condenados por el tribunal.
Según las crónicas, los condenados por este tribunal religioso se veían obligados a llevar como castigo en algunos delitos y durante un periodo de tiempo, que podía llegar a ser para toda la vida, una prenda de tela parecida a un gran escapulario que les cubría el pecho y la espalda, llamada sambenito (saco bendito) de color amarillo y en la que se podía lucir un símbolo que hacia referencia al delito cometido. 


Sambenito - Museo del Tribunal de la Santa Inquisición y del Congreso - Lima - Perú

Una vez cumplida la penitencia, el sambenito era expuesto en la iglesia a la que pertenecía el condenado para recordar a todos su pecado.
Los condenados por el Santo Oficio también debían lucir una coroza, un cono alargado de papel engrudado que como señal afrentosa se ponía en la cabeza de ciertos condenados y que llevaba pintadas figuras alusivas al delito o a su castigo.

Este gorro cónico es el origen, por su significado penitencial, de los capirotes que lucen desde hace siglos los penitentes, cofrades y nazarenos que cada Semana Santa acompañan a las procesiones y que empezaron por adoptar las hermandades sevillanas, allá por el siglo XVII.

Procesión con capirotes (corozas) de Semana Santa en Sevilla - 2015

En la Edad Media, la Santa Inquisición convirtió los sambenitos en la túnica de la infamia, el símbolo de la humillación pública que los condenados por herejía eran obligados a llevar.
El sambenito era de lana, de color amarillo, estampada con la Cruz de San Andrés (que significaba humildad y sufrimiento), pero también con llamas de fuego, demonios y grafías que aludían al tipo de condena a que sería sometido el reo. 

Por cualquier delito que mereciera: pena de muerte, destierro, prisión o flagelación, el procesado estaba obligado a llevar el sambenito como auto de fe.
Cuando alguien era vestido con el sambenito (se colgaba el sambenito) el escarnio era transmitido a toda su familia, y la vergüenza la debía sufrir su descendencia, 
Los sambenitos de los reos, colgados en las iglesias, identificaban a quienes habían sido colgados con el sambenito. La crueldad de la inquisición no tenía límites.
Hijos y hasta nietos del reo padecían la marginación social: no podían ejercer oficios de servicio público y estaban obligados a lucir una apariencia austera, eran vilipendiados por la sociedad, que tenía la obligación de hacerlo.

Hoy en España, llevar el sambenito se traduce como llevar una condena inmerecida, como cargar culpas ajenas. La expesión “colgar el sambenito” se utiliza para definir la acción de difamar a alguna persona que usualmente no se lo merece.

Durante la santa Inquisición muchos de los acusados fueron injustamente condenados por brujería, quiromancia, blasfemia  Se les colgaba el sambenito y se les hacía pagar el castigo pese a su inocencia (bastaban solo tres acusaciones para que alguien fuera investigado).

La expulsión de los judíos
(1492)

El 31 de marzo de 1492 se decretó el Edicto de Expulsión, otorgando un plazo hasta el 31 de julio para retirarse del reino.
Hay precedentes: La primera expulsión masiva la había ordenado Eduardo I de Inglaterra en 1290. En Francia, Luis XII también los expulsó.
La inquisición planteó una disyuntiva a la comunidad judía:
Si pretendían quedarse en el reino de Castilla debían ser conversos, de lo contrario debían exiliarse.

Se dice que cada español lleva algo de sangre judía.

Las regiones del sur, particularmente los territorios del antiguo Reino Nazarí de Granada, tenían una gran población musulmana.
Las grandes ciudades, en especial Sevilla y Valladolid en Castilla, y Barcelona en la Corona de Aragón, tuvieron grandes poblaciones de judíos, que habitaban en las llamadas juderías.
  

La liquidación de inmuebles y raíces fue causa de grandes sufrimientos para los judíos. Hubo, entre los cristianos, modelos de refinada malevolencia, pero también ejemplos de lealtad y de afecto.
El 27 de junio de 1492 el municipio de Vitoria recibió oficialmente el cementerio de los judíos, comprometiéndose a conservar para siempre, como dehesa y pastos, aquella tierra que conservaba cenizas de varias generaciones. Este es el Judizmendi.

Parque Jurizmendi
Judimendi decir en euskera monte de los judíos.​ La comunidad sefardí que habitaba en Vitoria antes de la expulsión de 1492 tenía en esta loma su cementerio. Cuando los Reyes Católicos decretaron su expulsión de España los judíos vitorianos acordaron con las autoridades locales la cesión de su cementerio a la villa a cambio de que nunca se edificara ni se labrara en ese terreno sagrado.

La promesa ha sido cumplida hasta hace muy pocos años, en que la comunidad judía de Bayona (Pirineos Atlánticos, Francia - Baiona en euskera) ha relevado a Vitoria (Alava - Gasteiz en Euskera - Capital de Euskal Herria) de su obligación en agradecimiento por los 40.000 judíos que España salvó del holocausto nazi.

Siglos después, en 1967, tras el Concilio Vaticano II, se revocó en España la expulsión de 1492. Un año después tuvo lugar la inauguración oficial de la primera sinagoga en España.


Los conversos
 
Había un medio por el cual los judíos podían sustraerse a los efectos del Edicto: recibir el bautismo e incorporarse al complejo mundo de los conversos, quedando desde entonces bajo la vigilancia de la Inquisición.

El viaje de Cristóbal Colón y muchas otras actividades del reino fueron financiadas por judíos conversos.
Como con la expulsión se confiscaban los bienes de los judíos, las coronas reales se veían muy beneficiadas, como lo esperaba Fernando de Aragón.

Los dominicos fueron entre las congregaciones, la más fanática religiosa, y convencieron a Isabel de la existencia de prácticas judaizantes entre los conversos.
En un principio, la actividad de la Inquisición se limitó a las diócesis de Sevilla y Córdoba, donde Alonso de Hojeda (dominico sevillano) habría detectado conversos judaizantes. 
El primer auto de fe se celebró en Sevilla el 6 de febrero de 1481, donde fueron quemadas vivas seis personas. Desde entonces, la presencia de la Inquisición en la Corona de Castilla se incrementó rápidamente; para 1492 existían tribunales en ocho ciudades castellanas: Ávila, Córdoba, Jaén, Medina del Campo, Segovia, Sigüenza, Toledo y Valladolid.

Los historiadores contemporáneos en general estiman que unos 80.000 judíos emigraron y que unos 40.000 fueron conversos. La inmigración más importante fue a Portugal, de donde fueron expulsados en 1497. Los judíos emigraron a muchos países: a Turquía, al norte de Africa, a Amsterdam y al Sur de Italia, donde hasta unos pocos años se podía hablar en dialecto sefardí similar al castellano antiguo. 
Todo judío que quedaba en los reinos de España había sido bautizado, era converso. Si continuaba practicando la religión judía, era susceptible de ser denunciado.

Cuando en 1516 llegó el Rey Carlos V de Austria, las cortes de Castilla y de Aragón le solicitaron suprimir la inquisición o disminuir su poder político, pero el Rey Emperador mantuvo la Santa Inquisición sin reformarla.
Su heredero Felipe II intensificó las actividades de los tribunales inquisitoriales. Alrededor de cien personas fueron ejecutadas en su presencia, presidiendo con otros nobles autos de fe. Entre 1558 y 1562 en Valladolid y en Sevilla ocurrieron los principales procesos contra protestantes.

Conversos moriscos fueron perseguidos, zafando de la persecución los siervos de señores feudales, con quienes no quiso enfrentarse Carlos.
Durante el reinado de Felipe II los moriscos fueron expulsados de España.

Los primeros inquisidores nombrados por los reyes llegan a Sevilla en noviembre de 1480, sembrando el terror. En los primeros años y sólo para esta ciudad dictan 700 sentencias de muerte y más de cinco mil reconciliaciones - es decir, penas de cárcel, de exilio o simples penitencias - que van acompañadas de la confiscación de sus bienes y la inhabilitación para cargos públicos y beneficios eclesiásticos.
Los arrepentidos, debían llevar de por vida en sus vestimentas dos cruces para escarnio de la población.
Torquemada fue un riguroso perseguidor de toda disidencia religiosa, que llevó su celo ortodoxo hasta la crueldad. Convencido de la necesidad de la unidad religiosa, fue uno de los inspiradores de la expulsión de España de los judíos que no aceptaran convertirse al cristianismo (1492); y después aumentó el rigor en la persecución de los judeoconversos (a los que él mismo pertenecía), acusados frecuentemente de seguir practicando su religión en secreto.

Los arrepentidos, debían llevar de por vida en sus vestimentas dos cruces para escarnio de la población.

Tomás de Torquemada
(1420 - 1498)

Un informe, remitido a instancias de los soberanos por el Cardenal Mendoza, Arzobispo de Sevilla, y por Tomás de Torquemada, vino a corroborar las sospechas.denunciadas por Alonso de Hojeda a Isabel de Castilla.

La Inquisición vigiló la vida de cada individuo en España con una minuciosidad rara vez igualada. Cualquier persona mayor de 12 años (en el caso de las niñas) o de 14 (en el caso de los niños) era considerada completamente responsable por la Inquisición. 
Los herejes (cualquier persona sospechosa de no someterse al autoritarismo del clero católico) y conversos o moriscos fueron sus principales objetivos, pero todo aquel que osara hablar en contra de la Inquisición era considerado sospechoso. 
Para evitar la propagación de las herejías, Torquemada, al igual que se hacía en toda Europa, promovió la quema de literatura no católica, en particular bibliotecas judías y árabes.

En un principio, la actividad inquisitorial se limitó a las diócesis de Sevilla y Córdoba, donde se sospechaba que habría detectado el foco de conversos judaizantes..

Juan Antonio Llorente, primer historiador del Santo Oficio, asegura que durante su mandato fueron quemadas más de diez mil personas y un número superior a otras cien mil sufrieron penas infamantes. Henry Kamen* considera que, hasta 1530, el número de personas ejecutadas por la Inquisición fue alrededor de dos mil.
* Henry Kamen es un historiador británico residente en Barcelona, miembro de la Royal Historical Society.

Una anécdota posiblemente verosímil es que una delegación de judíos, dirigida por Isaac Abrayanel, se entrevistó con los Reyes Católicos, ofreciendo una considerable cantidad de dinero si se anulaba el edicto de expulsión. Los reyes lo consideraban.

Torquemada impuso su decisión contraria arrojando treinta monedas de plata a los reyes (las que recibió Judas de los judíos). La historia puede no ser cierta, pero ilustra el poder que había logrado Torquemada en el reino.

En 1484 el inquisidor general Torquemada, nombró dos inquisidores en Aragón, uno de ellos Pedro de Arbués.
Los inquisidores produjeron  varios autos de fe que consiguieron mediante torturas. Según informa el cronista de Aragón Jerónimo de Zurita, la actividad de la Inquisición en Aragón soliviantó los ánimos de los conversos, que solicitaron en varias ocasiones el fin de las condenas a muerte, así como los de la nobleza del reino de Aragón, que veía en la Inquisición una amenaza para el mantenimiento de los fueros del reino.
En 1485, entre los acusados, se produjo la conjura de Zaragoza, donde fue atacado el inquisidor agustino Pedro de Arbués en la catedral de Zaragoza mientras se encontraba rezando. Murió el día siguiente. A raíz de este asesinato la población, que se manifestaba contraria a la inquisición, cambió su opinión, y se produjo in motín donde se gritaba “a fuego los conversos que han muerto al inquisidor”. Los responsables del homicidio fueron ejecutados descuartizados y sus restos quemados.

Pedro de Arbués fue santificado en 1884 (San Pedro Mártir) por el papa Alejandro VII.
Lo deplorable de esta santificación, es haber declarado santo a un inquisidor.

Los judíos afectados por el edicto que decidieron refugiarse en Portugal se vieron pronto en la misma situación: destierro o conversión. Así y todo, su suerte fue mejor que los que viajaron al norte de África o a Génova, donde la mayoría fueron esclavizados.
En 1487, durante el reinado de Manuel e Isabel los judíos son expulsados de Portugal.
En 1498 los judíos fueron expulsados del reino de Navarra,



Autos de Fe

El auto de fe era un acto público organizado por la Inquisición española en el que los condenados por el tribunal abjuraban de sus pecados y mostraban su arrepentimiento  - lo que hacía posible su reconciliación con la Iglesia Católica - para que sirvieran de lección a todos los fieles que se habían congregado en la plaza pública o en la iglesia donde se celebraba (y a quienes se invitaba también a que proclamaran solemnemente su adhesión a la fe católica).

El mencionado era el sentido buscado del auto de fe, en el que, en contra de lo que suele creerse, no se ejecutaba a nadie, sino que los condenados a muerte,  los relapsos (reincidentes) eran relajados al brazo secular, es decir, entregados a los tribunales reales que eran los encargados de pronunciar la sentencia de muerte.

La Inquisición era un tribunal eclesiástico y no podía condenar a la pena capital  y no se encargaba de conducir a los reos al lugar donde iban a ser quemados, estrangulados previamente (garrote vil) si eran penitentes, y quemados vivos si eran impenitentes, es decir, si no habían reconocido su herejía o no se habían arrepentido.
  

Procesos en los tribunales de la Santa Inquisición

La estructura formal del proceso penal Inquisitivo colocaba al reo en una clara y definitiva situación de inferioridad.
La defensa de la iglesia católica, para mostrarse más humana, es que los reos no eran ejecutados por la iglesia sino por los tribunales civiles, una paradoja de la actuación de Poncio Pilato en el juicio a Jesucristo.
Que la inquisición no ejecutaba a nadie es una pretensión vergonzante de engaño. Las decisiones de los tribunales de la inquisición era inapelables, y la entrega de los condenados a muerte a los tribunales reales constituía una macabra farsa.

Esta ignominia de la catolicidad durante muchos años nunca podrá justificarse, como desde aquellos tiempos se trata de paliar en España, minimizando la cantidad de condenas a muerte, los tormentos y las quemas en la hoguera. Si bien es cierto que existió una leyenda negra, denunciando desde otros países la denigrante actuación de la inquisición, exagerando el número de víctimas, esto en nada disminuye los aberrantes excesos de los tribunales ni de sus cómplices los tribunales reales y los reyes de España.
El Inquisidor era a su vez fiscal y juez, su parcialidad era evidente.
 Las características procesales que más perjudicaban a los acusados eran el secreto sobre los testigos (que favorecía el sistema de delación). y el secreto sobre la acusación misma (que provocaba la indefensión del imputado), la prisión preventiva en cárceles secretas y no públicas (con la consiguiente incomunicación del reo), el uso de la tortura para obtener la confesión, la aceptación de testimonios de escaso valor probatorio y la severidad de las penas impuestas.
 La garrucha es una tortura que consistía en atar las manos del condenado a la espalda, y levantarlo lentamente mediante una polea situada en el techo. Luego se le dejaba caer bruscamente, pero sin que llegara a tocar el suelo.
La maniobra solía significar la dislocación de las extremidades superiores del condenado. Si el peso del cuerpo no fuera suficiente se fijaban pesas en sus pies.
El tormento del agua, toca o cura de agua es una modalidad de tortura que consiste en atar al prisionero a una escalera inclinada, con la cabeza más baja que los pies, introducirle un paño (o toca) en la boca y a continuación y lentamente echarle agua que debía tragar. Con estos métodos de tortura no se incumplían las reglas de la tortura inquisitorial: que se derramara sangre o se mutilara al acusado.

Durante la Santa Inquisición muchos de los acusados fueron injustamente condenados por brujería, quiromancia, blasfemia Se les colgaba el sambenito y se les hacía pagar el castigo pese a su inocencia (bastaban solo tres acusaciones para que alguien fuera investigado).
 
En 1600 se impone a los tribunales inquisidores una oración al Espíritu Santo, dirigida por el inquisidor más antiguo en cada tribunal. Se invoca al espíritu santo para que conceda la gracia de su intervención para guiar a los inquisidores en sus decisiones, otorgándoles así indulgencia plena.


Fuenteovejuna
  
Félix Lope de Vega (1562-1635) en su obra de teatro (compuesta en 1613 y publicada en Madrid en 1618), relata con precisión histórica los sucesos que acontecieron en Fuenteobejuna (Fuenteovejuna, Alcaldía de Córdoba, Andalucía) en tiempo de los Reyes Católicos.
La trama incluye la rebelión de la población contra el despotismo y la intervención de la Santa Inquisición en la investigación por la muerte de un infame Comendador
La tesis elemental es que el pueblo quiere justicia y dado el panorama decide tomarse la justicia por su mano, confiando en que la autoridad real avale su acción. La clave de su triunfo final es la unidad de todo el pueblo.
No hay ningún vecino, ni infante ni mujer, que aún siendo sometidos a tortura por el inquisidor, delate al autor directo de la muerte del comendador.

Ante la pregunta repetida del juez, la respuesta siempre será la misma, Todos se comprometen a afirmar que “Fuenteovejuna lo hizo”

"-¿Quién mató al Comendador?
-Fuenteovejuna, Señor.
-¿Quién es Fuenteovejuna?
-Todo el pueblo, a una:
-Fuenteovejuna lo hizo,

Fuenteovejuna señor.”
  

Desarrollo de un Acto de Fe

La caza de brujas en España no tuvo la intensidad que tuvo en los países protestantes. Un caso de resonancia fue el proceso de Zugarramurdi en Navarra, donde se quemaron seis muchachas supuestamente brujas reunidas en aquelarre (palabra del euskera incorporada al castellano que significa “prado del cabrón”). Aquelarre en castellano hay se denomina a una reunión de brujas.
También se juzgaron numerosos casos de solicitación sexual durante la confesión, lo que indica que el clero era estrechamente vigilado.
La homosexualidad, denominada en la época sodomía, era castigada con la muerte por los tribunales civiles.


Las brujas de Zugarramurdi - 7 y 8 de noviembre de 1610

Los días domingo se iniciaban con una procesión encabezada por el pendón del Santo Oficio- Le seguían mil familiares, comisarios y notarios de la Inquisición, que llevaban en sus pechos cruces y pendientes de oro, y unos cientos de hermanos de las órdenes religiosas. A continuación desfilaba la cruz verde de la inquisición, que se instalaba sobre un gran cadalso. Luego, veintiún penitentes con una vela en su mano, seis de ellos con una soga en su cuello, indicando que serían azotados. Veintiún desgraciados con sambenitos y corozas continuaban la marcha, acompañados por esfinges y ataúdes de cinco personas con sus restos desenterrados y con sambenitos. Los sambenitos indicaban que serían reconciliados los vivos. Los cadáveres de los muertos, relajados, serían quemados.

Seguidamente aparecieron cuatro mujeres y dos hombres con sambenitos de relajados, para ser entregados a los seculares para ser quemados vivos porque habían negado ser brujas y brujos.
La procesión finalizaba con cuatro secretarios del tribunal y tres inquisidores, todos a caballo, y con un burro que llevaba un cofre forrado en terciopelo, que contenía las sentencias.
Sobre el cadalso se ubicaron los sentenciados y frente al cadalso los inquisidores (eclesiásticos de un lado y autoridades del otro). Un inquisidor dominico predicó un sermón, y los secretarios leyeron las sentencias.
El Acto de Fe se postergó para el siguiente día por falta de luz. Dieciocho personas fueron reconciliadas por confesar sus culpas, apelando a la misericordia del tribunal. Seis no lo hicieron, por lo que fueron quemadas vivas. También se quemaron en efigie los señalados
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Extractado del Acto de Fe de noviembre de 1610 realizado en Logroño (La Rioja).

El 31 de Julio de 1826 se llevó a cabo el último auto de fe en España, en el que murió ejecutado en la horca por hereje, acusado de no creer en los dogmas católicos, el maestro de escuela español Cayetano Ripoll. Aconteció en Valencia, donde era arzobispo el manchego Simón López García.
Cayetano Ripoll, que había nacido en Solsona (Lérida) en 1778, había luchado contra los franceses en la Guerra de la Independencia y, hecho prisionero, fue llevado a Francia, donde se convirtió al deísmo (que se inclina a creer en la existencia de algún ser superior, pero no practica ninguna religión). (Capítulo XVII - El Imperio Británico - Las Cortes de Cádiz)
A su vuelta a España fue denunciado por no llevar a sus alumnos a misa y sustituir la frase "Ave María" por "Las alabanzas pertenecen a Dios" en las oraciones del colegio. En 1824 fue arrestado, encarcelado y juzgado, y, tras una espera de dos años, condenado a la horca.
Como en los autos de fe los condenados eran quemados vivos, lo que parecía una excesiva crueldad para la época, sólo se le ahorcó sobre una bordalesa con llamas pintadas que simbolizaba una fogata, quemando sus restos en el crematorio de la inquisición.

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La Inquisición fue abolida por Napoleón mediante los decretos de Chamartín de diciembre de 1808, por lo que no existió durante el reinado de José Bonaparte I (1808 -1812).
En 1813, los diputados liberales de las Cortes de Cádiz aprobaron también su abolición, en buena medida impulsados por el sentimiento de rechazo que había generado la condena del Santo Oficio a la sublevación popular contra la invasión francesa (Capítulo XVI - Los Borbones). Fue brevemente restaurada cuando Fernando VII que recuperó el trono el 1 de julio de 1814, y luego de nuevo abolida durante el Trienio liberal.

La Inquisición española no se abolió definitivamente hasta 1834, durante el reinado de Isabel II. Pero su abolición había sido aprobada en las Cortes de Cádiz en 1812 por mayoría absoluta. (Capítulo XVII - El Imperio Británico - Las Cortes de Cádiz).
Aún así, en el decreto de abolición de la Inquisición se dictó que todas las propiedades y bienes de la institución en 1834 se destinaran a amortizar deuda pública, pero dado que las Cortes de Cádiz ya habían realizado una abolición previa, la propia Iglesia ocultó hábilmente la mayoría de propiedades y no procedió a su enajenación integrándolas en su patrimonio.

La Santa Inquisición con sus aberrantes prácticas de tortura, sus indebidas expoliaciones y sus injusticias fue desde los reyes católicos, aliada de la monarquía, y la más infame máquina política que mansilló a los españoles para la eternidad.

Los procesos inquisitorios nunca respetaron la presunción de inocencia. Los absurdos lógicos eran del tipo: si confiesas eres culpable, si no confiesas (bajo tortura) es porque el diablo te ha dado fuerza para soportar el tormento, por lo tanto, eres culpable.

Siglos después, en 1967, tras el Concilio Vaticano II, se revocó en España la expulsión de 1492. Un año después tuvo lugar la inauguración oficial de la primera sinagoga en España.

En 1510 y en 1557 se produjeron alzamientos civiles en Nápoles con motivo de rechazar el reemplazo de la inquisición episcopal existente por la inquisición española.

En 1559 En Roma se produjo un motín popular cuando murió Paulo IV. Un saqueo se producía cuando moría algún pontífice y había vacío de poder. El motín tomó por asalto el Palacio de la Inquisición, donde se liberaron los reclusos y se incendiaron los archivos.

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Juana de Castilla - Felipe II de Habsburgo

Juana nació en la antigua capital visigoda de Toledo el 6 de noviembre de 1479 siendo la segunda hija de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla. Desde muy pequeña recibió una esmerada educación, propia de una infanta, basada en la estricta obediencia en el serio y itinerante ambiente de la corte castellana. Juana era una aventajada alumna en comportamiento religioso, urbanidad, buenas maneras y manejo propio de la corte, sin desestimar artes como la danza y la música y el entrenamiento como amazona. Además sabía de lenguas romances propias de la Península Ibérica, como también el francés, el latín y el manejo de varios instrumentos musicales.

Siendo aún una niña pequeña sentía un gran interés hacía la teología y su deseo era convertirse en monja.
Pero sus padres, los Reyes Católicos, ya habían planeado un futuro algo distinto.
Como era la costumbre en la Europa de aquellos siglos, sus padres negociaron los matrimonios de todos sus hijos con el fin de asegurar sus objetivos diplomáticos y estratégicos.
Ambos conscientes de las aptitudes de su hija Juana y de su posible desempeño en otra corte, así como la necesidad de reforzar los lazos con el Sacro Imperio Romano Germánico, planeaban la boda entre Juana y Felipe, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, Brabante, Limburgo y Luxemburgo, Conde de Flandes, de Habsburgo, de Hainaut, de Holanda, de Zelanda, Tirol y Artois y señor de Amberes y Malinas entre otras ciudades.

En agosto de 1496 con 16 años partió Juana desde la playa de Laredo (actual Cantabria), despidiéndose de sus padres y hermanos, iniciando su rumbo hacía la lejana y desconocida tierra flamenca, hogar de su futuro esposo.

Pero esta travesía tuvo algunos contratiempos obligando a Juana a tomar refugio en Portland (Inglaterra) el 31 de agosto. Cuando la flota pudo acercarse a Middelburg, Zelanda, una nave genovesa que transportaba a 700 hombres y las vestimentas de Juana y muchos de sus efectos personales chocó contra un banco piedras y arena y se hundió.
Pero esta advertencia, solo había sido el comienzo de un futuro solitario y desgraciado.

Cuando Juana y Felipe finalmente se vieron por vez primera, se quedaron absolutamente fascinados, enamorándose al verse. Tanta fue la locura que sintieron el uno hacía el otro, que no pudieron ni quisieron esperar hasta el día del enlace. Deciden saltarse el protocolo y ambos ordenan un rápido casamiento.
Esta mutua atracción hacía prever una buena relación, sin embargo las cosas iban a cambiar en un futuro no muy lejano.
Este amor a primera vista, acompañaría a Juana durante el resto de su vida, mientras que para el voluble Felipe, fue tan solo fruto de unos pocos meses. Ya que, aún sintiendo tanta atracción y tanta devoción por su joven y bella esposa, muy pronto perdió el interés en la relación.

Juana tenía una extraordinaria capacidad de amar y de entrega a sus seres amados y era absolutamente apasionada, pero el carácter promiscuo de su esposo, hizo que éste desease estar con otras mujeres además de con la suya. Esto propició continuos ataques de celos en Juana, algo hoy en día completamente comprensible.
Pero en aquella época este comportamiento rebelde y apasionado no era algo usual para una dama, cuyo deber consistía en entender el carácter de su esposo con respeto y además en silencio.
Pero Juana sencillamente no estaba dispuesta a permitir, que su amado esposo compartiera su lecho cada noche con una mujer diferente, por lo que aparecieron los enfrentamientos entre los esposos, mientras sufría una serie de crisis nerviosas, que entonces muchos señalaron como brotes de locura.

Tampoco ayudaron demasiado los continuos embarazos por los que pasó, ya que en nueve años trajo al mundo un total de seis descendientes.

Leonor (1498) Fue Reina de Portugal y en segundas nupcias Reina de Francia
Carlos (1500) Rey Carlos I de España y Emperador Carlos V del Imperio Romano Germánico
Isabel (1501) Reina de Dinamarca
Fernando (1503) Emperador de Alemania y Emperador Fernando I del Imperio Romanp Germánico.
Maria (1505) Reina de Hungría y Bohemia y Gobernadora de los Países Bajos
Catalina (1507) Reina regente de Portugal

Viendo que su esposo no cambiaba de actitud, puso de su parte todo lo posible para retornar a las apasionadas relaciones, emprendiendo a la vez una estrecha vigilancia del infiel compañero, lo que dio lugar a una infinidad de situaciones embarazosas.
Juana vigilando a su esposo, y pese al avanzado estado de gestación de su segundo embarazo, del que nacería Carlos, en febrero de 1500, asistió a una fiesta en el Palacio de Gante. Aquel mismo día tuvo a su hijo, según se dice, en los lavabos del palacio.
Su desesperación era tal que en un arrebato de celos, llegó a atacar a una dama de la corte con unas tijeras.
A su vez, Juana sería maltratada por su marido, furioso ante la conducta de su esposa.
Las escenas en las que Juana reprochaba la conducta lasciva de su esposo, eran aprovechadas por el, para intentar demostrar a los otros miembros de la corte, la frágil salud mental de su esposa.

Muertos sus hermanos Juan e Isabel, así como el hijo de ésta, el infante portugués Miguel, Juana se convirtió en heredera de Castilla y Aragón. Cuando en 1503 su marido Felipe, se marchó a Flandes, dejando a Juana en plena gestación, da a luz en marzo de 1503, en la ciudad de Alcalá de Henares, cerca de Madrid, a un varón que se le puso el nombre de Fernando en honor a su abuelo materno, Fernando el Católico.

Castillo de la Mota
Alojamiento de Juana de Castilla, de César Borgia  y de Gonzalo Pizarro

Juana fue trasladada al Castillo de la Mota. Allí fue mejorando hasta que en noviembre recibe noticias de su marido. Se dispone a partir en su busca de inmediato. Su único deseo era volver junto a su esposo y sus hijos, 

Carlos y Leonor se encontraban en Flandes lejos de su madre. Juana había decidido marcharse en plena noche del castillo, salió corriendo por los pasillos cuando de pronto se encontró con las puertas cerradas, y por orden de los reyes su propio séquito no le respondió. Al no ver salida alguna, Juana decidió permanecer sentada a medio vestir, frente a la verja de acceso, mientras caía la lluvia, exclamando desesperadamente durante la noche entera que la tenían prisionera.

A duras penas, la pudieron detener, y se vieron obligados a mandar a llamar a la reina Isabel, que ya estaba gravemente enferma, para que controlara a su hija, de la que tan solo recibió improperios. Ante el empecinamiento de la princesa, no tuvieron más remedio que dejarla partir.
Ese acto, sencillamente por amor y pasión que sentía por su familia, fue el principal hecho que caracterizó a Juana de su supuesta locura. Y desde entonces le llamaron Juana La Loca.

Muerta la reina Isabel el 26 de noviembre de 1504 se planteó el problema de la sucesión en Castilla. El testamento de la reina deja como heredera de la corona de Castilla a Juana, más una cláusula, que indica que en caso de incapacidad, la regencia sería encomendada al padre, Fernando. Esta disposición, ese pequeño anexo, sería la semilla de graves enfrentamientos políticos y que dictaría el cruel futuro de Juana.

No obstante su padre la proclamó Reina de Castilla, pero siguió él mismo gobernando el reino.
En junio de 1506 Felipe fue proclamado Rey de Castilla en las Cortes de Valladolid con el nombre de Felipe I. Pero tan solo tres meses después, el 25 de septiembre Felipe El Hermoso, el marido y gran amor de Juana, fallece en circunstancias extrañas, supuestamente por envenenamiento.
Fue entonces cuando aumentaron los rumores sobre el estado de locura de la dolorida y entristecida Juana. Cuando Felipe murió, Juana decidió trasladar el cuerpo de su esposo, desde Burgos, el lugar donde había muerto y en el que ya había recibido sepultura, hasta Granada, tal y como el mismo lo había dispuesto en su lecho de muerte (excepto su corazón que deseaba que se mandase a Bruselas, como así se hizo). 
Viajando siempre de noche, la reina Juana no se separó ni un momento del féretro, y éste traslado se prolongó durante ocho fríos meses por tierras castellanas. Acompañaban al féretro un gran número de personas entre las que había religiosos, nobles, damas de compañía, soldados, y sirvientes diversos. La procesión sirvió para que las murmuraciones sobre la locura de Juana aumentaran cada día entre los habitantes de los pueblos que atravesaban.
  
Era importante para Juana y para Castilla que los restos de Felipe quedaran en España, no en tierra flamenca, para destacar la supremacía real de Castilla sobre Flandes, y esto no tiene que ver con la supuesta locura de Juana, aferrada al féretro de su marido.

En la ciudad de Torquemada (Palencia), el 14 de enero de 1507, da a luz a su sexto hijo y póstumo de su marido, una niña bautizada con el nombre de Catalina, en honor a su hermana Catalina de Aragón.  La depresión de la reina seguía agravándose. No quería cambiarse de ropa, no quería lavarse y finalmente su padre decidió encerrarla en Tordesillas el mes de febrero del año 1509, para evitar que se formase un partido nobiliario en torno a su hija, encierro que mantendría su hijo Carlos I más adelante.

Es evidente que se obstaculizó por todos los medios la salida de la reina del palacio, pues no dejaba de ser la legítima soberana y se tenía miedo viéndola, que sus súbditos se rebelaran, sobre todo contra su hijo Carlos I. De ahí que tanto Fernando El Católico como su nieto Carlos I eligieran a hombres de su confianza para poner al frente de la casa de Juana, que fueron, más que gobernadores, auténticos carceleros.

Aproximadamente 7 años después, en 1516 murió Fernando II de Aragón, y por su testamento, Juana se convirtió en reina nominal de Aragón, pero varias instituciones de la corona aragonesa no la reconocían como tal; entretanto, ahora su hijo Carlos se benefició de la coyuntura de la incapacidad de Juana para proclamarse rey, aprovechándose de la legitimidad que tenía su madre como heredera de los Reyes Católicos en Castilla y Aragón.
De forma que se añadió él mismo los títulos reales, que por derecho le correspondían a su madre. Así oficialmente, ambos, Juana y Carlos, correinaron en Castilla y Aragón, de hecho, ella nunca fue declarada incapaz por las Cortes Castellanas ni se le retiró el título de reina. Mientras vivió, en los documentos oficiales debía figurar en primer lugar el nombre de la reina Juana. A la muerte de Fernando El Católico, ejerció la regencia en Aragón el arzobispo de Zaragoza Alonso de Aragón, hijo natural de Fernando; y en Castilla el Cardenal Cisneros, hasta la llegada de Carlos desde Flandes. 
Cuando éste llegó, mantuvo a su madre encerrada y ordenó que la obligasen a escuchar misa y confesarse empleando tortura si fuera necesario.

Nunca más se le permitió salir del palacio de Tordesillas. Permaneció en una casona-palacio-cárcel y sólo podía visitar la tumba de su esposo que se encontraba a corta distancia del palacio durante un tiempo, antes del traslado de los restos de Felipe a Granada en 1525. 
Su padre Fernando, y después su hijo Carlos, siempre temieron que si el pueblo veía la reina, la legítima soberana, se avivarían las voces que siembre hubo en contra de sus respectivos gobiernos.
En los últimos años, a la supuesta enfermedad mental se unía la física, teniendo grandes dificultades en las piernas, las cuales finalmente se le paralizaron. Entonces volvió a hablarse de su indiferencia religiosa, llegándose incluso a comentar que podía estar endemoniada. Por ello, su nieto, Felipe pidió a un jesuita, el futuro San Francisco de Borja, que la visitara y averiguara que había de cierto en todo ello. Después de hablar con ella, el jesuita aseguró que las acusaciones carecían de fundamento y que, dado su estado mental, quizá la reina no había sido tratada adecuadamente.

Disfrutando únicamente de la compañía de su última hija, Catalina, que vivía con ella en el palacio de Tordesillas.
Juana sufrió un último tormento cuando fue separada de Catalina, que Carlos la casó en 1525 con Juan III de Portugal.
Maltratada física y psicológicamente por sus propios sirvientes, encerrada por orden inicial de su padre y luego por su hijo, permaneció en el palacio durante 46 años.
Juana volvíó a ser una reina cautiva, como aseguraba su hija Catalina, cuando comunicaba al emperador que a su madre no le dejaban siquiera pasear por el corredor que daba al río:  "...y la encierran en su cámara que no tiene luz ninguna"
La vida de Juana se deterioró progresivamente, como testimoniaron los pocos que consiguieron visitarla.
Un Viernes Santo, día 12 de abril de 1555 se liberó de su largo encierro, falleciendo Juana a los 75 años de edad. Su cadáver fue depositado en la iglesia Real Convento de Santa Clara, desde donde se trasladó en 1574 a Granada, donde descansan sus restos junto a los de su esposo.

La mayoría de historiadores coinciden ahora en que padecía de melancolía y trastorno depresivo severo.
Pero quién no padecería de estos síntomas, tras pasar por la pérdida del gran amor de su vida, más tarde ser encerrada por orden de los seres que ella más quería durante 46 largos años y llegar a ser maltratada, injuriada y llamada "loca" aún 500 años después ?

La figura de la reina Juana fue muy atractiva para el romanticismo, porque reunía una serie de características muy queridas por éste: la pasión arrebatadora de un amor no correspondido, la locura por desamor y los celos desmedidos. Tanto fue así, que numerosos artistas consagraron alguna de sus obras al personaje de Juana.

Juana pudo transmitir a sus hijos un concepto de amor familiar, casi extraño para otras noblezas europeas.
  
   
La intolerancia protestante
(Capítulo IX - El Renacimiento - Martín Lutero)

La avaricia se instaló en los gobernantes alemanes y británicos que siguieron a Lutero. Al enemistarse con los papas se apropiaron de las iglesias y conventos y sus tesoros.
Los habitantes de Holanda, Bélgica y Luxemburgo, aceptaron como soberano a Carlos V, ya que lo consideraban de los suyos. El Rey Emperador había nacido en los Países Bajos  y se había criado en Flandes. Su idioma y costumbres eran flamencas, y cuando llegó a hacerse cargo del trono español no hablaba castellano. Otra cosa fue cuando abdicó en favor de su hijo Felipe II.
Felipe II  tenía una formación ultra católica heredada de sus bisabuelos, los Reyes Católicos, y sólo defendía en Flandes los negocios y la inquisición española en forma despótica.
“Prefiero perder todos mis estados antes que gobernar sobre herejes”
Felipe II


En la reforma, los Países Bajos optaron por el calvinismo. 
Guillermo de Orange, jefe supremo de las provincias holandesas (Estatúder), se enfrentó a los jesuitas enviados por Felipe II y a Margarita de Parma, hija ilegítima de Carlos I, hermana de Felipe II y Gobernadora de los Países Bajos.

En 1584 los nobles flamencos pretendieron que Felipe II firmara el Compromiso de Breda que proclamaba libertad de cultos y suprimir los tribunales de la inquisición para los Países Bajos. Margarita de Parma quería llegar a un acuerdo, pero la soberbia de Felipe II fue decisiva: ante el saqueo de iglesias y conventos por los protestantes, envió a Flandes un poderoso ejército al mando del Duque de Alba, por lo que se produjo la dimisión de Margarita y por lo que hasta el día de hoy los holandeses se refieren a los españoles como monstruos sanguinarios.

En Holanda, a los niños se les asusta haciéndoles creer que el Duque de Alba devora niños.
Al hombre de la bolsa es un personaje del folclore infantil hispánico, se le suele representar como un hombre que vaga por las calles cuando ya ha anochecido en busca de niños extraviados para llevárselos metidos en una gran bolsa a un lugar desconocido. Este personaje es caracterizado como un asustador de niños, y se utiliza como argumento para asustar a los niños y obligarlos a que regresen a casa a una hora temprana.

En la versión holandesa el hombre de la bolsa es el duque de Alba.

El Duque de Alba, al frente de los tercios españoles. luchó en toda Europa venciendo siempre a los portugueses, alemanes, franceses, turcos y otros ejércitos. Fue implacable con los vencidos, consolidando el poder del imperio y de la iglesia en el mundo, aunque a costa de mantener ejércitos con los cuantiosos tesoros americanos.
Después de cruentas batallas. En 1576 católicos y calvinistas firmaron la Paz de Gante. Duró poco. Fue nombrado regente Juan de Austria.
En La Haya, en 1581, las provincias del norte de los Países Bajos declararon su independencia de la corona española. 
(Capítulo XII - Los Habsburgos - Guerra de los Ochenta Años o Guerra de Flandes).

No fue hasta 1679 cuando fue abolida la pena de muerte por herejía en Inglaterra, por un decreto del Parlamento bajo Carlos II.
En un acta firmada por los Comisionados del Parlamento de Inglaterra, decretaron que cada sacerdote romano debería ser colgado, decapitado, descuartizado, sacarle las entrañas y quemarlas, colocar su cabeza sobre un poste en un lugar público. 

Al final, fueron escasísimos los sacerdotes que quedaron en toda la isla. Opositores en Irlanda también soportaron horribles sufrimientos. Hubo casos registrados en los que se les arrancaron a tirones sus dedos, a los que se les chamuscó el cuerpo por medio de hierros candentes, a los que se les rompían las piernas. Sus esposas también eran azotadas en público.

Los Cranach
 

Anabaptismo

Se llamaron anabaptistas a los protestantes que consideran inválido el bautismo de los niños, ya que entienden que sólo pueden ser bautizados los adultos con capacidad de discernir. El bautismo es un símbolo de fe. Los niños son salvados por su inocencia.

En la actualidad, hay en el mundo más de dos millones de anabaptistas de las denominaciones amish, huterita, menonita y de la Iglesia de los Hermanos.


Juan Calvino - El Calvinismo
(1509 - 1564)

El calvinismo es un sistema teológico que pone en primer y único lugar a Dios por sobre todas las cosas, y a la biblia como única fuente de la fe.
Existe la predestinación. O sea, dios sabe quién se salvará, el proceso es irreversible. Para esta religión tiene especial importancia la predicación de la Palabra de Dios,
Sólo algunos hombres están predestinados por Dios para alcanzar la salvación, ya que su fe renacerá por el Espíritu Santo, mientras todos los demás serán condenados.
Calvino, destaca que “todo lo bueno que poseemos, Dios nos los ha dado en custodia a condición de que sea repartido ventajosamente para los demás”.

El calvinismo o  tradición reformada es llamado así por el religioso francés del siglo XVI Juan Calvino, quien sistematizó muchas de las más conocidas doctrinas que forman parte de la teología reformada. Otros reformadores fueron Martin Bucer, Heinrich Bullinger,  Pietro Martire Vermigli,  Ulrico Zuinglio, Teodoro de Beza y Guillaume Farel y reformadores británicos como Thomas Cranmer y John Knox

Los calvinistas pretenden un estado teocrático (donde los administradores estatales coinciden con los líderes de la religión protestante). No reconocen la autoridad de los reyes en las monarquías.Como los calvinistas pretenden gobernar sus ideas no fueron del agrado de Francisco I. Obviamente tampoco le simpatizaron al Emperador, que pareció decirle a Francisco: ahora ve a contárselo a los turcos*
* El calvinismo es similar en algunos aspectos al fundamentalismo islámico, donde la religión está por encima de los gobernantes. Los calvinistas desean una teocracia, obviamente esto no fue del gusto de las monarquías.       

La predestinación en el calvinismo indica que sólo unos pocos se salvarán de la ausencia de Dios en la vida futura, y que el trabajo redime, y además genera dinero.
Calvino genera un culto del trabajo honrado.


Pero los calvinistas también penetraron en los Países Bajos. Además, en Inglaterra Enrique había establecido su propia iglesia.
Carlos en todo momento intentó acercarse a las nuevas iglesias, pero Francisco no lo acompañó, y menos el papa boicoteando ambos los concilios que organizaba el Emperador,.Su hijo Felipe II le propuso matrimonio a la mismísima Isabel de Inglaterra, que lo mandó a vender almanaques.

El calvinismo está basado, siguiendo a Lutero, en la salvación por la fe y en la interpretación personal de los evangelios, pero más radicalizada. Los calvinistas practican una austeridad puritana. Una diferencia fundamental, que no contribuyó a una mayor difusión del calvinismo fue la negación de la virginidad de María, dejando en la religión el papel de la mujer en un segundo plano, cuando ya se había extendido el culto mariano en la cristiandad.

Una serie de TV (La familia Ingals (Little House on the Prairie)), entre 1974 y 1983, muestra el estilo de vida de los protestantes pioneros en Estados Unidos.
  
La familia Ingalls o La pequeña casa en la pradera
 El patriarca de la familia trabaja duramente para cumplir con los mandatos de su iglesia.
Los capítulos de la serie generalmente comienzan con el señor Ingalls trabajando.
Las adversidades le son corrientes, pero mantiene su fe, y educa a su familia con los preceptos cristianos.


Miguel Servet
(1509 - 1553)


Calvino se estableció en Ginebra, que llegó a conocerse como “la nueva Jerusalén”..
La ejecución más infame en Ginebra fue la de Miguel Servet, un erudito médico aragonés que negaba la Trinidad, fue una especie de gnóstico panteísta. Mantenía regular correspondencia con Calvino, haciéndose amigos epistolares.
Servet fue detenido en Ginebra y juzgado por herejía (por su negación de la Trinidad y por su defensa del bautismo a la edad adulta).
El 20 de agosto Calvino escribió a Guillermo Farel (ministro evangélico en Ginebra): Espero que Servet sea condenado a muerte, aunque me gustaría que se librara de la peor parte del castigo. (se refería al fuego).

Daniel-Rops (Henri Pietot) (1902 - 1965) - Historiador francés miembro de la Academia Francesa.                                                     
El 26 de octubre, el Consejo de Ginebra ordenó que se quemase a Servet al día siguiente..

Independientemente de la importancia de sus descubrimientos fisiológicos (circulación de la sangre en pulmones) o de su labor como polemista religioso, los sucesos que acarrearon el juicio y muerte de Miguel Servet se han considerado como punto de partida de la discusión que condujo al reconocimiento de la libertad de pensamiento y de expresión de las ideas.

Las Iglesias Unitarias, surgidas de los movimientos antitrinitarios del siglo XVI y posteriores, consideran a Servet su pionero y primer mártir.
La ejecución de Servet escandalizó a muchos pensadores de toda Europa, principalmente en el ámbito protestante, que se oponían a que se matara a las personas por razones de fe. Destaca particularmente la defensa de Servet que realizó Sebastián Castellion: 
Matar a un hombre no es defender una doctrina, es matar a un hombre. Cuando los ginebrinos ejecutaron a Servet, no defendieron una doctrina, mataron a un hombre”
Sebastián Castellion (1515 - 1563) Su clara denuncia del fanatismo y su defensa de la libertad de conciencia situaron a Castellion en el sector tolerante de la Reforma Protestante.

Miguel Servet fue reivindicado por los librepensadores, su ejecución puso en evidencia las atrocidades del fanatismo religioso.

  

Enrique VIII - El Anglicanismo (Capítulo XI - Los Austrias - Enrique VIII)

Esta religión surgió del interés de Enrique VIII de separarse de la iglesia del Vaticano para poder divorciarse de Catalina de Aragón y casarse con Ana Bolena, estableciendo su propia iglesia dependiente de sí mismo y de sus sucesores.



Símbolo del anglicanismo

Así Enrique VIII organizó su propia iglesia, y el anglicanismo tomó una postura intermedia entre el catolicismo y el protestantismo. El jefe de la iglesia no sería el papa sino el Arzobispo de Canterbury. Enrique terminó con el celibato de los sacerdotes (en el anglicanismo pueden ordenarse mujeres).Enrique VIII atacó duramente a la iglesia, y se apropió de sus bienes, que eran considerables. Los monasterios ingleses, galeses, escoceses y de gran parte de Irlanda fueron saqueados y entregados a la nobleza inglesa, de la que ganó su apoyo.
En un acta firmada por los Comisionados del Parlamento de Inglaterra, decretaron que cada sacerdote romano debía ser colgado, decapitado, descuartizado, sacarle las entrañas y quemarlas, colocar su cabeza sobre un poste en un lugar público. Al final, fueron escasos los sacerdotes que quedaron en toda la isla.
Seis monjes cartujos y uno de la Orden Brigidina fueron colgados, el Obispo de Rochester, San Juan Fisher, fue decapitado. En mayo y junio de 1535, otros fueron desollados en vida, ahogados y descuartizados, por negar que Enrique VIII fuera la Cabeza Suprema sobre la tierra de la Iglesia de Inglaterra.


El reinado del terror comenzó en 1534, con una indiscriminada matanza de luteranos, anabaptistas y católicos. Esto fue seguido por una cruel ejecución del Prior de Chaterhouse y todos sus monjes, y la decapitación de Tomás Moro y el obispo John Fisher
(Capítulo IX - Los Autrias - Enrique VIII)
En 1535, Enrique VIII ejecutaba en un solo día a una veintena de anabaptistas.

Los Sefardíes

Los judíos estaban en la península ibérica desde el siglo III.
Los sefardíes o sefarditas y también sefaraditas, son los judíos que vivieron en la península ibérica hasta 1492 y también sus descendientes, quienes, más allá de residir en territorio ibérico o en otros puntos geográficos del planeta, permanecen ligados a la cultura hispánica.
Sefardí proviene etimológicamente de Sefarad, término bíblico con el que las fuentes hebreas designan la Península Ibérica y es empleado para designar todo aquello perteneciente o relativo a Iberia.
Comenzó en ese tiempo una odisea para los judíos sefarditas que duraría siglos, y que generó una nostalgia histórica hacia la tierra de sus abuelos todavía presente.
Isabel y Fernando esperaban más conversiones de las que realmente se produjeron. La emigración de la mitad de la población judía causó una importante declinación de la economía española, ya que muchos judíos se ocupaban de trabajos y profesiones que los caballeros españoles consideraban indignas.

Muchos españoles alegan con razón que en los países protestantes se difundió la “leyenda negra de la inquisición española”, esto es verdad.
Los enemigos de España exageraron y aún difamaron sobre muchos episodios inquisidores, pero las aberrantes prácticas de la inquisición española quedarán en la historia. También hay quienes llegan a justificar a la Santa Inquisición, ya que esta institución no mataba a nadie. La complicidad entre la inquisición española y el estado fue otra infamia, al igual que aceptar el hecho de que las torturas formaban parte de la cultura medieval.

En 1517 se inicia la Inquisición en América, con inquisidores nombrados por Torquemada, en 1569 se crean tribunales de la Santa I nquisición en México y en Lima, (Capítulo XIII - La Conquista de América - La Inquisición en América).
 

Portugal

El reino de Portugal, en tiempos de la inquisición tenía medio millón de habitantes. Portugal se expandía por el mar, llegando hasta puertos africanos y asiáticos, comercializando esclavos.

En el siglo XII en España y en Portugal convivían tres colectividades: En el sur peninsular Al-Andalus, hoy Andalucía, con medio millón de musulmanes de religión mahometana, y con una pequeña población de judíos y cristianos. El resto de España estaba dividida en los reinos de Castilla y de Aragón. Castilla tenía unos seis millones de habitantes, y Aragón (Valencia, Aragón y Catalunya) un millón (la peste negra había reducido su población), pero fuera de la península Aragón poseía el Reino de Nápoles y las Islas Mediterráneas.
Ell reino de Castilla tenía un potencial económico muy superior al reino de Aragón, con población campesina y cristiana. Castilla poseía las dos terceras partes del reino de España.

A comienzos del siglo las comunidades que respondían a las tres religiones llevaban una convivencia pacífica, pero con el avance de los reinos cristianos se fueron acentuando las diferencias.
Muchos musulmanes vivían en regiones reconquistadas (mudéjares) y muchos cristianos vivían bajo el dominio musulmán (mozárabes), Las comunidades se habían mezclado lo suficiente para algo mejor que soportarse mutuamente, porque si bien sus religiones eran distintas, sus ocupaciones no lo eran. Los judíos vivían en ciudades, con excepciones de pequeños granjeros en sus inmediaciones, y eran pequeños artesanos y comerciantes. Los cristianos eran trabajadores del campo y los musulmanes tenían más afincamiento en las ciudades como pequeños trabajadores manuales o practicando su nomadismo ancestral.
Todos compartían una mezcla de culturas, incluyendo su vestimenta y. sin existir sincretismo, muchas veces participaban de fiestas religiosas de otra comunidad.

Los cristianos, en su avance sobre el Islam, fueron emulando las supuestas proezas del Cid Campeador, En 1474, se unificaron los reinos cristianos, y la devoción religiosa y militar de las cruzadas se instaló en la península, el ideal de caballeros se proclamó, su grito de guerra era “Santiago”  (por Santiago de Compostela) en sus enfrentamientos con los sarracenos.
  
Como respuesta a la caída de Constantinopla, Europa se lanzó a buscar nuevas rutas marítimas en busca de productos orientales, en particular Portugal, que estableció factorías comerciales en puertos asiáticos.


Alfonso de Alburquerque

Uno de los más notables exploradores portugueses fue Alfonso de Alburquerque, considerado como fundador del imperio colonial portugués.


Cabo de Buena Esperanza

Se apoderó de Goa, de Malaca, centro del comercio entre China y Asia meridional, y de Ormuz, a la entrada del golfo Pérsico, mientras enviaba unos subordinados suyos a apoderarse de las Molucas o Islas de las Especias, quedando abierto a los portugueses el camino de la China y del Japón. Los sucesores de Alburquerque extendieron la dominación lusitana a Ceilán, las Islas de la Sonda, etc.
El poderío portugués llegó a su período álgido en el siglo XVI.

Su imperio se extendía desde Madeira a la China, a lo largo del litoral atlántico y costas africanas, y asiáticas, del océano Indico.
El centro de sus posesiones era Goa, y las principales dependencias, Mozambique y Sofala, en la costa africana; Mascate y Ormuz, en el golfo Pérsico; las costas de Malabar y Coromandel; Bengala, las Islas de la Sonda y Las Molucas.

En el siglo II a.C. el general y explorador chino Zhang Qian abrió el camino hacia el oeste para que quince siglos más tarde Marco Polo lo recorriese desde Europa hacia el Oriente. Alejandro Magno recorrió la Ruta conquistando territorios hacia el este y Gengis Khan lo hizo en sentido inverso..


El llamado corredor Hexi de 1000 km de longitud, situado entre la ladera norte de la Cordillera de Quilian y el Desierto del Gobi fue escenario de las luchas entre chinos y hunos y otras tribus nómadas por el control de la Ruta de la Seda (Capítulo VII - El Imperio Bizantino - La Ruta de la Seda).

La destrucción y turbulencias de la era de Gengis Kan y Amir Timur marcaron el inicio del declive de esta forma de intercambio comercial. Finalmente, la posterior apertura de rutas marítimas entre Europa y Asia supuso el auténtico final de la Ruta de la Seda, y la zona de Asia Central se mantuvo ampliamente desconocida por Oriente y Occidente hasta la llegada de Rusos y Británicos en el siglo XIX.


Las Brujas

Entre 1450 y 1750 se da la llamada caza de brujas, el acontecimiento más terrible de la historia de Europa.

Dos inquisidores dominicos, Heinrich Kramer Jacob Sprenger, escribieron y compilaron el Malleus Maleficarum (el Martillo de las Brujas), publicado en 1487. Es un manual que fue utilizado por los tribunales de la inquisición por jueces, magistrados y sacerdotes católicos y protestantes. El libro era la autoridad, y su seguimiento fue universal. durante 300 años.

Contiene tres partes:
La primera parte trata acerca de pruebas que confirman la existencia de las brujas y de la hechicería.
La segunda parte acerca de los hechizos y cómo combatirlos. Los pactos de las brujas con el diablo, las uniones sexuales de las brujas con el diablo. Los datos y recopilaciones son los suministrados por Kramer y Sprenger.

Por último, el Martillo de las Brujas indica cómo detectarlas, cómo enjuiciarlas y cómo detruirlas, 

La tercera parte detalla los métodos para detectar, enjuiciar y sentenciar o destruir brujas. La tortura en la detección de brujas es vista como algo natural; si el brujo o bruja no confesaba voluntariamente su culpa, la tortura era aplicada como un incentivo para hacerlo. Los jueces eran instruidos para engañar al acusado de ser necesario, prometiendo misericordia por la confesión.

Los efectos del Malleus Maleficarum se esparcieron mucho más allá de las fronteras de Alemania, causando gran impacto en Francia e Italia, y en menor grado en Inglaterra. Los cálculos de la cantidad de mujeres quemadas por brujas varía de 60.000 a dos y cinco millones según los distintos autores.
La caza de brujas fue una campaña organizada, cuya fuente principal de inspiración fue el Malleus Maleficarum, tanto para católicos como para protestantes.

Historiadores e investigadores estiman hoy día que el número de víctimas se situó entre 50.000 y 100.000, contando tanto los condenados a la hoguera por los tribunales de la Inquisición como los condenados por la Reforma.
Obviamente, nos estamos refiriendo a un número elevado de afectados en proporción a la población europea de la época. Y entre estos condenados a muerte, se estima que alrededor del 80 % de las víctimas fueron mujeres. El 20 % restante eran hombres, la mayoría catalogados como errantes (pobres y vagabundos, nómadas, judíos y homosexuales).

Según el Malleus Maleficarum toda la brujería proviene del apetito carnal que en las mujeres es insaciable. La superstición se encuentra ante todo en las mujeres, y la mayor cantidad de los brujos son del sexo frágil porque las mujeres son más crédulas, más propensas a la malignidad y embusteras por naturaleza. 
El pecado que nació de la mujer destruye el alma al despojarla de la gracia, y todos los reinos del mundo han sido derribados por mujeres. Una mujer es hermosa en apariencia, contamina al tacto y es mortífero vivir con ella. Existen tres vicios generales que tienen un especial dominio entre las mujeres: la infidelidad, la ambición y la lujuria.
Un medio horrible y despiadado de saber a ciencia cierta si una mujer era una bruja, consistía en tirarla al agua con las manos y los pies atados, para así dificultar el nado. Como en teoría, una bruja era más liviana que el agua, si flotaba y no se ahogaba era rápidamente rescatada y quemada viva, mientras que si por el contrario la mujer se ahogaba, ello era prueba que había muerto inocente.

El sexismo y la misoginia del libro son innegables: la creencia de los autores de que las mujeres eran criaturas inferiores, más débiles y fácilmente corruptibles, está enfatizada a lo largo de toda la obra.

Kramer presenciaba con morbosidad las torturas a las mujeres, el Malleus Maleficarum describe detalladamente sobre los actos licenciosos y promiscuos cometidos por las brujas, su habilidad de crear impotencia sexual en los varones e incluso da espacio a la pregunta sobre si los demonios podrían ser los padres de los hijos de las brujas. Hay capítulos enteros dedicados a contar cómo las brujas les arrebatan su miembro viril a los varones

Está claro que la iglesia medieval y la moderna iglesia, con una verticalidad absoluta hacia el papa, dictaría temerosas sanciones y eliminaría cualquier desviación de la doctrina, siempre en nombre de Dios, lo que haría inapelables sus decisiones.

A la cruzada albigense se añade el establecimiento de las primeras inquisiciones, y las cruzadas en Tierra Santa y en América, estableciendo un predominio religioso que perduró a través de los siglos, sólo enfrentado con el Islam.

Los cristianos y los islamitas deseaban dominar el mundo con sus respectivas religiones. Otras religiones orientales, no provocaron los siniestros y terribles acontecimientos que sufrió la humanidad.


Las confesiones se obtenían bajo torturas. La bruja era torturada tantas veces como en retractaciones persistía, y cada vez con mayor intensidad, hasta quebrarla totalmente, hasta confirmar su confesión original.
Las supuestas brujas optaban por la hoguera para dejar de padecer volviendo a las cámaras de tortura, Si cooperaban podían ser estranguladas en lugar de ser quemadas vivas.

Las torturas eran tantas y tan repugnantes que describirlas llevaría miles de páginas.
Morían más presuntas brujas en los países protestantes a manos de los tribunales civiles, que en países católicos a manos de la Inquisición y de los tribunales civiles. Se quemaron en España por supuesta brujería a 59, 36 en Italia y 4 en Portugal, mientras que en el resto de Europa los tribunales civiles juzgaron por el mismo delito a cerca de 100 mil mujeres. De ellas 50 mil fueron condenadas, 25 mil sólo en Alemania, en la pira purificadora, durante el siglo XVI por los protestantes seguidores de Martín Lutero.
En general, los católicos quemaron herejes y los protestantes brujas.

En la región de Brisgovia, la última bruja fue ejecutada en 1751, en Endingen.
En 1755, la emperatriz María Teresa prohibió la quema de brujas y hechiceras en sus dominios.
 

Cerrada por siete puertas a partir del año 1481, la judería de Segovia,
ubicada en el sur de la ciudad amurallada

Leyenda negra de la Inquisición Española

A mediados del siglo XVI, coincidiendo con la persecución de los protestantes, empieza a aparecer en las plumas de varios intelectuales europeos protestantes una imagen de la Inquisición que exagera sus rasgos negativos con fines propagandísticos. Uno de los primeros en escribir acerca del tema es el inglés John Foxe (1516-1587), quien dedica un capítulo entero de su libro The Book of Martyrs a la Inquisición Española. Otra de las fuentes de la leyenda negra de la Inquisición fue Sanctae Inquisitionis Hispanicae artes aliquot detectae (Algunas artes de la Santa Inquisición española), publicado en Heidelberg en 1567, firmada bajo el seudónimo de Reginaldus Gonsalvius Montanus, que fue probablemente escrita por dos protestantes españoles exiliados, Casiodoro de Reina y Antonio del Corro. Este libro tuvo un gran éxito y fue traducido al inglés, francés, holandés, alemán y húngaro, contribuyendo a cimentar la imagen negativa que en Europa se tenía de la Inquisición. Holandeses e ingleses, rivales políticos de España, fomentaron también esta leyenda negra.

Otras fuentes de la leyenda negra de la Inquisición proceden de Italia. Los intentos de Fernando el Católico de exportar la Inquisición Española a Nápoles desencadenaron varias revueltas, y todavía en fechas tan tardías como 1547 y 1564 hubo levantamientos antiespañoles cuando se creyó que se iba a establecer la Inquisición. 



Inocencio VIII - El papa que abrió la caza de brujas
(papa desde 1484 a 1492)

Debe de haber sido el peor papa de la historia. No obstante, está enterrado en la Basílica de San Pedro.
Inocencio era un hombre inteligente y astuto que mediante el engaño y su imagen de calidez logró unir a la cristiandad en una sola Iglesia. Para tal propósito tuvo que conciliar y asesinar a musulmanes, herejes y príncipes infieles.
Todas sus acciones y atrocidades fueron justificadas por haber logrado la libertad de la Iglesia Católica Romana de la invasión del Imperio Germano.
El  poder que concentró para consolidar el Estado Pontificio en Roma, fue el mismo que lo llevó a su decadencia y a ser víctima de sus propios seguidores, los cuales promovieron su muerte.
Inocencio VIII fue un codicioso y lascivo papa que creía en las brujerías y que organizaba orgías y juegos aberrantes. Como tenía hijos con muchas mujeres fue llamado “el padre de Roma”.

Su pontificado estuvo caracterizado por el nepotismo, llegando a nombrar cardenal a Giovanni de Médici, hermano de su nuera, cuando tenía solo 13 años de edad.


Tumba de Inocencio VIII en la Basílica de San Pedro - Pese a que el papado de Inocencio VIII, iniciado en 1484, terminó con su muerte en julio de 1492,  una semana antes de que las naves de Colón zarparan oficialmente, en la inscripción en mármol negro de su tumba puede leerse claramente en latín:
“Suya es la gloria del descubrimiento del nuevo mundo”.

Una bula de Inocencio VIII considera herejía NO creer en brujas. Para contento de los inquisidores, tanto en países católicos como protestantes, las supuestas brujas fueron perseguidas y condenadas a la hoguera hasta el siglo XVIII. En general, en países católicos se quemaban más herejes, y en los protestantes, más brujas.

Fue Inocencio VIII quien envió a Alemania a los inquisidores Heinrich Kramer y Jacob Sprenger (el apóstol del rosario), que realizarán la que es considerada como la primera “caza de brujas” de la historia.
Una bula papal será la base para que los dominicos publiquen, en 1487, la obra Malleus Maleficarum  ("el martillo de las brujas") que - aunque nunca ha sido reconocida por la Iglesia - se convertirá en el texto básico para el incautamiento de bienes, tortura y asesinato mediante hoguera de aquellas personas a quienes la Iglesia etiquetaba como brujas.

En 1486 prohibió la lectura de las cuatrocientas proposiciones del erudito Pico della Mirandola por considerarlas heréticas.
  
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Capítulo XI - Los Austrias