CAPITULO XVI - LA CONQUISTA DE AMERICA - PERU

CAPITULO XVI (64) 
  
LA CONQUISTA DE AMERICA - PERU

Francisco Pizarro - El imperio Inca - Atahualpa - Diego de Almagro - Pedro de Alvarado - Expedición a Chile - Gabriel de Rojas y Córdova - La Guerra Civil - Sucesión de Francisco Pizarro - Gonzalo Pizarro - Francisca Pizarro Yupanqui - Jauja (Xauxa) - Los mestizos - Inca Garcilaso de la Vega - Pedro de Valdivia - Inés del Alma Mía - La Araucania



Francisco Pizarro
(1478 - 1541

Francisco Pizarro nació en Trujillo (Extremadura). Su padre, el capitán Gonzalo Pizarro había luchado en la Guerra de Granada, y desde 1512 hasta 1522 como capitán en la Guerra de Navarra, que le costó la vida..
Se desprende del testamento de Gonzalo Pizarro que tuvo numerosos hijos, al menos once, con diversas mujeres y que reconoció a muchos de ellos, quizá a todos, excepto al conquistador del Perú, ilegítimo, que puede haber sido hijo del padre de Gonzalo Pizarro.

Era porquerizo, quizá de cerdos de su padre o de algún señor de Trujillo, cuando influenciado por los relatos de la época, decidió ser aventurero. Era absolutamente iletrado, no obstante, se sentía muy atraído por los relatos de las hazañas de los caballeros andantes, que llegaban a su fin.  Ya llegaba la época de Cervantes.

En 1501 viajó con otros extremeños en la expedición de Nicolás de Ovando y probablemente residió en La Española. (Capítulo XIII - La Conquista de América - Gobernación de Nicolás de Ovando).

Como Alonso de OjedaGobernador de Nueva Andalucía. recibió un disparo en su pierna y tuvo que ser evacuado en un buque., delegó el mando del Fuerte de San Sebastián en Francisco Pizarro, un militar anónimo que ascendió a capitán y fue nombrado jefe de la guarnición (Capítulo XIII - La Conquista de América - Alonso de Ojeda).
En 1509 con Francisco de Enciso se embarcó hasta el Fuerte de San Sebastián de Ubará (Vasco Núñez de Balboa viajaba como polizonte). (Capítulo XIII -La Conquista de América - Vasco Núñez de Balboa).

En 1513 en la expedición de Vasco Núñez de Balboa que culminó en el descubrimiento del Mar del Sur participó Pizarro, y después, estando al servicio del nuevo gobernador Pedrarias, arrestó a Vasco Núñez de Balboa, que fue decapitado. (Capítulo XIII -La Conquista de América - Pedro Arias Dávila (Pedrarias) )

Expediciones de Pizarro

En 1519 Pedrarias, Gobernador de Castilla de Oro, fundó la ciudad de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá, y Francisco Pizarro recibió una encomienda en el repartimiento de indígenas que se hizo en 1522,  Pizarro obtuvo una nueva encomienda de ciento cincuenta indígenas en la Isla de Taboga (Panamá).

“Los indios eran exóticos. Andaban desnudos, vivían en casuchas de madera y dormían en hamacas. Eran lampiños, de menor estatura que los españoles, pero bien proporcionados (…) En cuanto a las mujeres, iban descubiertas de medio cuerpo hacia arriba (…) Las vírgenes dejaban ver su cuerpo enteramente desnudo”,
Roberto Barletta Villarán - Breve historia de Francisco Pizarro

En 1524 Pizarro se asocia con Diego de Almagro y Hernando de Luque, éste un hombre influyente, clérigo de Panamá, formando una Compañía* para conquistar el Pirú (el Imperio inca del Perú), del que tenían vagas noticias, repartiéndose las responsabilidades de la expedición. Pizarro la capitanearía, Almagro se encargaría de la intendencia y Luque estaría al cargo de las finanzas y de la provisión de ayuda. Se la llamó “La Compañía del Levante”.
* Se habían iniciado las Compañías, que asociaban a expedicionarios que salían en busca de esclavos, oro y perlas. Los expedicionarios repartían los ingresos según el aporte da cada uno, eliminando los salarios, a excepción de los sueldos de los marinos.

Pascual de Andagoya había realizado las primeras exploraciones hacia el sur de Panamá por el océano Pacífico, llegando en ese año hasta el puerto de Piñas, en el río Birú, también por mandato del gobernador Pedrarias. 
En 1524, dos viejos barcos salieron de Panamá. Con 110 hombres, 4 caballos y un alano. Esta primera expedición regresó rápidamente a Panamá.

En 1526 fue la segunda expedición de la Compañía del Levante. Los españoles capturaron una barcaza cargada de perlas, lo que constituyó el primer robo de Pizarro.
Después de muchas penurias, se alojaron en una isla (la Isla del Gallo), evitando ataques de indígenas. Allí muchos españoles no quisieron seguir al sur, determinados a regresar a Panamá..

Pizarro entonces desenvainó su espada y, trazando una línea en la arena se dirigió a la tropa, diciendo que quien la traspusiera llegaría a Perú para compartir oro y gloria. Según una tradición, sólo trece cruzaron la línea. Se los conoce como Los Trece de la Fama.
Pizarro y los Trece de la Fama esperaron refuerzos cinco meses en la isla del Gallo, los cuales llegaron de Panamá enviados por Diego de Almagro y Hernando de Luque, al mando de Bartolomé Ruiz, que Pizarro había enviado para reaprovisionarse.

Continuaron el viaje hacia el sur hasta que alcanzaron Tumbes (Tumbes - Tumbes - Perú), a la que llamó Nueva Valencia, la primera ciudad importante que se habían encontrado.
Antes de volver a Panamá con el convencimiento de haber encontrado el Imperio Inca, el Tahuantinsuyo, continuó viajando hacia el sur hasta alcanzar la desembocadura del río Santa Clara.

En 1529 regresaron a Panamá con tesoros, obtenidos de algunos caciques que se habían maravillado ante los españoles.
Ante la negativa del gobernador de Panamá a conceder más hombres a Almagro, en 1529 Pizarro viajó a España a fin de exponer sus planes al rey Carlos V, quien, en las Capitulaciones de Toledo (26 de julio de 1529), lo nombró Gobernador, Capitán General Adelantado de las nuevas tierras, designación real esta que provocó el recelo y la frustración de Almagro. 
La Capitulación de Toledo la firmó la Emperatriz Isabel.

De regreso en Panamá (1530), Pizarro preparó una nueva expedición de conquista, y en enero de 1531 embarcó con un contingente de 180 hombres y 37 caballos hacia Perú. Sólo llevaba 3 arcabuces.
En 1532 desembarcó cerca de Tumbes, que entonces formaba parte del imperio inca llamado Tahuantinsuyo.


El imperio Inca

El Tahuantinsuyo se extendía desde Colombia hasta Chile con una población aproximada de 12 millones de personas. Tenía una compleja sociedad estratificada vertical, gobernado por el Inca y sus parientes. Ellos compartían una religión politeísta común basada en la adoración del Sol y el Sapa Inca como su hijo.

En el año 1450 una red de 3500 kilómetros de caminos se extendía por todos los Andes Centrales y eran controlados por un sólo estado: El de los incas del Cuzco. No es que los incas inventaran esta red de comunicación vital. Ellos fueron los últimos administradores de una institución - la red de caminos - que durante cientos de generaciones de andinos, hombres y mujeres de diferentes lenguas y culturas, habían construido.

La alimentación principal era el maíz, preparado en todas sus formas y como bebida (chicha), con o sin alcohol. La papa de consumo diario, fresca o desecada (chuño), carne de llama y de cuy, pavos, patos, pescados y mariscos. Los pescados crudos con ajíes y chicha (ceviche).  Los nobles comen carne de alpaca y de venado. La carne de llama es salada (charqui) y de consumo popular. También se utilizaban como importante alimento los frutos del algarrobo y sus harinas.
La vestimenta y el peinado de las mujeres eran muy prolijos, y a diferencia de los españoles, las mujeres eran muy limpias y participaban en la política, muchas eran jefes de tribus (curacas).

Cobayo / Cuy

En español recibe diversos nombres según cada país. En su zona de origen se le conoce como cuy (del quechua quwi), nombre onomatopéyico que aún lleva en el Bolivia, sur de Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay. Comúnmente se le denomina por variantes de él, como cuyo, cuye, curí, curie, curiel o cuis. El término cobaya (o cobayo) proviene del tupí sabúia y es un término extendido por España y Argentina. En Venezuela reciben el nombre de acures. También son conocidos como conejillos de Indias.

En el imperio inca se esperaba el arribo del dios Viracocha desde el poniente, la deidad vendría en una nave enorme con armadura de oro y plata, con barba blanca y ojos verdes, lo que encajaba con algunos españoles, por lo que los indios del norte del Perú informaron a Atahualpa (uno de los dos emperadores incas) que habían llegado los dioses
Atahualpa creyó el origen mitológico de los conquistadores y lo tomó como buen presagio en ánimos de acabar con la guerra civil en que estaba sumido el Tahuantinsuyo por la sucesión del emperador Inca Huayna Cápac, muerto por viruela. Los príncipes Huáscar y Atahualpa, hijos de un mismo padre, luchaban por la toma de Cuzco (capital del imperio).

Pizarro fue invitado a reunirse en Cajamarca con Atahualpa. Intercambiaron algunos obsequios con el emisario inca y se dirigieron a Cajamarca., con 168 soldados, 37 caballos y algunos perros.


La fantástica ciudad de Machu Pichu
  
La civilización Inca logró formas de arte altamente desarrolladas como la cerámica, técnicas de tejido, la metalurgia, la música y la arquitectura. Un gran ejemplo de su logro arquitectónico fue Machu Picchu construida por el Inca Pachacuti alrededor de 1460. Sus edificios fueron construidos sin el uso de herramientas modernas y han resistido cinco siglos en una zona propensa a terremotos.

Los españoles se dirigieron a Cajamarca, dispuestos a quedarse con el oro o morir. Eran una horda de asaltantes que quedaba maravillada ante los caminos, obras de riego, construcciones y cultivos del imperio. Al llegar a Cajamarca el inca no estaba.



Atahualpa
(1498 - 1533)

El 16 de noviembre de 1532 apareció el inca con sus hombres, vistiendo lujosos trajes y observaron a los jinetes sobre sus caballos, los incas estaban aterrados. Quedaron en encontrarse en Cajamarca al día siguiente. Pizarro y los suyos tendieron una emboscada al inca, que se presentó con más de 30.000 guerreros desarmados. 
Atahualpa se presentó en un trono de oro que alzaban sus porteadores. El cura español se presentó con una gran cruz y una biblia, diciendo al inca que allí estaba la palabra de dios. Atahualpa llevó la biblia a su oído y esta no le decía nada, por lo que la arrojó al suelo. Los españoles, al grito de “Santiago” se lanzaron contra Atahualpa, los que se encontraban parapetados dispararon balas de cañón y arcabuces y los jinetes con sus espadas y los perros arremetieron sobre los desprevenidos incas. Hicieron una gran matanza y atraparon inerme a Atahualpa.
Preso Atahualpa, acordó los términos de su libertad, ofreciendo a Pizarro una habitación como la que estaba preso (llamada después el cuarto del rescate) llena de oro hasta el alcance de su mano alzada y dos más del mismo tamaño llenas de objetos de plata; esto fue aceptado por Pizarro. Los súbditos trajeron oro en llamas durante tres meses hacia Cajamarca de todas las partes del reino para salvar su vida. Finalmente lograron reunirse 84 toneladas de oro y 164 de plata (unos 53 millones de dolares).

Atahualpa fue confinado en una sala de con sus tres esposas y se le dejaba seguir conduciendo sus asuntos de gobierno. Pizarro, además, hizo que el inca Atahualpa aprendiera el idioma español y le hizo aprender a leer y a escribir. De esta forma, fue posible comunicarse con el rey inca, que le informaba de sitios donde había oro. Además, jugaba partidas de ajedrez con el rey indígena.

Monumento a Atahualpa

En 1533, para crear un vínculo más cercano, Atahualpa ofreció a Pizarro a su hermana favorita en matrimonio. Quispe Sisa era hija del emperador inca Huayna Cápac. El conquistador la hizo bautizar como Inés Huaylas y tuvo dos hijos con ella: una primera hija a la que llamó como su padre, Francisca Pizarro Yupanqui, y a Gonzalo Pizarro.
Los testigos concuerdan en afirmar que hubo tres repartos de tesoros: el primero en Cajamarca (1533), el segundo en el Cuzco y, el último, en Jauja.
En 1533 llegó a Cajamarca Almagro con cien arcabuceros y se encontró con la enorme cantidad de oro que poseía Pizarro.
El infame Francisco Pizarro no cumplió su compromiso*. Las excusas españolas se encuentran vigentes y Pizarro tiene para España y para los mismos peruanos la fama merecida como el conquistador del Perú. La actitud de los peruanos es vergonzante, ya que por todo el país hay estatuas, calles y plazas que llevan el nombre de Pizarro.
El día 26 de julio de 1533 los españoles injusticiaron a Atahualpa.
Lo ataron sobre una pila de leña, amenazando quemarlo viso o bautizarse. Atahualpa prefirió ir al cielo de los cristianos que morir en suplicio. 
Fue entonces estrangulado mediante un garrote vil improvisado para la ocasión.
Esa noche miles de súbditos de Atahualpa se suicidaron para seguir a su señor al otro mundo. Pese a que Atahualpa tuvo sucesores nombrados por los españoles se le considera el último gobernante del Imperio Inca.



La sífilis

La creencia de algunos que dicha enfermedad provino de las llamas y que los indios debieron haber practicado zoofilia (contacto carnal con un animal), lo que acarreó como resultado la sífilis, y ésta fue trasmitida al hombre blanco. 
Esto es mentira: nunca se encontró una llama que albergue treponemas pálidos, las espiroquetas de la sífilis. Esto no suprime la teoría de que dicha enfermedad se haya originado en América; sino sólo elimina a la llama como su portadora primitiva.
* En Europa le echaron la culpa una vez más, a los judíos.



Diego de Almagro
(1475 - 1538)

Nació en Almagro (Ciudad Real - Castilla La Mancha) hijo ilegítimo de Juan de Montenegro y de Elvira Gutiérrez. Para salvar el honor de la madre soltera, sus familiares le quitaron el infante y lo trasladaron a la cercana villa de Bolaños de Calatrava (Ciudad Real - Castilla La Mancha), siendo criado en esta localidad.
A los 15 años, se escapó de la dureza en que vivía, bajo su tutor y se dirigió al hogar de su madre, que ahora vivía con su esposo, para avisarle de lo ocurrido y de que se iría a recorrer el mundo, pidiéndole algo de pan que le ayudara a vivir en su miseria. Su madre, angustiada, le buscó un pedazo de pan y unas monedas y le dijo: "Toma, hijo, y no me des más presión, y vete, y ayúdate de Dios en tu aventura".
Después se le encontraría en Sevilla como criado de don Luis de Polanco, que era uno de los alcaldes de aquella ciudad. Mientras desempeñaba esta ocupación, Almagro acuchilló a otro criado por ciertas diferencias, dejándolo con heridas tan graves que motivaron que se promoviera un juicio en su contra que Almagro no quiso enfrentar, por lo que huyó de Sevilla y vagó por Andalucía hasta que decidió partir a Las Indias.
En 1514 en la expedición de Pedrarias desembarcó en la ciudad de Santa María la Antigua del Darién, donde se encontraban muchos otros destacados futuros conquistadores, entre ellos Francisco Pizarro Vasco Núñez de Balboa. (Capítulo XIII - La Conquista de América - Los Adelantasos - Pedro Arias Dávila (Pedrarias))

Sobre Almagro no se tienen muchas noticias en este período, pero se sabe que acompañó a varios capitanes que salieron de la ciudad de Darién entre 1514 y mediados de 1515, aunque se mantuvo principalmente en la ciudad llegando a tener una encomienda, construyéndose una casa y dedicándose a la agricultura.

Desarrolló su primera acción conquistadora el 30 de noviembre de 1515, cuando partió de Darién al mando de 260 hombres, para fundar la Villa de Acla, ubicada en el lugar del mismo nombre, pero tuvo que desistir de su empresa porque cayó enfermo y debió regresar a Darién, dejando la misión de completar su plan al licenciado Gaspar de Espinosa.
Almagro trabajó por algún tiempo con Vasco Núñez de Balboa (Capítulo XIV - La Conquista de América - México - Vasco Núñez de Balboa), en ese tiempo encargado de Acla, que con los materiales de la expedición de Espinosa quería construir un barco, recortarlo y reconstruirlo en el Mar del Sur (el Pacífico). 
No obstante, según los datos obtenidos, no hay indicios de que participara en la expedición de Balboa y es más probable que regresara a Darién.

Espinosa decidió realizar una nueva expedición, partiendo en diciembre con 200 hombres, entre los que estaba un ya recuperado Almagro, y Francisco Pizarro, quien por primera vez tenía el título de Capitán. En esta expedición, que duró 14 meses, se encontró con el padre Hernando de Luque a quien ya conocía anteriormente. Aunque la famosa sociedad entre los tres no estaba aún realizada, ya se demostraban confianza y amistad. Tomó parte en las incursiones, fundaciones y conquistas desarrolladas en el golfo de Panamá, participando nuevamente en una de las expediciones de Espinosa, que se transportaba en dos barcos de Balboa.
Nació en esta época su hijo Diego de Almagro el Mozo, que tuvo con una india de la región llamada Ana Martínez.

Allí tiene noticias de un reino situado en el sur, llamado Birú, que era el centro del Imperio Inca. Francisco Pizarro propuso el reconocimiento de esas tierras y la conquista de sus riquezas. Sus dos primeras expediciones por esta zona, realizadas entre los años 1524 -1525 y 1526 -1528, revelaron las sorprendentes riquezas del Imperio incaico en las tierras recién descubiertas. En 1529, tras la firma de la Capitulación de Toledo, la Corona española autorizó a Pizarro la conquista y Gobernación de Perú, que pasó a denominarse Nueva Castilla. Reunidos Almagro y Pizarro en 1532, iniciaron desde Cajamarca la conquista del territorio de los incas

Después de ejecutar al soberano Atahualpa, las tropas de Pizarro partieron hacia Cuzco. Ocupada esta ciudad en 1533, Almagro marchó a tomar posesión del litoral peruano y fundó la ciudad de Trujillo, superando mediante negociación las aspiraciones del conquistador Pedro de Alvarado (Capítulo XIV - La Conquista de América - México - Pedro de Alvarado)

Se repartió el oro entre los conquistadores y los que habían aportado a la Compañía del Levante, a los fundidores, a los mercaderes y a los marineros, enviando a España el quinto real y reservando oro para pagar a las huestes de Almagro.


Manco Inca liderando la rebelión
Mural de Juan Bravo Vizcarra (1922 - 2016)  -  Municipalidad de Cuzco

El 15 de noviembre de 1533 Francisco Pizarro llega a Cuzco, dando permiso a sus soldados para saquear la ciudad, aunque emitiendo un bando para que nadie entrara a robar en las casas de los indígenas, que fueron igualmente despojadas.
Entre otros desmanes, se llegaron a quitar las joyas de las tumbas reales, extorsionando hasta la muerte a muchos incas para que revelaran la existencia de huacas (santuarios, tumbas, momias). 
La gran cantidad de metal precioso que permanecía en la capital evidencia que no todo había fluido hasta Cajamarca. Y eso sin contar con aquello que fue ocultado en los meses anteriores a su ocupación. Se repartieron aproximadamente la mitad del oro que en Cajamarca pero cuatro veces más plata, siendo su valor total prácticamente similar.

El saqueo del Koricancha (templo del Sol) fue total. Se quitaron las paredes interiores que estaban revestidas en oro y las joyas de las momias de los más importantes gobernantes incas que eran sacadas del templo en las fiestas religiosas para ser llevadas en procesión.


En el templo se encontraba un gran disco, una figura del dios sol totalmente trabajada en oro, que ocupaba enteramente una de las paredes del templo.
Sobre el Koricancha se construyó el Convento de Santo Domingo, buscando el sincretismo de la religión inca con la nueva religión que trataba de imponerse por la fuerza.


Los habitantes de cuzco no olvidaron a sus dioses, renuevan sus creencias en el Inti Reymi o Fiesta del Sol, que se inicia, sin el oro, en el Koricancha.
También estaban las Vírgenes del Sol, que fueron violadas y algunas asesinadas por las tropas de Francisco Pizarro.

Las vírgenes del sol eran muchachas (acllas) que desde los ocho años estaban destinadas a vivir aisladas en el templos - conventos (Acllahuasi). Fabricaban los más finos tejidos muy elaborados, y prendas, comidas y bebidas para las celebraciones.. Se vestían de blanco, simbolizando su pureza. Muy pocas se casaban, por ser entregadas a jefes y nobles que visitaban el templo. 
Custodiaban el fuego sagrado para la fiesta solar conocida como Inti Raymi en el solsticio de verano. El emperador podía utilizarlas como concubinas en su calidad de familiar directo del sol.
El destino de la mayoría de estas muchachas era de ser sacrificadas como víctimas en ceremonias religiosas.


Pedro de Alvarado
(1485 - 1541)


La intromisión de Pedro de Alvarado, que venía de Guatemala con muchos indios, a quienes supuestamente había autorizado a comer carne humana, y ya habían matado y saqueado en Puerto Viejo y la Punta Santa Elena. Almagro demostró en las negociaciones con Alvarado su maestría y habilidad al proteger la compañía que tenía con Pizarro.

En 1534 se hicieron dos expediciones importantes hacia el interior del imperio incaico, ambas destinadas a acelerar el acopio de los metales preciosos. la primera hacia Pachacámac, al mando de Hernando Pizarro, hermano de Francisco Pizarro la otra, al Cuzco. Ambas expediciones trajeron oro, sobre todo la de Cuzco que había profanado el Templo de los Dioses.
En 1534, acompañado de una expedición arribada de Sebastián de BelalcázarDiego Pizarro funda la ciudad de Quito.

Pizarro asesina con el garrote vil a la ñusta (princesa) Azarpay, coya (esposa principal del inca) que colocó como emperador (Tupahualpa) y hermana de Inés Huaylas Yupanqui, sospechada de traición por su propia hermana.

El 18 de enero de 1535 fundó en la costa la Ciudad de los Reyes, pronto conocida como Lima, con lo que se inició la colonización efectiva de los territorios conquistados. Mientras tanto, su hermano Hernando Pizarro, que había partido a España para entregar el Quinto del Rey a la corona, regresó portando el título de Marqués para su hermano Francisco, y el de Adelantado para Almagro, al cual se le habían concedido 200 leguas al sur del territorio atribuido a Pizarro.

https://youtu.be/pBzOIi9NxRs

Vergonzante estatua de Pizarro en Lima

Como estatua ecuestre de Francisco Pizarro se conoce a un conjunto de tres esculturas de bronce obras del escultor norteamericano Charles Cary Rumsey, ubicadas una en la ciudad de Trujillo (1929), otra en la ciudad de Lima (1934), y la última en la ciudad de Buffalo (Nueva York, Estados Unidos), ciudad de origen del escultor.
La estatua de Lima fue inaugurada el 18 de enero de 1935 con motivo de la celebración del IV centenario de la fundación de la ciudad. Todo parece indicar que la estatua estaba dedicada a Hernán Cortés, pero que fue rechazada por las autoridades mexicanas.
La ubicación original fue en el atrio de la Catedral de Lima.
En 1952 la arquidiócesis de Lima solicitó su retiro, y la estatua se ubicó frente al Palacio de Gobierno y al Palacio Municipal, hasta el año 2003, cuando el alcalde de Lima solicitó su retiro. En el año 2004 se colocó en el Parque de la Muralla. en el centro histórico de Lima, a orillas de río Rímac.
El Parque de la Muralla, ubicado en el Cercado de Lima, constituye un emblema del esfuerzo por la conservación y valoración de la cultura Peruana.

Santiago Agurto* opinaba:
"También se puede fundir y hacer otra estatua, o en todo caso, conservarlo junto con las cosas que se exhiben del pasado como las cadenas, los látigos o las espadas."
* Santiago Agurto Calvo (1921 - 2010) Arquitecto peruano responsable de quitar la estatua de Pizarro de la Plaza Mayor de Lima y de otras peruanidades vindicando las culturas originarias costeñas. En su libro “Lima Prehispánica” trata aspectos inéditos del urbanismo y la arquitectura de construcciones de los limeños precolombinos.

En junio de 1535 se produjo un acercamiento entre Almagro y Francisco Pizarro:
Pizarro incentivó a Almagro a realizar nuevos descubrimientos y se realizaron los preparativos en el Cuzco. En 1534 el Adelantado Pedro de Alvarado, conquistador de Guatemala y El Salvador, le vendió a Almagro en la ciudad de Quito su armada de seis naves por cien mil pesos de oro. (Capítulo XIV - La Conquista de América - México - Pedro de Alvarado).
En 1535 Carlos V recompensó a Almagro con la Gobernación de Nueva Toledo, al sur de Perú, y el título de Adelantado de las tierras más allá del lago Titicaca, en los territorios del actual Chile.

  
Expedición a Chile

Almagro inició los preparativos de su expedición a Chile con buenos auspicios. Le llegaron noticias de los incas de que la región al sur del Cuzco estaba poblada de oro, por lo que juntó fácilmente 500 españoles para la expedición, muchos de los cuales lo habían acompañado al Perú. Iban también en la expedición unos 100 negros y unos 1.500 indios yanaconas para el transporte de las armas, ropas, víveres y otras vituallas.
Las noticias que les llegaban de Chile eran absolutamente falsas, pues los incas planeaban una rebelión contra sus dominadores y deseaban que aquel grupo tan numeroso de españoles se alejara del Perú. .

Almagro salió del Cuzco el 3 de julio de 1535 con 50 hombres y se encaminó al sur por el camino del Inca.
Recorrieron el área occidental del lago Titicaca, cruzaron el río Desaguadero y logró reunir a 50 españoles más, que pertenecían al grupo del capitán Gabriel de Rojas*, y que decidieron unirse a Almagro y dirigirse a Chile. Almagro reunió un total de 150 hombres y muchos indios yanaconas. Permanecieron cerca del lago Aullagas todo agosto, en espera del derretimiento de las nieves de la cordillera de los Andes.
Gabriel de Rojas y Córdova también se había embarcado junto con Almagro en la expedición de Pedrarias que llegó a Santa María de la Antigua del Darién.


Gabriel de Rojas y Córdova
(1427 - 1549)

Noble castellano Capitán de Pedrarias, fue Teniente Gobernador de Acia, encomendero y alcalde de Cuzco
Acompañó a Francisco Hernández de Córdoba en las fundaciones de León (Nicaragua), Granada (Nicaragua), Segovia (Nicaragua), y Santiago de Cévaco o Sébaco (Nicaragua) y participó en la exploración del río Desaguadero hasta el Atlántico..

Acompañando a Almagro, combatiendo con los indios en los Andes, fue alcanzado por una flecha envenenada en Catamarca (Catamarca - Argentina) antes del cruce de los Andes. Murió soltero, dejando un hijo natural que él mismo reconoce en su testamento, al que nombra heredero universal de sus bienes, llamado Gómez de Rojas.


Expedición de Almagro

Almagro cruzó la cordillera de los Andes hacia el poniente, pero los fríos intensos provocaron el congelamiento de los pies de varios españoles y la muerte de muchos indios yanaconas*, no preparados para resistir bajas temperaturas.

* Yanaconazgo: El yanaconazgo era una institución de relación laboral próxima a la esclavitud de la América prehispánica. Los incas elegían en las aldeas de los yanaconas servidores personales, que perdían su vinculación con su pueblo, dependiendo exclusivamente del inca para sobrevivir (semejanza con los jenízaros de los sultanes otomanos). Los españoles establecieron el yanaconazgo, vaciando aldeas que quedaban desamparadas, sin trabajadores. 
Finalmente Almagro se estableció en Copiapó (Atacama - desierto del norte de Chile). Como unos indios habían asesinado a tres españoles que Almagro había enviado de vanguardia. Almagro reunió a los caciques de la región, y quemó vivos a varios indios, para imponer autoridad.

Un par de españoles renegados de las tropas de Pizarro estaban viviendo entre los indios chilenos. Uno de ellos, Gonzalo Calvo de Barrientos, a quien Pizarro había cortado las orejas, sería un leal colaborador de Almagro

En una playa de la región de Coquimbo (Coquimbo - Chile), atracó un barco con abastecimientos para Almagro.

Felipillo, el intérprete de los españoles, informó a los indios de las intenciones aviesas de los españoles, que sólo procuraban esclavos y oro, y les recomendó alejarse, Durante la noche los indios se retiraron del campamento de Almagro. 
Felipillo con algunos de los indios yanaconas desertaron, pero fueron atrapados. Felipillo fue descuartizado por caballos (este tormento de muerte consistía en atar cada extremidad humana al tiro de un caballo y fustigar los animales hasta destrozar el cuerpo del reo. Almagro invitó al curaca de la región para que viera el suplicio de Felipillo.

Envió Almagro una columna al sur, que llegó hasta el norte del Bío Bío, donde tuvieron un enfrentamiento con los mapuches, venciendo los españoles por el uso de la caballería, pero no continuaron, regresaron informando la bravura de los guerreros del Arauco.

En 1537 regresaron exhaustos por la Puna de Atacama, haciendo camino por las noches, ya que por la excesiva temperatura de este desierto se hacía imposible andar de día por la escasez de agua y por partidas indígenas que los atacaban. 
Envió un barco para anticipar su regreso, y la tripulación regresó por tierra hasta Arequipa (Arequipa - Perú) donde se reencontraron. Allí le informaron de la rebelión de Manco Inca.
Tal fue el estado físico en que llegó Almagro y sus seguidores que desde entonces se les llamó los rotos de Chile a quienes vinieran de esas tierras. La palabra roto se utiliza en Chile para denominar en general, a un tipo humano: la persona de origen urbano y pobre, desalineado, harapiento..

En las luchas con los indios Diego de Almagro incluso perdió un ojo, acuñando la frase "Este negocio me ha costado un ojo de la cara".



Rebelión de Manco Inca

Asesinado Atahualpa por Francisco Pizarro, quedó como soberano inca Túpac Hualipa, que fue envenenado por los incas de Quito. 
Los españoles se aliaron con Manco Inca (otro de los 500 hijos de Huayna Capac, el padre de Atahualpa y fundador de la dinastía).
Manco Inca, acompañando a Hernando de Soto (Capítulo XVII - La Conquista de América - El Río de La Plata - Hernando de Soto) emprendieron una guerra contra los incas de Quito, que querían vengar la muerte de Atahualpa.
Francisco Pizarro colocó en el trono de los incas a Manco Inca, con el nombre de Manco Cápac II, en pretendida alianza de los incas con el imperio de Carlos V.
En 1536, los sucesivos abusos de los españoles provocaron la sublevasión de Manco Cápac II en Cuzco. Pizarro asaltó Cuzco, y el soberano inca se trasladó a Vicabamba, restableciendo el imperio.


La Guerra Civil

En 1536 Al estallar la rebelión de Manco IncaGonzalo Pizarro fue del grupo de españoles que fueron rodeados en el Cuzco por miles de guerreros incas. Bajo las órdenes de Hernando Pizarro y al mando de uno de los cuerpos de caballería, Gonzalo Pizarro se destacó notablemente en la defensa de la ciudad. Con la ayuda de miles de auxiliares cañaris y chachapoyas, los españoles rompieron el cerco y asaltaron la Fortaleza de Sacsayhuamán (16 de mayo de 1536), en el transcurso de la cual fue herido mortalmente Juan Pizarro de una pedrada en la cabeza.
Mientras tanto Pizarro en Lima sufrió también el cerco de dicha ciudad por parte de Quizu Yupanqui, general de Manco Inca, quien tras estar a punto de tomar la capital fue muerto en batalla. La victoria de Pizarro en Lima se debió a su estratégica alianza con los señores étnicos enemigos de los Incas.

En este caso en particular destacó la alianza con la Cacique de Huaylas, la madre de Inés Huaylas Yupanqui, su suegra: Envió a Lima cinco mil hombres, quienes pelearon junto a los españoles en la defensa de Lima frente al cerco y el ataque de Quizu Yupanqui.

Manco Inca levantó el cerco a Cuzco, que ocupó Diego de Almagro y en la Batalla de Abancay, el 12 de junio de 1537, hizo prisioneros a Hernando y Gonzalo Pizarro, por considerar que Cuzco pertenecía a su gobernación.
Almagro llega a un acuerdo con Pizarro (1537), por el que Hernando Pizarro es puesto en libertad.
Pizarro, sintiéndose afianzado, lejos de cumplir con el acuerdo, les dio el mando de las tropas a sus hermanos. Almagro se encontraba enfermo en el momento de la traición del acuerdo y dio el mando a Rodrigo Orgóñez.

Los almagristas fueron derrotados en abril de 1538 en la Batalla de Las Salinas.

Hecho prisionero, Almagro fue avergonzado por Hernando Pizarro y no pudo apelar ante el rey. Almagro, sintiéndose perdido entonces, suplicó por su vida, a lo cual respondió Hernando Pizarro diciendo:
“Sois caballero y tenéis un nombre ilustre; no mostréis flaqueza; me maravillo de que un hombre de vuestro ánimo tema tanto a la muerte. Confesaos, porque vuestra muerte no tiene remedio”.

Fue ejecutado el 8 de julio de 1538 en la cárcel por garrote vil y su cadáver decapitado en la Plaza Mayor de Cuzco. Malgarida, su fiel sirvienta negra, tomó el cadáver de su amo y lo enterró en la Iglesia de la Merced en el Cuzco.

Tras la muerte de Almagro, Pizarro se dedicó a consolidar la colonia y a fomentar las actividades colonizadoras (envía a su hermano Gonzalo Pizarro a Quito y a Pedro de Valdivia a Chile). En 1540 se fundan Ayacucho y Arequipa.

Los partidarios de Almagro se agruparon en torno a su hijo Almagro el Mozo, con el fin de acabar con el gobierno de Pizarro amenazando con matarlo.
Doce almagristas, comandados por Juan de Rada iniciaron un complot con el que se abastecieron de armas.
La mañana del domingo 26 de junio de 1541, enterado de que su vida corría peligro, Pizarro no salió a la misa dominical de la Catedral y la oyó en su casa.
Luego de la misa, los almagristas lo buscaron en la catedral, y después cruzaron la plaza en dirección al Palacio del Marqués Gobernador gritando: "Viva el Rey, muera el tirano". Pizarro, quien se encontraba almorzando con un grupo de amigos, logró ser advertido con poco tiempo de que el grupo estaba a las puertas de su residencia, por lo que dejó el comedor y pasó a armarse en su dormitorio. Cuando regresó al comedor, sus invitados ya habían huido y solo quedaban su medio hermano Francisco Martín de AlcántaraGómez de Luna y los pajes Tordoya y Vargas. Los mataron de varias estocadas.

Hernando Pizarro marchó a España a justificar su conducta ante el rey y fue encarcelado por más de 20 años en la fortaleza de Medina del Campo.



Gonzalo Pizarro
(1510 - 1548)

Gonzalo Pizarro acompañó a Hernando a la conquista del Collao y Charcas (actual Bolivia). Aliados a los collas, lucharon contra los lupacas en memorables batallas, como las que se dieron en el Desaguadero y en Cochabamba. Pacificada la región, los españoles fundaron La Plata (Sucre Bolivia) y comenzaron a explotar las ricas minas de plata de aquella zona. Gonzalo Pizarro se hizo de la valiosa encomienda de Chaqui.

En noviembre de 1539, Francisco Pizarro había nombrado a Gonzalo Pizarro  Gobernador de Quito (actual Ecuador) y lo facultó para emprender el descubrimiento del País de la Canela y El Dorado. El Dorado era un fantástico lugar de leyenda sobre una ciudad prácticamente construida de oro.

El 25 de diciembre de 1540, partió de Quito, como Gobernador de la ciudad, hacia el País de la Canela, hacia el este en territorio selvático. Desde su salida de Cuzco había reunido 170 soldados, 3000 indios y muchas llamas.
Su lugarteniente Francisco de Orellana, fundador de Guayaquil, se unió a la expedición en el camino a la selva amazónica. Orellana tenía 23 soldados. Pasaron por Quixos, último lugar conquistado por los incas; en Zumaco acamparon en las faldas del volcán Guacamayo. Días después, encontraron arbolillos de canela, de muy mala calidad, lo que fue su primera decepción. Para colmo, comenzaron a sufrir todo tipo de penalidades y sufrimientos, atacados por insectos y reptiles, así como empezaron a padecer enfermedades por el clima tan insalubre y el hambre les empezó a aguijonear.

Gonzalo Pizarro dejó a Orellana con la retaguardia y avanzó con la vanguardia hasta el río Coca, al que llamó río de Santa Ana. Allí hizo amistad con el cacique y dispuso que se le unieran Orellana y el resto de la tropa. Junto al río se construyó un bergantín, el San Pedro. Se quería ir río abajo en busca de comida, pues el hambre afligía a todos y la gente amenazaba con amotinarse. Orellana pidió a Gonzalo Pizarro que le confiara el bergantín tres o cuatro días para traer comida. Gonzalo aceptó y Orellana partió el 26 de diciembre de 1541.
Esta historia, como muchas otras de los conquistadores, evidencia una falta grave en su educación: en ríos de abundancia y siendo españoles, no sabían pescar.


El Amazonas

Orellana siguió los cursos de los ríos Coca y Napo hasta la confluencia de éste con el Aguarico y el Curaray, donde se encontraron faltos de provisiones. Habían perdido 140 de los 220 españoles y 3.000 de los 4.000 indios que componían la expedición.
Acordaron entonces (22 de febrero de 1542) que Orellana prosiguiera en el barco en busca de alimentos río abajo. Le acompañaban unos cincuenta hombres. Incapaz de remontar el río, Orellana esperó a Pizarro. 
Finalmente envió a tres hombres con un mensaje y comenzó la construcción de un nuevo bergantín, el Victoria. Mientras tanto, Pizarro había vuelto hacia Quito por una ruta más hacia el norte, con sólo 80 hombres, los que quedaban vivos.
Orellana siguió río abajo. Al cabo de siete meses y un viaje de 4800 kilómetros, en los que navegó río abajo por el río Napo (bautizado por Orellana) y el Amazonas, llegó a su desembocadura el 26 de agosto de 1542.


Viaje de Orellana

Fue en este viaje en el que el Amazonas adquirió su nombre. Se cuenta que la expedición fue atacada por feroces mujeres guerreras, similares a las amazonas de la mitología griega, pero es posible que simplemente luchara contra guerreros indígenas de pelo largo. Sin embargo, las crónicas del Padre Gaspar de Carvajal, cronista de Orellana deja muy claro que los indígenas que les combatieron estaban liderados por mujeres.
El 24 de agosto de 1542, Orellana y los suyos llegaron a la desembocadura de aquella impresionante masa de agua. Durante dos días lucharon contra las olas que se formaban al chocar la corriente del río con el océano y, al fin, consiguieron salir a mar abierto. El 11 de septiembre de 1542 llegaban a la isla de Cubagua, en el mar Caribe, culminando uno de los más apasionantes periplos de la historia de los descubrimientos.

Gonzalo Pizarro regresó a Quito a los dos años de haber partido, con apenas decenas de famélicos y desnudos españoles, únicos sobrevivientes de la malhadada expedición. Acusó a Orellana y lo acusó de haberlo abandonado en la selva inhóspita.
En Quito, Gonzalo se enteró del asesinato de su hermano, el gobernador Francisco Pizarro, y de la rebelión de los almagristas encabezados por Diego de Almagro el Mozo. Gonzalo Pizarro ofreció entonces su apoyo al representante de la corona, el Gobernador Cristóbal Vaca de Castro, quien al frente de un poderoso ejército de leales al Rey se dirigía contra los almagristas. Vaca agradeció su gesto, pero cauteloso, no aceptó su ofrecimiento y le pidió que permaneciera en Quito hasta que la situación se normalizara.

Tras la derrota de los almagristas en la Batalla de Chupas (16 de septiembre de 1542), Gonzalo regresó al Cuzco y se entrevistó con Vaca de Castro, a quien le reiteró su lealtad. Siguió luego a Charcas y se retiró a su encomienda de Chaqui, donde se dedicó a la búsqueda de minas de oro y plata. Pensaba tal vez terminar así sus días, disfrutando de los réditos de su encomienda, pero una nueva conmoción le trajo de nuevo a la escena política.

Gonzalo Pizarro, protagonizó poco después una segunda fase de las guerras civiles. Había sido nombrado Gobernador del Perú y encabezó una sublevación de los encomenderos contra las Leyes Nuevas, que buscaban disminuir el poder de los anteriores leyes de las encomiendas. 

Gonzalo se enfrentó al primer virrey del Perú, Blasco Núñez Vela, quien fue asesinado después de su derrota en la Batalla de Iñaquito. Durante la sublevación, Gonzalo gastó 20.000 pesos de la fortuna de su sobrina Francisca.




Las Leyes Nuevas en el Virreinato de Perú



Las Leyes Nuevas (Capítulo XIV - La Conquista de América - Los Adelantados - Las Leyes Nuevas) fueron promulgadas en 1942, y se intentó aplicarlas en el Perú en 1945.
La necesidad económica de Carlos V para mantener sus ejércitos en Europa, incluyó la expropiación de los bienes de los encomenderos dentro de los artículos de las Leyes Nuevas.
Los nativos se habían organizado en una unidad política de gran tamaño, como fue el caso del imperio inca, estos nativos estaban acostumbrados a estar sometidos a un poder superior, por lo que se reducía el número de encomiendas, aunque éstas eran de gran tamaño, como ocurrió en el territorio del Perú. 

La práctica del requerimiento (Capítulo XIV - La Conquista de América - Los Adelantados - El Requerimiento) mantuvo un carácter abusivo en el territorio del Perú.
A los encomenderos hidalgos, el artículo 36 de las Leyes Nuevas, prohibía el establecimiento de nuevas encomiendas, el carácter de perpetuas y la pérdida de su carácter hereditario.. Este artículo será el principal motivo del levantamiento en armas de los encomenderos en los territorios del Perú.
Los eclesiásticos también se opusieron a la aplicación de las Leyes Nuevas, ya que poseían encomiendas bajo su control.

Como consecuencia, las autoridades de la Corona en Perú rechazaron las Leyes Nuevas.

Con las Leyes Nuevas fue creado el Virreynato del Perú y la Real Audiencia de Lima. Su primer Virrey, Blasco Núñez de Vela, fue portador de la Leyes Nuevas y lo acompañaron los cuatro primeros Oidores de la Real Audiencia  (cuatro jueces, con amplios poderes de jurisdicción, tanto penal como civil) que poseía el Sello Real. Sus decisiones sólo podían ser apelables en Sevilla ante el Consejo de Indias.
El 1 de marzo de 1543 el Virrey llegó a la Ciudad de los Reyes, como se conocía a Lima.
Los oidores de la Audiencia, en su afán de ganar popularidad, se inclinaron a defender los derechos de los encomenderos: hicieron prisionero al Virrey (18 de septiembre de 1544) y lo embarcaron de vuelta a España.

En abril de 1544 los encomenderos eligieron como líder a Gonzalo Pizarro, que en Cuzco fue proclamado Procurador General del Perú para protestar las Leyes Nuevas ante el Virrey y, si fuese necesario, ante el propio Emperador Carlos V.



En Lima, el virrey Núñez Vela realizó un gobierno despótico, llegando al extremo de asesinar con sus propias manos a un prominente vecino de la ciudad, el factor Illán Suárez de Carbajal. 

El Virrey Núñez Vela, embarcado rumbo a España, desembarcó en Tumbes, se trasladó a Quito y formando un nuevo ejército, se enfrentó a los encomenderos en la Batalla de Iñaquito el 18 de enero de 1546, Blasco Núñez de Vela fue derrotado, hecho prisionero y decapitado.

En el sur, nuevos levantamientos contra los encomenderos fueron suprimidos por Gonzalo Pizarro, lider absoluto del Perú.

Un nuevo representante de la Corona, el sacerdote Pedro de la Gasca, fue presidente de la Real Audiencia de Lima, derogó les Leyes Nuevas y consiguió que muchas fuerzas de Gonzalo Pizarro desertaran y se sumaran a las propias, comenzando por la Armada.


Con dicha armada y muchos hombres, La Gasca desembarcó en Tumbes, luego siguió hacia el sur, y se aproximó al Cuzco. Tenía ya un numeroso ejército de 700 arcabuceros, 500 piqueros y 400 jinetes. Mientras que Gonzalo reunió en el Cuzco un ejército de 900 soldados y esperó a su adversario. Ambos ejércitos se enfrentaron en la Batalla de Jaquijahuana, en la pampa de Anta o Sacsahuana,​ el 9 de abril de 1548.
La deserción en las tropas de Gpnzalo Pizarro facilitó el triunfo de La Gasca. Gonzalo Pizarro fue decapitado el día siguiente a la batalla.

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Hermanos de Francisco Pizarro González:
(1478 - 1541)
1) Francisco Martín de Alcántara (1499 - 1541) - Asesinado con su hermano Francisco - Casado con Inés Muñoz
2) Hernando Pizarro Vargas (1502 – 1578) - Casado con su sobrina Francisca Pizarro Yupanqui
3) Juan Bautista de Alcántara Pizarro Alonso ( 1506 - 1536) - Muere durante la rebelión de Manco Inca.
4) Gonzalo Pizarro Alonso (1510 - 1548) - Ajusticiado por el gobernador Pedro de La Gasca.
5) Inés Pizarro de Vargas - (1479 - 1551)
6) Isabel Pizarro de Vargas - (1480 - 1536)

  

Sucesión de Francisco Pizarro


Francisco Pizarro


(1478 - 1541)
Con Inés Huaylas Yupanqui
Quispe Sisa (1518 - 1559)
Francisca
Pizarro Yupanqui
1534 - 1558
Gonzalo
Pizarro
1535 - 1544
Con Angelina Yupanqui 
** Cuxirimay Ocllo (1515 - 1561)
Francisco
Pizarro Yupanqui
1537 - 1557
Juan
Pizarro Yupanqui
1539 - 1542


Inés

Huyalas

Yupanqui

(1515 - 1559)
Con Francisco Pizarro

(1478 - 1541)
Francisca Pizarro Yupanqui
1534 - 1558
Gonzalo Pizarro Yupanqui
1535 - 1544
Con Francisco de Ampuero

(1511 - 1571)
Martín Alonso de Ampuero Huaylas Yupanqui
Procurador General de Lima en España
1538 - 1595
María Ana Isabel Josefa de Ampuero Huaylas Yupanqui - Casada con  Francisco de Valverde
1540 -  ?
Francisco de Ampuero Huaylas Yupanqui
1541 - 1559





Francisca Pizarro Yupanqui
 
(1534 - 1598)


Con Hernando Pizarro Vargas
 
(1502  - 1578)
Francisco Pizarro Pizarro Yupanqui - Casado con Francisca Sarmiento

¿ ?

Juan Pizarro Pizarro Yupanqui

1552 - 1581

Gonzalo Pizarro Pizarro Yupanqui

1558 -  1565

Inés Pizarro Pizarro Yupanqui

?  - 1553


Inés Huaylas Yupanqui (en quechua Quispe Sisa (era hermana de Atahualpa y de Huáscar. Hija de de Cóndor Huacho, la coya (esposa principal) del inca Huayna Cápac.

* Con la ñusta de 18 años: Francisco Pizarro se casó con el rito inca. Los dos hijos fueron reconocidos como legítimos por Real Cédula, dada en Monzón, (Huesca), el 12 de octubre de 1537, por parte del rey Carlos V. Gonzalo Pizarro murió joven, en 1544. Inés mandó ejecutar a otra hermana, la coya Azarpay.

** Con la ñusta hermana de Inés:

Más tarde tuvo Francisco Pizarro un tercer hijo, Francisco, con Angelina Yupanqui, hermana de doña Inés y de Huáscar, y aun otro hijo con Isabel Palla Yupanqui, la amiga del Capitán Garcilaso de la Vega, el conquistador, madre de Garcilaso de la Vega Inca, el historiador.

Angelina se casó años después con el conquistador y cronista Juan Díaz de Betanzos.




Francisca Pizarro Yupanqui
(1534 - 1598)


Doña Francisca fue criada en el hogar de su tío Martín de Alcántara, hermano por parte de madre de Francisco Pizarro, y su esposa Inés Muñoz, una española de origen campesino que vio morir a sus dos hijos españoles en el duro viaje hacia Perú, y que adoptó a doña Francisca y a su hermano Gonzalo.

Tras el asesinato de su padre, la heredera Doña Francisca como descendiente del Gran Marqués de la Conquista y de la Casa real Inca de Huayna Capac fue cortejada por los principales notables españoles del Perú, entre ellos su tío Gonzalo Pizarro, y que juntos hubieran compuesto una poderosa pareja, con capacidad de intentar coronarse reyes del Perú. Gonzalo tenía 37 años y su sobrina 13 años. El Consejo de Indias, ante la posibilidad de esta unión, decidió trasladar a España a la princeda inca.
 

Como parte de la estrategia de la corona española para pacificar el Perú se desplazó a la familia Pizarro a Europa, incluida la primera mestiza, intentona que consiguió frustrar a Agustín de Zárate, aunque Gonzalo sería abandonado frente al poder del rey de España, representado por los virreyes Blasco Núñez Vela y Pedro de la Gasca, y derrotado definitivamente en la Batalla de Jaquijahuana, donde Gonzalo Pizarro fue decapitado.

Francisca se vio obligada a trasladarse a España cuando contaba con diecisiete años por una orden del Consejo de Indias. Con ella viajó Francisco, hijo de su padre con la ñusta Cuximiray Ocllo, mozo que debía tener doce años. 
Ambos estaban bajo el cuidado de Francisco de Ampuero, su padrastro, pero el tutor de los bienes fue Antonio de Ribera, segundo esposo de su tía Inés.
Con ellos viajó a España Inés Muñoz. Allí la esperaba con grandes planes el verdadero cerebro económico de la empresa conquistadora de los Pizarro, Hernando, el único hijo legítimo e hijodalgo de los cinco hermanos del clan.
 
Existen pruebas de que, ante la persecución emprendida por los funcionarios reales para acabar con el poder de los Pizarro en Perú, Hernando y Gonzalo habían tratado la salida hacia España de Francisca y de los hijos supervivientes de los hermanos conquistadores. 
Doña Inés, después de enterrar a su cuñado Francisco Pizarro secretamente en la Iglesia Mayor de Lima y ante el temor de que los almagristas atentasen contra los hijos de Pizarro, vende sus joyas, compra caballos y huye al norte con ellos, hacia la ciudad de Tumbes para encontrarse con Cristóbal Vaca de Castro, enviado de Castilla como juez pesquisador para intervenir en las desavenencias de almagristas y pizarristas y, eventualmente tras la muerte de Pizarro, hacerse cargo de la Gobernación de Nueva Castilla.
El hermano de Francisca Pizarro, Gonzalo, murió poco después por razones desconocidas. Quedó así Francisca como la única heredera de las encomiendas y tesoros de su padre.
Doña Francisca viajó a España acompañada de un numeroso séquito de parientes y sirvientes. La Corona española había reconocido su noble condición: nieta de inca, hija de inca, sobrina de inca e hija de doña Inés Huaylas Yupanqui, princesa y señora del Hatum Huaylas. Francisca Pizarro Yupanqui era también, la heredera directa de la enorme fortuna y propiedades de su padre, Francisco Pizarro, y como tal vivió rodeada de lujos y de una refinada educación, y más para una mujer de su tiempo, pues aprendió a leer y escribir, supo ejecutar los bailes de salón de su época y tocaba el clavecín. Además, tuvo a su servicio cuatro esclavas blancas y numerosa servidumbre indígena.

Las empresas o unidades productivas que explotó Pizarro durante su vida fueron organizadas paulatinamente. En algunos casos, propiedades adquiridas para su beneficio propio eran transferidas a otros conquistadores tomando Pizarro otras de mayor valor, especialmente en el caso de las encomiendas. 
Dentro del conjunto de propiedades, destacaron las encomiendas del valle de Yucay, tomadas por Francisco, Hernando y Gonzalo y que incluían la zona cocalera de la ceja de selva.
Doña Angelina le dio a Francisco Pizarro un tercer hijo, Don Francisco Pizarro Yupanqui, si bien este último hijo no fue legitimado por la corona de Castilla. 
El orden del nacimiento de estos hijos de Francisco Pizarro hicieron que la preeminencia recayese en la primogénita doña Francisca Pizarro Yupanqui.
Francisca hereda todas las posesiones de su padre en el nuevo mundo, pero dicha herencia habría de ejercerla ante la corte castellana.
En Castilla Francisca quiere reencontrarse con la tierra de su padre y con lo que queda de la familia de su padre, Don Hernando, Mayorazgo de la casa Pizarro.

Don Hernando, está preso en el Castillo de la Mota, en Medina del Campo, el mismo castillo donde había estado encerrada la Reina de Castilla, Doña Juana, apodada “La Loca”, y en los mismos aposentos en que, en un tiempo, estuvo preso el famoso César Borgia después de ser vencido por el Gran Capitán. Y preso también estuvo en el castillo de la Mota el Rey de Francia, en 1525, Francisco I, tras la batalla de Pavía. (Capítulo XI - Los Austrias - La Batalla de Pavía)


Hernando Pizarro tenía varios aposentos del castillo que ocupaba con sus servidores y criados y parece ser que humanizaba la prisión con los sonidos de un órgano y una vihuela que se había hecho traer junto con sus criados, ya que el alcalde eran tan tacaño que Hernando debía sufragar todos los costos de su prisión.
Por esas mismas fechas llega Francisca Pizarro con su padrastro Ampuero y con Inés Pizarro, una hija de su tío Gonzalo Pizarro.

En los aposentos carcelarios de su tío Hernando, en el Castillo de la Mota, convivieron todos. El roce cotidiano entre tío y sobrina hizo que, a mediados de 1552, Francisca Pizarro Yupanqui de 18 años se casase con su tío Don Hernando Pizarro de Vargas de 52 años, previa dispensa de Roma.

Viuda en 1578, volvió a casarse el 30 de noviembre de 1581 con Don Pedro Arias Portocarrero, hijo mayor del Conde de Puñoenrostro, y no tuvieron hijos.
El marquesado pasó posteriormente, por línea indirecta, a la rama de la familia Orellana-Pizarro quien actualmente lo detenta.


Los peruanos insisten en homenajes a la mestiza, y el respeto hacia los Pizarro es difícil de entender, en particular hacia Francisca Pizarro , que se dio la gran vida en Madrid y que disipó parte de su herencia en obras de caridad, fundación de iglesias y monasterios en España, mientras en las minas de Potosí y en las encomiendas, su pueblo era vilipendiado por sus parientes y otros conquistadores bestias y analfabetos como su padre, y que utilizaron a los huancas* para guerrear a los incas.
* grupo étnico aliado a los españoles.

Este panegírico dedicado a la Primera Mestiza, realizado en Jauja en 2009 , demuestra que los peruanos no entendieron nada: El mestizaje no garantiza unión.



https://youtu.be/oOkDk517_ZU


Perú muestra sus ruinas y una mezquina estatua a Francisca Pizarro Yupanqui. Hipócrita celebración dedicada al mestizaje,
El sincretismo de dos religiones opresivas y la discriminación internacional hacia su población mestiza siguen destruyendo al Perú desde hace siglos.
En la naturaleza, no en sus momias ni en sus iglesias está el futuro del Perú.



Jauja (Xauxa)

Antes de la llegada de los españoles, los pobladores (huancas) habían sido sometidos por los incas. Uno de los episodios más espeluznantes que la tradición oral ha preservado, fue la masacre que el Inca Pachacútec infligió a los huancas de la zona que se levantaron contra el imperio. La tradición señala que el Inca ordenó la mutilación de las dos manos a todos los varones y la mutilación de la mano derecha a todas las mujeres. Ese episodio tuvo lugar en la pampa de Maquinhuayo, a escasos cinco kilómetros al sur de la actual ciudad de Jauja.

Por orden del Inca en este lugar se construyeron en la parte alta de este poblado un Palacio Real, grandes aposentos para la corte del Inca y la Casa de las Vírgenes del Sol, un templo con adornos de oro dedicado al Dios Sol (Inti), que estaba cubierto de ornamentos de plata y oro y un gran número de silos donde se almacenaba la comida.

Jauja (Hatún Xauxa) fue la primer capital de Francisco Pizarro (1533). Pizarro ordenó remover todos los suelos de las construcciones de Jauja (los muertos con sus joyas se enterraban debajo de las casas).  Encuentra el oro y la plata que habían escondido de los incas. Saquea el Templo al Sol y violó el asilo de las vírgenes del templo, tomó como mujeres a muchas de ellas incluyendo menores, a pesar de haber sido agasajado y que como regalo le habían dado muchas mujeres para su distracción.

En 1534 regresa Pizarro a Jauja acompañado de Manco Inca y procede a la tercera fundación de Jauja, nombra a Jauja nueva Ciudad Capital Santa Fe de Hatún Xauxa, ocupando los solares privilegiados para la iglesia o catedral, para los españoles y para el Monasterio de la orden de Santo Domingo.

“La historia del Perú aparece dominada por el signo de la frustración, y su narración es el relato de grandes injusticias, de episodios traumáticos y de esperanzas frustradas. El logro más apreciable del país, el Imperio Incaico, fue cruelmente destruido por un puñado de invasores. Se estableció así un orden social basado en la explotación y el abuso (…) Es esta experiencia de fracasos reiterados la que constituye el trasfondo emocional de la idea crítica. El peruano es un pueblo secularmente humillado, y la primera tarea a la que debe responder una reflexión sobre su historia es explicar esta acumulación de frustraciones”
Gonzalo Portacarrero – Ensayista peruano.


Los mestizos

"A los hijos de español y de india, o de indio y española, nos llaman mestizos, por decir que somos mezclados de ambas naciones; fue impuesto por los primeros españoles que tuvieron hijos en Indias; y por ser nombre impuesto por nuestros padres y por su significación, me lo llamo yo a boca llena y me honro con él. Aunque en Indias si a uno de ellos le dicen sois un mestizo, lo toman por menosprecio
Inca Garcilaso de la Vega "Comentarios Reales

Ñusta Inca – Princesa

La confusión de Garcilaso de la Vega es que prácticamente no existen hijos de indio y española, los mestizos eran hijos de español y de india, y hoy día, siendo en conjunto (exceptuando Argentina Uruguay Canadá y Estados Unidos) la mayor población americana, Los mestizos tambien son mestizos hijos de mestizos. Como cada vez la población de mestizos y mulatos es proporcionalmente mayor que la de las razas (etnias) europeas en América, el continente será de población mestiza. Vindicar a esta etnia llevará años, siempre que pueda desvincularse del los atavismos como el complejo de su piel morena, de sus religiones, de su pasado esclavista, de su falta de erudición y de los vicios y enfermedades adquiridas que les suministraron los blancos.

Aseguran los musulmanes que dominarán Europa con el vientre de sus mujeres, de la misma manera la colectividad mestiza (denominados latinos en Estados Unidos), que tiene más progenie que los blancos, dominará América.
La mayor parte de los mestizos han muerto en la niñez, muchos no fueron queridos por sus madres indianas, que vieron en sus hijos la violencia de los blancos, hijos desechados por sus padres españoles, frutos del pecado y sólo producto de sus interminables conquistas.

En casos como el de Inés Huaylas o Quispe Sisa y muchas otras desdichadas princesas indianas, pasivamente respondieron a las solicitudes amorosas de los blancos, aún viendo en ellos a los asesinos de sus seres más queridos
Pizarro no fue precisamente un civilizador: este villano, bastardo y analfabeto dio comienzo a un proceso cuyo resultado se llama Perú. El país más resentido de América. El legado del idioma no alcanza, ni el mestizaje tampoco. El indigenismo y el antiespañolismo no sirven (perseguir al perseguidor nunca tuvo sentido). Olvidar el pasado incruento es la solución efectiva.



Inca Garcilaso de la Vega
(1539 - 1616)


Gómez Suárez de Figueroa es conocido como el Inca Garcilaso de la Vega que intentó conciliar la cultura incaica y la española.
Desde el punto de vista estrictamente historiográfico, su obra tuvo mucha influencia en los historiadores peruanos hasta fines del siglo XIX, cuando surgieron críticos que empezaron a cuestionar la veracidad de sus informaciones.
Era hijo del conquistador español Sebastián Garcilaso de la Vega y de la princesa incaica Isabel Chimpo Ocllo. Gracias a la privilegiada posición de su padre, que perteneció a la facción de Francisco Pizarro hasta que se pasó al bando del Virrey La Gasca, el Inca Garcilaso de la Vega recibió en Cuzco una esmerada educación al lado de los hijos de Francisco y Gonzalo Pizarro, mestizos e ilegítimos como él.

En los Comentarios Reales publicados en Lisboa, en 1609 describe la grandeza de la civilización incaica. Falleció en Córdoba el 23 de abril de 1616. Sus restos reposan en la Catedral de la misma ciudad.


Santa Rosa de Lima
(1586 - 1617)

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Santa Rosa de Lima

Tormenta (30 de agosto) de Santa Rosa sobre Buenos Aires

Después del levantamiento de Túpac Amaru II (1738 - 1781) sus Comentarios Reales de los Incas, fue un libro prohibido por la Corona española en todas sus colonias de América, al considerarla sediciosa y peligrosa para sus intereses, pues alentaba el recuerdo de los incas. Esta prohibición rigió desde 1781, aunque la obra se siguió imprimiendo en España. Otras obras importantes del Inca Garcilaso son La Florida del Inca (Lisboa, 1605), que es un relato de la conquista española de Florida; y la Segunda parte de los Comentarios Reales, más conocida como Historia General del Perú (Córdoba, 1617), publicada póstumamente, donde el autor trata sobre la conquista del Perú y el inicio del Virreinato.

El 20 de enero de 1560, a los veintiún años de edad y poco después del fallecimiento de su padre, Garcilaso salió del Cuzco rumbo a la Ciudad de Lima, dispuesto a embarcarse hacia España. Este viaje se mostraría particularmente arriesgado. Partió del puerto del Callao, estuvo a punto de naufragar en la isla de Gorgona (Isla Gorgona - Guapí - Cauca - Colombia), cruzó a lomos de mula el istmo de Panamá, llegó a Cartagena de Indias, para tomar la ruta de los galeones hasta La Habana y las Azores, donde un marinero portugués le salvó la vida antes de llegar a Lisboa.
Como su padre, logró el grado de Capitán, y tomó parte en la represión de la rebelión de las Alpujarras de los moriscos de Granada bajo el mando de Don Juan de Austria (1569) (Capítulo XII - Los Austrias - La Rebelión de las Alpujarras).

En 1590, muy probablemente dolido por la poca consideración en que se le tenía en el ejército por su condición de mestizo, dejó las armas y entró en la iglesia católica.
Por entonces tuvo una relación estrictamente comercial con el célebre Luis de Góngora, y en Montilla coincidió con Miguel de Cervantes, que recaudaba fondos para la corona. Y parece ser que Cervantes conocía las obras del insigne mestizo: había leído la traducción hecha por Garcilaso de los Diálogos de amor de León Hebreo.
  
La Florida del Inca trata de las hazañas de los españoles que iban a Florida y de la historia de las personas que eran naturales de esta región. El propósito de este trabajo es analizar el intento de Garcilaso de legitimar a las personas indígenas de las Américas y también a él mismo a través del lenguaje de La Florida del Inca.

Garcilaso tuvo que luchar para demostrar que su herencia indígena valía tanto como su herencia española.
Son escasos los nacidos de indio y española. .Atahualpa y la aristocracia inca no podían imaginar siquiera contraer matrimonio con mujeres españolas y europeas, como sí hicieron Pizarro y sus hombres con las indias (el conquistador con dos princesas incas), con las que se casaban, transmitiendo a sus hijos la religión, la lengua y la cultura españolas.
Su vida y obra fueron el reflejo de una época colonial en la que convivían dos culturas totalmente diferentes donde no podía sentirse completamente identificado con ninguna de ellas, por ser mestizo.
En Las Provincia Unidas del Sur (Argentina) el General San Martín (mestizo) proyectó en 1814 una edición que debía imprimirse en Londres. Los azares de la guerra lo impidieron. Los Comentarios y La Conquista no se publicaron en América hasta 1918.

Argentina: gobierno populista sin mestizos,
elegido con los votos de los mestizos

La lucha que los conquistadores sostenían entre sí concluyeron en 1556, con la llegada del tercer Virrey, don Andrés Hurtado de Mendoza, hombre prudente y enérgico, que pronto consigue pacificar el virreinato condenando a unos, enviando a España a otros o embarcando en la dudosa aventura a “El Dorado” a los más ambiciosos. El Dorado era el nombre que se le daba a una región del Amazonas, la que cautivaba a aquellos codiciosos, a los revoltosos e inquietos españoles que restaban unidad a la corona.

Diversos estudiosos han cuestionado la visión tradicional del crisol de razas, considerándola un mito y poniendo de relieve la existencia de una gran brecha étnica y social entre descendientes de europeos y no europeos, en la que aparecen mecanismos de racismo y discriminación étnica, incivilización y asimilación forzada.
Esta diferencia fue utilizada por políticos populistas que no siendo mestizos, mulatos, cabecitas negras, o indios, fingieron estar de acuerdo con las reivindicaciones solicitadas por los mestizos para alcanzar y mantener el poder, del que fueron excluidos todos los mestizos,
Las excepciones no son muchas. El General San Martín y el General Perón en Argentina eran mestizos. En la actualidad en Ecuador el mestizo Rafael Correa es presidente, y en Bolivia Evo Morales, es indio y presidente.
En Argentina, en el último gobierno populista, logrando triunfar en las elecciones con el apoyo de los mestizos, éstos no tuvieron lugar en ningún área del gobierno, a excepción de Luis D’Elía, dirigente de segunda línea de una organización de trabajadores.


La sumisión: ante los blancos es evidente en todos los mestizos en regiones apartadas de todos los países sudamericanos. Posiblemente Uruguay sea la excepción, aunque en Uruguay sólo recientemente hay mestizos, aunque hay mulatos.
En el caso de los indígenas la situación no es muy diferente. Luego de ser esclavizados a través de una figura jurídica que encubría esta verdadera condición (la encomienda), fueron relevados por los negros africanos y sometidos a la más vil servidumbre, siendo despreciados y reducidos a condiciones de no ciudadanos por no ser poseedores de derechos tales como el de ser funcionarios públicos, derecho a la educación, a la participación política, salvo como tropa en las innumerables guerras dirigidas por caudillos blancos que devastaron los pueblos después de lograda la independencia.


Hoy en día las etnias indígenas siguen sufriendo las consecuencias de esa histórica discriminación al verse desposeídas de sus tierras ancestrales por ávidos terratenientes y obligadas a desplazarse a las zonas selváticas o desérticas más lejanas sin contar con los servicios básicos de salud y educación o, en algunos casos con la necesidad de servir como contrabandistas cuando sus comunidades se encuentran ubicadas en las fronteras.

Los mestizos se trasladaron a los suburbios de las grandes ciudades, viviendo en villas miseria o favelas en muy precarias condiciones, con la única posibilidad de engendrar votos.





Lope de Aguirre
(1511 - 1561)

Aguirre, de 21 años, se encontraba en Sevilla con las noticias de los fabulosos tesoros del Perú, y se alistó en la expedición de Rodrigo Buran, llegando al Perú en 1536 o 1537. Participó en la Batalla de Las Salinas.


En 1544 se encontraba a las órdenes del primer Virrey del Perú, Blasco Núñez VelaGonzalo Pizarro, con intención de no acatar las Leyes Nuevas, combatió a Núñez Vela y lo derrotó en 1546.

Lope de Aguirre se enfrentó a Gonzalo Pizarro con Melchor Verdugo apoyando al virrey y fracasaron, por lo que se retiró de Lima a Cajamarca organizando hombres para apoyar al virrey.
En 1560 el Virrey Andrés Hurtado de Mendoza, organizó una expedición para ir en busca de El Dorado, legendaria ciudad en la selva, supuestamente ubicada en el territorio del Virreinato de Nueva Granada, en una zona donde se creía que existían abundantes minas de oro.

Al mando del veterano Pedro de Ursúa, el 26 de septiembre de 1560 partieron los expedicionarios navegando por el río Marañón (por ello adoptaron el sobrenombre de marañones). Eran algo más de 300 españoles, algunas decenas de esclavos negros y unos 500 sirvientes indios, embarcados en dos bergantines, dos barcazas chatas y unas cuantas balsas y canoas. Entre ellos figuraban Lope de Aguirre y su joven hija mestiza, llamada Elvira.
Ursúa viajaba con su amante mestiza Inés de Atienza.

El 26 de septiembre de 1560. al mando de Pedro de Ursúa, 300 españoles, 500 sirvientes indios y algunos esclavos negros navegaron el Marañón, afluente del Amazonas, embarcados en dos bergantines, dos barcazas playas, balsas y canoas.

Aguirre participó del asesinato de Ursúa, después de su sucesor, Fernando de Guzmán, proclamándose jefe de la expedición, que posiblemente por el río Orinoco alcanzó el Atlántico, sembrando a su paso el terror entre las poblaciones nativas.

  
Balsa Muisca - Museo del Oro de Bogotá


Laguna de Guatavita

 Guatavita, la laguna sagrada, que, era el sitio ceremonial en el que los indígenas adoraban a Chie, su diosa del agua, por medio de fastuosas ceremonias que originaron la Leyenda de El Dorado y según la cual el Cacique Muisca llegaba acompañado de cuatro sacerdotes con una balsa de madera, antes de sumergirse impregnado en oro y cargado con los tesoros que recogía de la comunidad con el fin de abandonarlos en el agua como ofrenda y símbolo de adoración. Para los nativos el trabajo en oro no representaba valor económico sino una forma de acercarse a sus dioses.

El 23 de marzo de 1561 Lope de Aguirre envió una carta a Felipe II, avalada por sus capitanes y soldados, donde declara la guerra al imperio español, se proclama Príncipe del Perú, de Tierra Firme y de Chile, explicando sus planes de independencia de la corona y de autogobierno. La firma como “el traidor”.

La viuda de Ursúa, una bonita mestiza, provocaba disputas entre sus secuaces, lo que generaba problemas con los mandos. Aguirre simplemente la mató.

En julio de 1561 se apoderó de la isla de Margarita, anunciando que llevaban un gran tesoro de los incas. Los codiciosos españoles le creyeron, incluyendo al Gobernador Juan Villadrando, que se aproximaron a Lope de Aguirre. Apresó al Gobernador y a los miembros del Cabildo. A continuación, se apoderó de La Asunción y de varios pueblos vecinos.

Enteradas las autoridades de tierra firme, enviaron a Francisco Fajardo a combatirlo. Antes de abandonar Margarita mató a garrote al gobernador y a 50 vecinos. Escribió una nueva carta al rey español insultándolo; esta vez firmó como El Peregrino y el Príncipe de la Libertad.

Saqueó Borburata (Carabobo - Venezuela) en tierra firme, y se dirigió hacia Panamá, con intenciones de tomar la ciudad.  Ocupó Nueva Valencia del Rey, donde los vecinos habían huido llenos de pánico, y se dirigió hacia Barquisimeto.  Un conjunto de tropas españolas  salió a su encuentro.

Aguirre asesinó a puñaladas a su propia hija “Porque alguien a quien quiero tanto no debería llegar a acostarse con personas ruines”.
También asesinó a varios de sus seguidores que intentaron reducirlo. Finalmente fue muerto por dos marañones que le dispararon con sus arcabuces. Su cadáver fue comido por los perros, a excepción de su cabeza, que fue enjaulada y expuesta en El Tocuyo (Lara - Venezuela).
Varios de sus secuaces fueron sentenciados a morir por descuartizamiento.
El cineasta alemán Werner Herzog, basado en una novela de Ramón Sender filmó una película llamada “Aguirre, la ira de Dios”.



Pedro de Valdivia
(1497 - 1553)


Pedro de Valdivia, después de participar en campañas militares en los tercios, destacándose en la Batalla de Pavía (Capítulo X - Los Austrias - La Batalla de Pavía) en América se unió a las tropas de Francisco Pizarro, que le otorgó el título de Teniente Gobernador, y a partir de 1540 comenzó la conquista de Chile, fundando las ciudades de Santiago (1541), La Serena (1544), Concepción (1550), Valdivia (1552).y Villarrica (1552),

Cuando sofocó la resistencia indígena y algunas conspiraciones en su contra, regresó al Virreinato del Perú en 1548, donde Pedro de la Gasca le confirmó el título. De regreso a Chile, emprendió la llamada Guerra de Arauco contra el pueblo mapuche, en esta guerra murió en 1553 en la Batalla de Tucapel.

En Tucapel los indios fueron comandados por el cacique Lautaro*, que había sido empleado civil de Valdivia, por lo que conocía de tácticas y estrategias españolas, llevando una guerra de guerrillas, siempre la más difícil para enfrentar para un ejército invasor.


* Los americanos residentes en Europa estaban muy atentos a la revolución de las colonias inglesas. Y deseaban imitarlas, sobre todo por la corrupción y el maltrato hacia las colonias de Fernando VII, vendido a Napoleón y aceptando sobornos ingleses a la vez, manteniendo la esclavitud, restaurando la inquisición y las prebendas a la iglesia y a la aristocracia española. 
Carlos María de Alvear, político de Buenos Aires, llegó a Cádiz a fines de 1809 y a los pocos meses fundó la Sociedad de los Caballeros Racionales, o Logia Nº 3 (filial de otra con sede en Londres), a la que luego se incorporaría José de San Martín, militar nativo del Río de la Plata que había recibido una medalla de oro en la batalla de Bailén contra las tropas napoleónicas

Carlps María de Alvear y José de San Martín, residentes en España, vivieron en Londres antes de embarcarse a Buenos Aires.
En América, José de San Martín, que había solicitado la baja del ejército español, llamó a la sociedad masónica Logia Lautaro, que a principios de 1819 se instaló como filial en Chile, bajo la dirección de Berbardo O’Higgins. La idea de los masones de la logia era la independencia de España.


La guerra de Arauco duró 282 años entre 1536 y 1818, pero tuvo diferentes grados de intensidad, con períodos de paz, en los que se realizaron parlamentos, finalizando con la ocupación española de la Araucanía. Según Felipe II, este conflicto costó la mayor cantidad de vidas españolas en el Nuevo Mundo, por lo que empezó a ser conocido como el “Flandes indiano”.

Las primeras resistencias las tuvieron los españoles en la zona de Santiago, cuando Michimalonco se alzó contra ellos y destruyó Santiago y, luego La Serena.
Cuentan las crónicas que Michimalonco fue educado en la ciudad de Cuzco, a la sazón capital del Imperio inca, y se refieren que también acogió al primer español que pisó tierra chilena, Gonzalo Calvo de Barrientos.

Michimalonco, como caudillo (toqui) general de los indígenas de la comarca, encabezó contra la recién fundada ciudad de Santiago del Nuevo Extremo, un asalto el 11 de septiembre de 1541 que terminó en la destrucción de la mayoría de las casas de Santiago del Nuevo Extremo, sin embargo fue incompleta ya que los picunches se retiraron por la sostenida resistencia de los españoles que guarnecían la plaza. En la defensa de la ciudad, se señaló particularmente doña Inés de Suárez que no dudó en dar muerte a Quilicanta y a siete caciques picunches entre los que se contaba el cacique de Apoquindo, prisioneros de los españoles que el ejército indígena pugnaba por libertar.



Inés del Alma Mía

En noviembre de 1539 Inés de Suárez consiguió el permiso para acompañar a Pedro de Valdivia a la conquista de Chile, en calidad de “asistente doméstica”, para no tener problemas con la iglesia.


El 10 de septiembre de 1541, encontrándose Valdivia fuera de la ciudad, ésta fue atacada por miles de picunches con la intención de liberar a siete caciques presos de los españoles. Inés de Suárez, se opuso a los carceleros que no deseaban eliminar a los caciques. Inés ordenó matarlos. Al guardián, Hernando de la Torre, le indicó que los matase antes que fueran socorridos por los suyos.

Según Gerónimo de Vivar y otros testigos, Hernando de la Torre se dirigió a Inés diciendo: “Señora ¿ de qué manera los tengo yo de matar ?”, respondió ella: “desta manera” y desenvainando su espada los decapitó a todos.


Inés se vistió con cota de malla y casco, cubriéndose con un manto de piel, y montó sobre un caballo blanco.
Afirma un testimonio que “salió a la plaza y se dispuso frente a los soldados, enardeciendo sus ánimos con palabras de tan exaltadas alabanzas que la trataron como si fuese un valiente capitán, y no una mujer disfrazada de soldado con cota de hierro”.

Al ver los indios las cabezas de sus caciques sobre picas, se retiraron en medio de una gran confusión. Ya no tenía sentido atacar a los españoles.

Aunque Pedro de Valdivia tenía por esposa a Marina Ortiz de Gaete, quien residía en España, cohabitaba con Inés de Suárez sin reparos. Su convivencia con el conquistador duró hasta que Valdivia fue sometido a juicio en Lima, donde fue acusado, entre otras cargos, de mantener una relación extramatrimonial con Inés. Valdivia fue obligado a traer a su esposa a América, y en 1549 entregó a Inés en matrimonio a Rodrigo de Quiroga, uno de sus mejores capitanes.
En reconocimiento a sus méritos, Valdivia le concedió a Inés varias encomiendas y una estancia y, como esposa de Quiroga, llevó una vida piadosa y se consagró principalmente a tareas relacionadas con la caridad. Parte de su capital, por expreso deseo suyo antes de fallecer, se empleó en la construcción del Templo de la Merced y de la Ermita de Montserrat en la capital chilena.

Inés del alma mía - novela histórica de Isabel Allende
Isabel Allende (n 1942) considerada la escritora actual de lengua española más leída

Esta novela está basada en la vida de Inés Suárez, una mujer extremeña cuyo esposo, Juan de Málaga, viaja al Nuevo Mundo en el siglo XVI en busca de El Dorado. Años después ella decide ir en su búsqueda. Cuando recibe la noticia de que su esposo ha muerto, se une al grupo de conquistadores que pretenden llegar a Chile. La fuerza de Inés le ayuda a sobrevivir ante todo tipo de percances: el viaje en barco, su llegada a Perú y cómo sale airosa de todas las situaciones gracias a sus habilidades femeninas mezcladas con un espíritu masculino. La parte más épica es la que se centra en el instinto de supervivencia cuando se lleva a cabo la travesía hasta Chile y cómo tienen que reaccionar frente al ataque de los indios mapuche, y la parte más amable es una espectacular historia de amor que tiene como protagonista a Pedro de Valdivia: un hombre ambicioso al que Inés consigue dominar y compartir con él la aventura de la conquista de Chile. 

La intuición femenina les ayuda a superar muchos percances y el amor entre ambos es tan potente que es inimaginable pensar en una separación. Las aspiraciones políticas de Pedro potenciarán la ruptura entre ambos pero la huella que dejará el conquistador en esta mujer fuerte y valiente perdurará hasta el resto de sus días. 
Los indios nunca llegan a aceptar que los conquistadores españoles se afinquen en sus tierras. Atacan y saquean Santiago y hay que comenzar de nuevo. Inés no se da por vencida y junto a Rodrigo de Quiroga, que ha sido hombre de confianza de Pedro de Valdivia reconstruyen la ciudad. Nace entre ellos una relación distinta, un amor adulto, que no se puede comparar a la relación de complicidad que había existido entre Inés y Pedro, pero que se traduce en estabilidad y confianza.


La Araucanía

Después de la Batalla de Tucapel, la tradición araucana imponía una larga celebración de la victoria, la cual impidió al cacique Lautaro explotar el éxito obtenido, como era su deseo.

Sólo en febrero de 1554 logró reunir un ejército de 8.000 hombres, justo a tiempo para enfrentarse a la expedición española que al mando de Francisco de Villagra, que enfrentó a los mapuches en la Batalla de Marihueñu, donde los españoles fueron nuevamente derrotados.

Los españoles quedaron totalmente derrotados y desmoralizados en la zona sur. Tras las derrotas de Tucapel y Marihueñu, Lautaro aparece como invencible y ni siquiera intentarán defender Concepción, evacuada y luego incendiada por Lautaro en la Primera destrucción de Concepción. Los españoles demorarán dos años en estar en condiciones de combatir. Afortunadamente para ellos, malas cosechas entre los mapuches y un virus europeo (le denominaron "Chavalongo" (posiblemente fiebre tifoidea) detendrá a los guerreros indígenas que no tenían defensas. Si bien Lautaro logró prestigio no logró convencer a los mapuches (especialmente los más ancianos) sobre la necesidad de atacar Santiago para terminar la guerra.


La guerra se extendió a los picunches* y huilliches*, cuando estos grupos fueron llevados a trabajar a las minas y a las tierras conquistadas por los españoles. Entonces fue una guerra total, social, del centro-sur de Chile.



* Los antropólogos observaron que cada cultura se llama a sí misma el centro de la tierra, y a las demás de acuerdo a su posición relativa a su centro o a otras características que definen la etnia. 

Para los griegos, la palabra bárbaro se refiere al bar-bar que reproducía fonéticamente un lenguaje que no entendían, pero la palabra bárbaro es griega. 

Mapú, en araucano (araucano es palabra quechua) designa a los mapuches, Pero en su idioma mapú es tierra y che es gente, el vocablo mapuche quiere decir gente de la tierra. Así picun es norte, picunche es gente del norte, y tehuel es sur y tehuelche es gente del sur. Los mapuches masacraron a los tehuelches (patagones), apropiándose de sus tierras, sus caballos y sus mujeres jóvenes.



Mientras se discutía quién sería el nuevo Gobernador de Chile, los mapuches se preparan para continuar la guerra, y Lautaro vuelve a vencer a los españoles en la Batalla de Angol y en la refundada Concepción. Villagra cumpliendo el fallo de los letrados que no lo nombran Gobernador, marcha al sur, y logra introducirse con sus hombres por sorpresa en el campamento mapuche, matando a Lautaro y venciendo a los araucanos en la Batalla de Mataquito el 1 de abril de 1557.

En tanto, había llegado un nuevo virrey al Perú y se había nombrado un nuevo Gobernador para Chile; se trataba de García Hurtado de Mendoza, que después sería Virrey del Perú.

Francisco de Aguirre le recibió muy hospitalariamente en La Serena, pero conociendo el nuevo gobernador los problemas entre Aguirre y Francisco de Villagra por la gobernación de Chile, no dudó un segundo en tomarlo preso, repitiéndose la misma situación con Villagra.


García Hurtado de Mendoza se dirigió de inmediato a tierra araucana, levantando el fuerte San Luis de Toledo, el que fue prontamente atacado por los mapuches, que salieron derrotados en el Combate de Lagunillas, capturando al cacique Galvarino, de la indiada de Lautaro.

Alonso de Ercilla llegó a Chile con el nuevo gobernador, Ercilla narra en su poema “La Araucana” que a Galvarino le cortaron la mano izquierda, y que sin una mueca de dolor, colocó la otra mano, que también le cortaron, al colocar su cuello para que le cortaran la vida lo dejaron libre. Dice una leyenda que colocó lanzas en sus brazos amputados

De Alonso de Ercilla (1533 - 1594) - La Araucana

El nuevo líder de los mapuches fue el cacique Caupolicán, que se enfrentó a los españoles en la Batalla de Millarapue, otra derrota mapuche. Los vencedores tomaron prisionero a Galvarini y a Caupolicán. Galvarino fue aperreado y Caupolicán empalado.

Partiendo nuevamente a Perú, tras la muerte de su padre, García Hurtado de Mendoza fue reemplazado por Francisco de Villagra, quien trajo la viruela en su embarcación provocando la muerte de españoles y aborígenes.

Tras una serie de batallas y víctima de la enfermedad, delegó el mando en su primo, Pedro de Villagra, quien derrotó al cacique Loble en 1564. Ese año, fue reemplazado por Rodrigo de Quiroga, que si bien obtuvo varias victorias, fue sustituido por la Real Audiencia, quien ante su descrédito nombró como gobernador a su presidente, Melchor Bravo de Saravia, quien fue vencido en el campo de batalla por los araucanos y además debió sufrir durante su mandato, un terremoto en la ciudad de Concepción en el año 1570.

En 1575, asumió nuevamente el cargo, Rodrigo de Quiroga, quien debió soportar algunas derrotas y dos nuevos terremotos.
Muerto Quiroga, el 25 de febrero de 1580, fue designado su sucesor, Martín Ruiz de Gamboa, quien comenzó una política de resguardo de la población aborigen, que le valió el odio de los encomenderos, que lucraban con la explotación aborigen.

Durante su gobierno se rebelaron los huilliches y los picunches. En 1583, fue reemplazado por Alonso de Sotomayor, que restableció el trabajo personal de los indígenas. Realizó campañas exitosas contra los aborígenes, llevando a cabo un plan estratégico que consistió en cortar las comunicaciones entre los habitantes autóctonos del norte y del sur, estableciendo un fuerte en cada ribera del río Bio Bio y otro en Purén, aunque no tuvo el éxito esperado. Además sus hombres en el sur se sublevaron exigiendo un sueldo y no ser pagados con encomiendas.

Fue reemplazado en el año 1592, por Martín García Oñez de Loyola, quien fue sorprendido y muerto por los indígenas en una campaña en el año 1598. Tras este hecho, los aborígenes cobraron fuerza y arrasaron con las ciudades ubicadas al sur del río Bío-Bío, a excepción de Castro.
A partir de entonces, los aborígenes emigraron al sur, fuera de la zona bajo dominio español.
Una vez consolidada la dominación española en Chile, se inició desde allí la colonización de la zona de Cuyo, en el centro-oeste del actual territorio argentino.



Potosí

En el altiplano boliviano se encuentre la ciudad de Potosí o Villa Imperial, al pie de la montaña Cerro Rico (Sumaj Orcko en quechua), con rocas con muy alto contenido en plata.
Antes de la llegada de europeos, los incas explotaban estas minas. Cuando Huayna Cápac el Inca intentó extraer el mineral, una violenta explosión se produjo en el interior del cerro, de la palabra explosión en quechua deriva el nombre de Potosí.
Esta explosión (potosí) entendieron los incas que significaba una prohibición divina, que indicaba que la plata del cerro estaba destinada para "los que vinieran después" (los conquistadores). Esta leyenda avalaba la pretensión española en cuanto a disponer de la plata.

Las iglesias barrocas y los elegantes museos de Potosí hoy existentes, construidas por los españoles, son un recuerdo de la abundancia de plata en la colonia, utilizando la frase "vale un potosí" para indicar un objeto suntuario y caro.
La existencia del Cerro Rico de Potosí se convirtió en la fabulosa leyenda del "Rey Blanco" (el Inca), de la "Sierra de La Plata" y su extensión "El Río de La Plata". (Capítulo XVI - La Conquista de América - El Río de La Plata)



En su época de esplendor Potosí poseía 36 iglesias con altares de plata, casas de juego, escuelas de baile, teatros y tablados, todo adornado con finas cortinas y tapices y luciendo una fantástica orfebrería. Los balcones de las casas mostraban banderas y blasones con láminas de oro y plata. En las procesiones, se mostraban figuras de ángeles con alas de plata, y dieciocho meses después de su fundación la ciudad ya tenía 15.000 habitantes.
En 1611 Potosí tenía 150.000 habitantes. Loa utensilios de plata abundaban en las casas de los patrones mineros, y se dijo que las herraduras de sus caballos eran de plata.

Otra cosa eran los mitayos (indios sometidos a la mita). Trabajaban hasta 16 horas diarias, con picos y con sus manos extrayendo rocas. En las minas,explosiones y derrumbes eran frecuentes, matando e invalidando de por día de a cientos. Las rebeliones se reprimían duramente.
Entre los años 1545 y 1625 se estimó en 16.000 mitayos muertos en la explotación. Como los indígenas no alcanzaron para la explotación del Cerro Rico, se importaron unos 30.000 esclavos negros, que compartían el trabajo con los mitayos.

A los mitayos (como se llamaba a los indios sometidos a la mita) se les hacía trabajar hasta 16 horas diarias, cavando túneles, extrayendo el metal manualmente o a pico, etc. Eran muy frecuentes los derrumbes y otros accidentes, que ocasionaban la muerte de cientos de trabajadores.
Es probable que hasta 15 000 indígenas hayan muerto en la explotación de la plata, entre 1545 y 1625. Con el agotamiento de trabajadores indígenas, colonizadores pidieron al rey permiso para importar esclavos africanos. Recibieron permiso, y durante el periodo colonial se importaron aproximadamente 30 000 esclavos para trabajar en las minas de la ciudad, compartiendo la suerte de muchos indígenas.

Toda Europa alteró su economía y sus guerras por la producción de plata en Potosí. Aunque los artistas del renacimiento alcanzaran su mejor tiempo, los tercios españoles y ejércitos mercenarios eran pagados por los Austrias Habsburgos. La plata de Potosí financió las guerras en Flandes, en Francia, en Italia y también las campañas contra el Islam.

En 1582, Francisco de Toledo ordenó fundar la Ciudad de Salta, en el norte de Argentina, cercana a Bolivia.


Vergonzante estatua del Virrey Francisco de Toledo
en la Ciudad de Salta (Argentina).

El Virrey Francisco Alvarez de Toledo, Conde de Oropesa fue el impulsor de la mita, obligando a los pueblos quechuas a trasladarse a Potosí. Se despoblaron regiones del sVirreinato, donde los indios por casi tres siglos, se resistieron a incorporarse al mitayo. Bolivia siguió hasta el presente siendo un país esencialmente minero.
También ordenó la ejecución del último inca de Vilcabamba, Túpac Amaru I.


Tupac Amaru II

La inquisición en el Virreinato de Perú


Entre 1569 y 1600 el Tribunal de la Santa Inquisición de Lima condenó a muerte y fueron ejecutados 13 reos. entre 1601 y 1640 fueron ejecutadas 17 personas.
Dos casos más de ejecuciones (1664 y 1736). La mayoría de estas víctimas fueron condenadas como herejes. también fueron quemadas estatuas y huesos inhumados en ausencia de otros supuestos herejes fallecidos.

El 23 de enero de 1639 tiene lugar en Lima el Auto de fe más cruento que el tribunal inquisitorial, radicado en dicha ciudad, iniciara contra cristianos nuevos, comerciantes de procedencia portuguesa, asentados en el virreinato desde tiempo atrás y acusados en su mayoría de herejía y criptojudaísmo (adhesión confidencial al judaísmo mientras se declara públicamente ser de otra fe).
Después de un proceso que duró tres años el portugués converso Manuel Bautista Pérez fue condenado a la hoguera. En el Cerro de Pasco poseía una importante industria minera que fue expropiada por el Tribunal de Lima.

A fines de 1635, en el comienzo del proceso inquisitorios, fue detenido por el Tribunal por haberse constatado que practicaba ritos judaizantes, con 10 seguidores que también fueron detenidos. Alguaciles y fiscales, familiares de la inquisición (Capítulo X - La Inquisición - Familiares de la Inquisición) y otros testigos lo avalaron por haber acechado la residencia de Pérez, que en un principio le restó importancia al hecho.
Todos sus bienes le fueron embargados pasando a manos de la iglesia, entre ellas, sus ricas minas cerreñas y la casona que en la actualidad alberga al Tribunal Constitucional del Perú.


El Auto de Fe

Luego de dar a conocer el nombre de los sentenciados, por ser herejes convictos y confesos, se les vistió con atuendos que llevaban dibujos de fuegos y diablos, por encima los sambenitos y capirotes o corazas.
En el comienzo de la marcha hacia el patíbulo, acompañada por tambores redoblando, y precedido de gendarmes un sacerdote alzaba la Custodia del Santísimo en oro (una hostia consagrada) acompañado por sacerdotes, diáconos y acólitos.
Todas las personas, incluidos los niños, se arrodillaban y persignaban ante el paso del Santísimo. (De no arrodillarse se corría el riesgo de ser investigado como hereje por los agentes o familiares de la inquisición. (Capítulo X - La Inquisición - Familiares de la Inquisición)
La oscura procesión la encabezaban sacerdotes con enormes cruces verdes, los símbolos de la Santa Inquisición. Precedían a alguaciles y gendarmes del Santo Oficio.

A continuación desfilaba un conjunto de sospechosos de herejía y familiares de los reos, para persuadirlos de arrepentimiento. Los reos iban ordenados en fila, unidos por una soga que rodeaba sus cuellos y con sus manos atadas por delante, flanqueados por los siempre presentes dominicos con sotanas blancas y capirotes negros. La comparsa tétrica terminaba con los inquisidores, flanqueados con escudos y numerosos emblemas entre los que destacaban el escudo del papa y el de cada uno de los reyes católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.
Tras de ellos, un contingente de gendarmes y multitud entrenada para rezar por el arrepentimiento de los condenados y, luego, para insultarlos.
La infame procesión recorrió las calles céntricas de la capital hasta llegar a la explanada de Acho, donde actualmente ocupa la plaza de toros. Allí se ejecutaría el Auto de Fe.

La ceremonia de ejecución fue prolongada por la obligación de los inquisidores de leer la lista de crímenes imputados a cada uno de los herejes.

Las víctimas estaban sentadas en un altillo visible con bancos donde recibirían toda clase
de insultos, escupitajos y hasta proyectiles de los asistentes que, con eso demostraban
 ser buenos católicos ante los ojos de la Inquisición.
Un sacerdote leyó un larguísimo sermón alusivo a la ocasión, mientras monjes
 vestidos de blanco urgían a las víctimas por un arrepentimiento de último momento.
Rodeados de cruces verdes los inquisidores se sentaron en un escenario adyacente,  
mientras el ambiente era perfumado con humos de incienso como precaución, para evitar
 el hedor de los cuerpos al ser quemados.
Después, se celebró una misa y, otro sacerdote pronunció un sermón final.
Cuando terminó la misa, los inquisidores liderados por el Inquisidor Principal, se pusieron 
de pie y se dirigieron a la multitud que estaba de rodillas, presta para jurar defender al
Santo Oficio de todos sus enemigos.

Siguiendo con lo establecido por la iglesia, se ofreció la conmutación de su muerte
por su arrepentimiento a los condenados.
Cuando se les acercó la cruz para que la besaran en acto de contrición,
no sólo no la besaron sino que la escupieron , lo que originó una rechifla y apedreamiento
 del pueblo. Para evitar que las cosas provocaran mayores muestras de ira,procedieron 
a encender la hoguera.

En el convencimiento de que no habría arrepentimiento y con el fin de que pagaran
muy caro sus terribles irreverencias ante Dios, utilizaron leña verde, que produce 
combustión lenta. Querían que los sacrílegos sufrieran más.
Aún sin saberlo, intuían que si el fuego era grande como el presente caso.en el que
 gran número de prisioneros serían ejecutados al mismo tiempo,
La muerte les provenía rápidamente de la provocado por los humos o el monóxido
de carbono. 
Por experiencia sabían que si el fuego era pequeño, los condenados se
quemarían tras largo tiempo hasta que la muerte les llegara por el choque 
del excesivo calor,
pérdida de sangre o simplemente por la descomposición térmica 
en todo el cuerpo.


Capítulo XX
  

Perú - Declaración de Independencia del Perú

En 1820, la Expedición Libertadora procedente de Chile desembarcó en el Perú bajo el 
mando del general argentino José de San Martín, que proclamó en Lima la Independencia
 del Perú (1821) y bajo su Protectorado  se formó el primer Congreso Constituyente del país. 

Sus principales medidas de gobierno fueron la libertad de vientres, la abolición de la mita, 
la expulsión del arzobispo de Lima, la creación de una escuela normal para la formación
 de maestros y la fundación de la Biblioteca Nacional del Perú.
Tras la liberación de Chile, y apoyado por la flota del piloto inglés lord Cochrane
San Martín se dirigió a Lima y estableció el Protectorado, ante el recelo de la opinión pública
 conservadora de la ciudad.
El cuartel general de San Martín se estableció en Huaura, desde donde San Martín. en 
noviembre de 1820, firmó una Declaración de Independencia. 
Esta declaración fue apoyada principalmente en el norte de Perú. La Intendencia de Trujillo. 
bajo el mando del Marqués de Torre Tagle, se puso a disposición de San Martín. 
Sucesivamente juraron la independencia Piura, Chachapoyas, Jaén, Lambayaque y Maynas.

Chachapoyas, Jaén, Lambayaque y Maynas.


Palacio de Torre Tagle en Lima -  desde 1918 es la sede principal del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú y de la Dirección Nacional de Protocolo y Ceremonial del Estado.

Lima estaba sitiada por las montoneras patriotas* y la población reclamaba la presencia en la ciudad de San Martín, porque las montoneras impedían el normal abastecimiento de la ciudad, y cometían excesos con la población.
* Guerrilleros indios de las regiones andinas, muchos se enrolaron en las filas del Ejército de San Martín.



El Virrey del Perú, José de la Serna, había abandonado la ciudad y se había refugiado en
 la Sierra Central, dejando una guarnición en el Callao, en la fortaleza Real Felipe.

El mismo Virrey comunicó a San Martín que se dirigiera a Lima, por temor a que sea
 saqueada por las montoneras.
José de San Martín ingresó a Lima el 12 de julio de 1821, y dos días después entró en Lima 
todo el Ejército Libertador.
Instalado en el Palacio de los Virreyes, San Martín invitó al Ayuntamiento a jurar la
 Independencia de Perú, proclamando un Cabildo Abierto.
La declaración de la Independencia del Perú fue firmada el 15 de julio de 1821 
por los vecinos notables de la Ciudad de los Reyes (Lima). 
La ceremonia de la Proclamación de la Independencia se realizó el 28 de julio de 1821,
 en la Plaza Mayor de Lima y en otras dos plazuelas más de la capital.
San Martín fue designado como Protector de Perú.




Sobre el Acta de la Declaración de la Independencia

Según los historiadores, la mayoría de los firmantes (3504) lo hizo por temor a la fuerza de 
ocupación de Lima (el Ejército Libertador). Algunos firmaron esperando algún nombramiento
 por parte de un nuevo gobierno.
Muchos se escondieron, españoles y criollos, para no firmar el Acta de Independencia.

Dos semanas después de la firma, cuarenta y tres de los sesenta y cuatro miembros del 
nsulado huyeron. Solo diecisiete de los miembros del Consulado firmaron la Declaración.
También señalan que muchas personas prominentes que firmaron la Declaración de
 Independencia posteriormente huyeron del país. Más aún, de los que firmaron la 
Declaración de Independencia, muchos retornaron al bando realista.
También fue firmada por patriotas.



La Entrevista de Guayaquil

Simón Bolívar solicitó al General San Martín una reunión para definir el destino de 
la Provincia de Guayaquil, la reparación de la ayuda que el Perú había brindado anteriormente
para la liberación de aquella provincia, y el final de la campaña contra los realistas, 
 cuya definitiva etapa debía librarse en el recientemente independiente Perú, 
ya que en zonas de la sierra peruana se encontraban los últimos reductos de los 
ejércitos realistas instalados en Sudamérica
Algunos historiadores sostienen que el tema fundamental del encuentro fue el futuro del Perú, 
según consta en una carta dirigida a Sucre, en dónde el escribano de Bolívar dice:
"S. E. el Libertador no ha dejado de pensar un instante en la suerte del Perú desde que tuvo la
entrevista en Guayaquil con el general San Martín..."

Analizando la historia se puede establecer que la intención de Bolívar era la de anexar el Perú a la
Gran Colombia, y liderar esta república.
La reunión se realizó en Guayaquil, el 26 de julio de 1822.

San Martín propuso instalar en Perú una monarquía constitucional o un gobierno con un
Poder Ejecutivo muy fuerte, en atención a lo que se registraba en las Provincias Unidas 
del Sur (Argentina, Paraguay, Uruguay) y en Chile, donde los caudillos regionales luchaban
entre sí por la construcción de sus respectivos países independientes.
Bolívar se mostró partidario de una república democrática y, en forma general,
la consolidación de América del Sur unificada.

Una de las versiones de este encuentro, dice que la noche del 27 de julio de 1822, en que 
Bolívar agasajó a San Martín con un banquete, se mantuvo un estricto secreto de todo lo 
conversado, tal cual lo convenido,
San Martín se retiró hacia el muelle, y se embarcó hacia el Perú, dejando en manos 
de Bolívar parte de su ejército.
"Mas espero que Guayaquil no será agregado a Colombia, porque la mayoría del pueblo 
rechaza la idea"
José de San Martín - Relato sobre aquel encuentro evocado por el general Jerónimo Espejo, 
quien formó parte del Ejército de los Andes y participó en batallas como Chacabuco
Cancha Rayada y Maipú.
Fuente: San Martín visto por sus contemporáneos, José Luis Busaniche, Instituto Nacional 
Sanmartiniano, Buenos Aires, 1995.

Al regresar San Martín a Perú, acompañado por una pequeña escolta y un ayudante.
La misma noche de su arribo, montado a caballo, se dirigió a Ancón, al norte de Lima.
Era el 20 de septiembre de 1822, el mismo día de la instalación del Primer Congreso
Constituyente de la República del Perú
En la madrugada del día 22 de septiembre de 1822, en el bergantín “Belgrano”, 
 se embarcó rumbo a Valparaíso.

El Director del Archivo General de la Nación (Archivo Nacional de Colombia),
Armando Martínez, pudo encontrar, en 2013, en el Archivo Nacional de Ecuador,
una carta escrita por el General José Gabriel Pérez (Secretario general de Bolívar 
en la campaña del sur):
"San Martín elogió la idea de crear la Federación de los Estados Americanos, que Chile
no tendría problema en entrar pero sí Buenos Aires, y se ofreció a tramitar un arreglo
de límites entre Colombia y Perú. Al final, tras ofrecer toda su ayuda en espera que
Colombia hiciera lo mismo con Perú, el Protector dejó en claro que la reunión fue
una visita sin carácter oficial y sin ningún objeto político y militar."

Así lo hizo San Martín, que puso rumbo a Europa, si bien el verdadero problema de Bolívar 
con Perú era la amenaza que suponía como país para su proyecto de la Gran Colombia.
En opinión del historiador Hugo Pereyra Plasencia, Bolívar llegó al Perú no tanto por dar la libertad a 
los peruanos, "sino principalmente por el interés geopolítico de destruir de raíz lo que consideraba 
como una amenaza para la Gran Colombia"

Lo poco que le importaba la libertad de Perú se demostró cuando, en 1825, Bolívar dispuso
la anulación de la emancipación de los esclavos que había decretado San Martín y poco 
después implantó de nuevo el tributo del indígena, que también había sido eliminado por 
San Martín el 27 de agosto de 1821. Bolívar redujo considerablemente las tierras peruanas
a favor de Guayaquil y del Alto Perú, pretendiendo apoderarse de los territorios peruanos de
Jaén y de Maynas, intentando entregar a Bolivia la costa oceánica peruana desde 
Tacna hasta Antofagasta.


La República de Guayaquil

La anexión obligada de la Provincia Libre de Guayaquil a la Gran Colombia, provocó el 
auto exilio de José Joaquín de Olmedo (Presidente de la Provincia Libre de Guayaquil*),
quien en una conmovedora misiva le hizo conocer a Bolívar su desacuerdo con las medidas 
adoptadas con su pueblo. 
El 31 de julio de 1822, la ciudad de Santiago de Guayaquil declaró su anexión a la Gran 
Colombia y con ella también el resto de la nación guayaquileña.
* El Estado de Guayaquil (también denominado República de Guayaquil) fue un estado 
sudamericano soberano e independiente, surgido entre los años 1820 y 1822 
con la independencia de la provincia de Guayaquil de la corona española. 
La provincia tuvo un gobierno y constitución provisional hasta su incorporación a la 
Gran Colombia, que seguidamente extendió la independencia a la Presidencia de Quito
Su sucesora fue el Departamento de Guayaquil formando parte de la Gran Colombia.
En aquellos tiempos el tribunal de la Real Audiencia de Quito tenía jurisdicción sobre las 
provincias de Quito, Guayaquil y Azuay. Sobre una década más tarde Guayaquil, Cuenca
 y Quito se separan de la Gran Colombia formando el actual Ecuador.

Con la Guerra de Maynas queda pacificado el oriente peruano en 1822. 
Pero San Martín se ve obligado a retirarse del Perú mientras el flamante estado sostiene
una guerra contra los realistas de resultado incierto hasta 1824, año en que tuvieron lugar
las campañas de Junín y Ayacucho bajo el mando de Simón Bolívar. 
La victoria de Ayacucho concluyó con la capitulación del ejército realista que puso fin al 
Virreinato del Perú.
El Protectorado de San Martín fue sucedido por una Junta de Gobierno, integrada por el 
General José de La Mar, el comerciante Felipe Antonio Alvarado y el conde Manuel Salazar y 
Baquíjano. El Primer Congreso Constituyente promulgó el 12 de noviembre de 1822, 
la Primera Constitución Política de la República, de clara tendencia liberal. 
Fue una constitución efímera; ahora que San Martín había desaparecido de la escena, 
Bolívar sí accedió a dirigir sus fuerzas en ayuda del Perú. Así, a la llegada de Simón Bolívar, 
el propio Congreso Constituyente tuvo que suspender sus efectos para poder dar
plenos poderes dictatoriales a Bolívar.

En 1823 Bolívar fue autorizado por el Congreso de la Gran Colombia para tomar el mando y en 
 septiembre llegó a Lima cuyo gobierno le pedía que dirigiera la guerra y se reunió con su segundo,
el General Antonio José de Sucre para planificar el ataque. El Congreso peruano depone al 
Presidente Torre Tagle y nombra Dictador a Bolívar. entrando en receso hasta ser convocado
 por el Dictador.
Bolívar desde Pativilca (Lima) ordena el repliegue de sus tropas hacia Trujillo (La Libertad) y 
Huamachuco (La Libertad), nombrando jefes principales a generales grancolombianos, 
sólo el General José de la Mar, peruano, se mantuvo a cargo de las tropas peruanas 
de su ejército.

Bolívar no sentía aprecio por los peruanos. Ordenó expoliar iglesias y consintió que los jefes 
colombianos cometieran saqueos.
El 5 de febrero de 1824, las tropas rioplatenses de las fortalezas del Callao pertenecientes a la 
expedición libertadora de San Martín, acaudilladas al mando de un sargento de apellido 
Moyano,  se habían amotinado argumentando falta de pago a los soldados. 
Esa sublevación liberó a los presos españoles que estaban recluidos en el Fuerte del 
Real Felipe. Las fuerzas realistas ocuparon Lima el 29 de febrero de 1824, para más tarde
 replegar su fuerza principal a la sierra central y sostener una guarnición en el Callao.

En 1824, Bolívar derrotó al general español José de Canterac en la Batalla de Junín,
 curioso combate que se libró solamente con el sable y la lanza, pues cuando Bolívar quiso 
enviar a los granaderos la contienda ya había terminado y el ejército español 
se había replegado hacia Cuzco. 
Antonio José de Sucre, por su parte, venció al ejército del último virrey peruano, 
José de la Serna, Conde de los Andes, en la Batalla de Ayacucho, a finales de 1824. 
Con ello se cerró el ciclo de batallas y la guerra de independencia se dio por concluida. 

Doce años de luchas permitieron a Bolívar y al ejército patriota expulsar definitivamente a 
las tropas de Fernando VII de América del Sur. 
España no sería nunca más dueña de territorio continental, y antes de acabar el siglo 
perdió también las posesiones insulares de Cuba y Puerto Rico.

El 4 de septiembre de 1826, Bolívar se embarca en el bergantín Congreso con dirección a 
Colombia dejando en el Perú un "Consejo de Gobierno" cuya misión era lograr la vigencia 
de la Constitución Vitalicia. Bolívar no regresaría más al Perú. 

El Consejo de Gobierno no logró que la Corte Suprema del Perú apruebe la Constitución 
Vitalicia y el nombramiento de Bolívar como Presidente Vitalicio por lo que recurrió al 
Cabildo de Lima que, presionado, dio validez a las actas de los colegios electorales y 
permitió la promulgación de la Constitución de Bolívar.

Esta Constitución solo tuvo vigencia hasta el 26 de enero de 1827, cuando cae el 
Consejo de Gobierno y se convocan nuevas elecciones.
(Capítulo XX - La Conquista de América - Francisco de Miranda y la Emancipación Americana
 - La Dictadura de Bolívar
)


Capítulo XX -  Francisco de Miranda y la Emancipación Americana - Perú
Capítulo XX -  Francisco de Miranda y la Emancipación Americana - Bolivia

Capítulo XX -  Francisco de Miranda y la Emancipación Americana - Chile          

Capítulo XVI - La Conquista de América - El Río de la Plata