CAPITULO XVII - LA CONQUISTA DE AMERICA - EL RIO DE LA PLATA



CAPITULO XVII (63)

EL RIO DE LA PLATA



Virreinato - Catedral de Córdoba
Juan Díaz de Solís - Punta del Este - Alejo García - García Jofré de Loaysa - Sebastián Gaboto - Pánilo de Narváez - Alvar Núñez Cabeza de Vaca - Hernando de Soto - Pedro de Mendoza - Lucía Miranda - Juan de Garay - Expedición de Francisco César - La Ciudad de los Césares - Hernandarias - López de Legazpi - 
Las Provincias Unidas del Río se la Plata - 

El Ejército del Norte


Juan Díaz de Solís
(1470 – 1516)

De origen portugués, fue otro aventurero que se alistó desde muy joven como marino, llegando a ser piloto de las Armadas de la India.

En 1508, Díaz de Solís tomó contacto con Vicente Yáñez Pinzón (Capítulo XIII - La Conquista de América - Los Adelantados - Vicente Yáñez Pinzón), compañero de Cristóbal Colón en sus anteriores viajes de descubrimiento. Yáñez convenció a Solís de embarcarse juntos, y ese mismo año partieron hacia las Indias. Exploraron el Mar Caribe desde el Golfo de Paria (Venezuela) hasta la costa nicaragüense en la zona de Veragua (costa caribeña de las actuales repúblicas de Nicaragua, de Costa Rica y de Panamá).

Al no encontrar el paso buscado, rodean la península de Yucatán y se adentran en el golfo de México, protagonizando uno de los primeros contactos con la civilización azteca. Yáñez y Díaz de Solís regresaron a España en 1509, pero una grave disputa entre ellos terminó con Solís en la prisión. Sin embargo, los magistrados estimaron que tenía la razón, y lo liberaron al poco tiempo.


El navegante consiguió hacerse amigo del rey Fernando El Católico, el cual, por su capacidad y pericia como marino, lo consideró como primer candidato al puesto de Piloto Mayor de Castilla, a la muerte de Américo Vespucio (febrero de 1512). De este modo, Solís se convirtió en sucesor del florentino y en almirante de la flota de descubrimiento española.

El 14 de noviembre de 1514 Díaz de Solís capituló con el rey Fernando para que:
“.fuera con tres navios á espaldas de la tierra, donde ahora está Pedro Arias, mi capitán general gobernador de Castilla del Oro, y de allí adelante, ir descubriendo por las dichas espaldas de Castilla del Oro mil setecientas leguas o más si pudiereis, contando desde la raya ó demarcación que vá por la punta de la dicha Castilla del Oro adelante,...”

Las espaldas de Castilla de Oro era el Mar del Sur o Pacífico, descubierto un año antes por Vasco Núñez de Balboa.
El viaje de Solís se realizó secretamente, para impedir un eventual conflicto con los portugueses.


La expedición partió el 8 de octubre de 1515. Dirigiéndose al sur por la costa de Brasil, recorrió la isla de Santa Catarina y desembarcó en Punta del Este (Maldonado - Uruguay) el 2 de febrero de 1516, al lugar lo llamó Puerto de Nuestra Señora de la Candelaria
Comprobando que la salinidad del agua decrecía navegando hacia el oeste, entró en lo que denominó Mar Dulce, el estuario del Río de la Plata. Sobre la margen izquierda del río existe una pequeña isla llamada Martín García. Solís le impuso ese nombre en recuerdo del despensero de la expedición que murió a bordo y fue enterrado en esa isla.
Fondeó su carabela a pocos metros de la costa y desembarcó con unos pocos hombres, pero fue sorprendido por unos indios (charrúas ?) que los asesinaron mientras los observaban los marineros desde la embarcación. Los cadáveres fueron asados y los indios se los comieron.*
* No fueron con la expedición de Solís muchos cronistas. Esto sucedía en casi todos los viajes de descubrimiento. Los pocos que regresaban a Europa (en su mayoría analfabetos) narraban sus aventuras, siempre exagerando, como Antonio Pigafetta (Capítulo XIII - La Conquista de América - Los Adelantados - La vuelta al mundo). Un cronista alemán que participó en la expedición, años después describió la muerte de Solís. No hay muchas más referencias, aún no se puede asegurar que los indios eran charrúas. 
Los sobrevivientes, confundidos al haber perdido a su líder, y tomando el mando su cuñado Francisco de Torres, regresaron inmediatamente al Cabo de San Agustín (Recife - Pernambuco - Brasil), en donde recogieron palo brasil*  y retornaron a España, arribando el 4 de septiembre de 1516. Desde entonces el estuario del río de la Plata fue conocido en España como Río de Solís.
* árbol que dio origen al nombre del país. La madera es muy dura, no flota en el agua y es muy apreciada en ebanistería, particularmente por los lutiers (Luthiers en francés).
  


Punta del Este


El 2 de febrero de 2016 se recreó en Punta del Este, en la playa La Mansa, un ridículo simulacro de la llegada de Solís a Uruguay (se cumplían 500 años), desembarcando actores vestidos de conquistadores.



Allí los navegantes fueron recibidos por otros actores disfrazados de indígenas con plumas, que contrastaban con los bañistas que a esa hora disfrutaban de la playa.

http://www.elpais.com.uy/informacion/recrearon-desembarco-solis-playa-mansa.html

Una truchada: Solís llegó en un gomón con un fuera de borda de 25 hp, y con su séquito se paseó por La Mansa, ante desprevenidos turistas que veían un señor muerto de calor dentro de una pesada armadura con una escolta con banderas y un fraile con una cruz enorme y rodeados de bikinis en busca de lo que suponían era la promoción de una nueva gaseosa. 




Alejo García
(1480 – 1525)

Participando en la expedición de Solís, se hundió su carabela en la isla entonces española de Santa Catarina, sobreviviendo 18 náufragos. Allí se enteraron de la existencia de la Sierra de la Plata o Imperio del Rey Blanco (Cerro Rico de Potosí) y Alejo García organizó una expedición terrestre hasta la actual Bolivia.

Alejo García logró atravesar casi todo el continente hasta la región del Altiplano. Murió en el Paraguay durante el viaje de regreso cuando fue emboscado por unos indios payaguás. Los sobrevivientes de la expedición lograron llegar hasta Santa Catarina con muestras de platería.



García Jofré de Loaysa
(1490 - 1526)


Carlos V deseaba adelantarse a los portugueses en el comercio de especias, y la ruta de Magallanes era su alternativa.
En 1525 preparó una expedición que debía seguir la ruta de Magallanes hasta las Molucas.  Se puso al frente de ella a García Jofré de Loaysa, nombrado Capitán General de la Armada y Capitán General y Gobernador de las Islas Molucas.
La expedición llevaba siete naves y 450 tripulantes, y llevaba como guía al inefable Juan Sebastián Elcano.

Tres de las naves no llegaron a cruzar el estrecho de Magallanes y sólo una, la Santa María de la Victoria, alcanzó las Molucas, donde la tripulación tuvo que enfrentarse con los portugueses durante casi un año.
Tras sufrir innumerables vicisitudes a lo largo de un durísimo y amargo viaje, sólo 24 hombres de esta nave regresaron a España.


Sólo cuatro naves lograron cruzar el Estrecho de Todos los Santos, y luego por tormentas se dispersaron. De una se encontraron restos en Tahití, otra se embarrancó cerca de Cebú,, después de un amotinamiento, y algunos de sus tripulantes fueron rescatados en 1528 por la expedición de Alvaro de Saavedra. Los amotinados fueron ejecutados en Tidore.
La tercera nave extraviada llegó a la costa de Nueva España en el golfo de Tehuantepec, participando parte de la tripulación en una nueva, organizada por Cortés, la Expedición de Alvaro de Saavedra, que descubrió el Archipiélago de Hawaii.

Sólo la Victoria continuó su ruta, muriendo Loaysa y Elcano por escorbuto. La treintena de supervivientes de la expedición puso nuevamente rumbo a las Marianas.

El 21 de agosto de 1526 descubrieron la isla de San Bartolomé (Maloelap - República de las Islas Marshall). Viendo que no podían fondear unos treinta supervivientes prosiguieron hacia las Islas Marianas (República de las Islas Marshall).


 Guam – Islas Marianas


Isla de Rabo (Rab) - Islas Molucas

Morotai - Islas Molucas

Alcanzando la isla de Guam, se acercaron a la carabela una gran cantidad de piraguas, abordando la nave los aborígenes desnudos, causando miedo en los españoles, hasta que se destacó uno que en perfecto castellano, con acento gallego les dijo:
” buenos días, señor capitán y maestre, y buena compañía”.

Se trataba de Gonzalo de Vigo, desertor de la expedición que en 1521 se había separado de la de Elcano y había tomado rumbo a Darién.
Gonzalo de Vigo pidió el Seguro Real (o sea, el perdón) y por su amable llegada, más la ayuda que comenzó a prestar a los enfermos de escorbuto, le fue concedida a bordo. Los nativos pronto se aliaron con portugueses o con españoles. Como resultado de una escaramuza a cañonazos con los portugueses, la Victoria finalmente quedó sin condiciones de navegar y con sus restos se emplazó un fuerte con 12 cañones.


El 27 de marzo de 1528 llegó a Tidore (Isla de Tidoro - Molucas Septentrional - Islas Molucas - Indonesia
una nave enviada por Hernán Cortés (La Florida), en busca de las expediciones de García Jofré de Loaysa y de Sebastián Gaboto.
La Florida, con las bodegas llenas de especias, parte hacia Nueva España, pero por dos veces debe regresar.a Tidore. 
Los españoles de Tidore continuaron la lucha fuera de la fortaleza ocupada por los portugueses, pero en 1529 Hernando de la Torre firmó la paz con el capitán portugués de las Molucas, Jorge de Meneses.

Posteriormente, los españoles fueron trasladados a Goa en la India, en donde se les unieron los sobrevivientes de la expedición de Alvaro de Saavedra. Presos de los portugueses, los miembros de la expedición de Loaysa sobrevivientes reciben la noticia de que el emperador había vendido los derechos sobre las Islas Molucas a Portugal mediante el Tratado de Zaragoza (1529). Los últimos 24 supervivientes llegaron a Lisboa a mediados de 1536.





Sebastián Gaboto
(1484 - 1557)

Sebastián Gaboto había sido nombrado Piloto Mayor en reemplazo de Juan Díaz de Solís y enviada su expedición, de cuatro naves, hacia Las Molucas. Pero Gaboto tenía otras ideas
Se creía que en medio del continente se encontraba una Ciudad de Plata.
Los adelantados a las islas de las especias quedaban a mitad de camino. Las presuntas riquezas del Río de La Plata estaban más cerca, y ¿para qué enfrentar los mares del sur, el escorbuto y los piratas del sudeste asiático para comprar y llevar a Sevilla especias y mercaderías para canjear por oro en Europa, teniendo este metal a mitad de camino?

Seducido por las riquezas de que hablaban los náufragos y desertores que vivían en la costa del Brasil, Gaboto reunió a los capitanes de su armada para deliberar y decidieron explorar el Río de la Plata (Río de Solís) en lugar de cumplir lo capitulado.

En el Puerto de los Patos (sobre el continente, frente a Santa Catalina) se construyó una nave de poco fondo para recorrer los ríos y se levantó la primera iglesia de estas regiones.

Francisco del Puerto o Francisco Fernández fue un grumete de la expedición de Juan Díaz de Solís al Río de la Plata. Cuando los indios mataron a Solís a Francisco lo dejaron vivo por ser adolescente y convivió con los indios por diez años, hasta la expedición de Gaboto,
Francisco del Puerto les confirmó las noticias sobre la existencia de la Sierra de la Plata, y aumentó la codicia de los expedicionarios, fundaron San Lázaro en el Río de la Plata y el Fuerte Sancti Spiritu (Puerto Gaboto - Santa Fe - Argentina) sobre el río Paraná, el 9 de junio de 1527,

Alrededor del fuerte cada conquistador construyó su casa de paja y adobe. Era esta la primera población española del Río de la Plata, adonde llevaron a los españoles de San Lázaro. Remontando el Paraná hasta el río Paraguay tuvo noticias de naves que habían remontado el Paraná.

De regreso, después de recibir una embestida de indios en la que murieron varios españoles, se encontró con las naves de Diego García de Moguer.
Este navegante había firmado una nueva Capitulación para ir a las Molucas, pero al parecer a estos expedicionarios también les interesaban más las fabulosas minas de plata que las especias. Por otra parte las Molucas las explotaban los portugueses. Diego García de Moguer también había participado en la expedición de Solís.


Gaboto, que había dejado en Sancti Spíritu una guardia de sólo 30 hombres, regresó en abril de 1528 al Fuerte. Previo a su regreso, se unió a la expedición de Diego García de Moguer, que había sido enviado también a las Molucas pero como Gaboto, había abandonado su ruta en busca de la Sierra de la Plata.
En Sancti Spiritu los capitanes se aprovisionaron, emprendiendo juntos la conquista del Imperio del Rey Blanco.
Salieron con siete naves hacia el norte, pero tuvieron noticias de la hostilidad de los indígenas y regresaron por ello a Sancti Spiritu.
En esos días llegó al fuerte Francisco César, un capitán que había sido enviado hacia el oeste por Gaboto, quien confirmó los datos sobre una región llena de riquezas, de metales y piedras preciosas, que ellos decían haber visto. García y Gaboto, más interesados que nunca en alcanzarla, salieron nuevamente llegando hasta el río Paraguay y quizás hasta el río Pilcomayo (actual frontera entre Argentina y Paraguay).
Supieron que los indios de toda la zona preparaban un gran levantamiento, por lo que regresaron a Sancti Spiritu, desde donde salió Gaboto para pacificar la región. En su ausencia los indios atacaron y destruyeron el fuerte. Los pocos españoles que lograron salvarse se refugiaron en San Salvador, donde estaba Gaboto.
Gaboto y García, al comprobar el desastre decidieron regresar a España, haciéndolo primero García. Ambos llegaron
 a la península con seis días de diferencia, en julio de 1530.

Gaboto y García llevaron indios a España en 1530, que fueron alojados en conventos para que aprendieran español para ser futuros intérpretes. Los reyes se mostraban muy interesados en los indios. En 1534 disponen que los indios sean devueltos a sus tierras, en la armada que preparaba Pedro de Mendoza.

Los reyes españoles enviaban las expediciones en busca de especies, pero los capitanes se detenían en el Río de La Plata para remontarlo y llegar al fabuloso Imperio del Rey Blanco, dejando Las Molucas a los portugueses.
El rastro de Sebastián Gaboto se pierde, no existe documentación que lo vuelva a mencionar, ignorándose si regresó a España o si permaneció en América.




Pánfilo de Narváez 
(1470 - 1528)

Lugarteniente del Gobernador de Cuba, Diego Velázquez (Capítulo XV - La Conquista de América - México - Hernán Cortés), participó en la conquista de la isla, matando miles de indígenas. Bartolomé de las Casas lo responsabiliza de la "matanza de Caonao", donde ordenó la masacre de una población que se acercó a los españoles a recibirlos con alimentos.
Diego Velázquez lo envió a Veracruz a detener a Hernán Cortés (Capítulo XIII - La Conquista de América - México - Hernán Cortés), que había varado sus naves para impedir el regreso de las tripulaciones a Cuba.

Al desembarcar, mucha de su tropa se pasó a Hernán Cortés. 

Una expedición de 560 personas (españoles, negros y mulatos) de Pánfilo de Narváez fue sorprendida por guerreros texcocanos, aliados a Cortés. Todos los hombres, mujeres y niños de la expedición fueron sacrificados en ritos mexicas. Los integrantes de la caravana capturada fueron víctimas de canibalismo ritual. Las calaveras fueron exhibidas por los mexicas y texcocanos a manera de mensaje de advertencia para los invasores. Esta información fue proporcionada por el mismo Hernán Cortés.

Las tropas de Narváez fueron derrotadas en Cempoala, cercana a Veracruz, donde Narváez recibió de un piquero de Cortés un lanzazo en un ojo, y fue trasladado prisionero a la Villa Rica de la Vera Cruz.
Dos años después fue enviado a España, donde Carlos V le confirió el título de Adelantado de La Florida, y "Gobernador de todas las tierras que descubriese desde el Río de Las Palmas hasta los confines de La Florida."
Desde Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) zarpó con una flota de cinco naves y seiscientos hombres el 17 de junio de 1527, teniendo deserciones en Cuba y soportando tormentas y privaciones, llegó a las costas de La Florida en abril de 1528.

Cerca de Tampa, Narváez desembarcó con trescientos de sus hombres, envió a sus barcos a un puerto conocido por sus pilotos cerca del río de Las Palmas y se internó en territorio de nativos hostiles en busca de oro.



Derrotero de Pánfilo de Narváez
Recorrieron el territorio de los indios Apalaches, que ostigaban permanentemente a los españoles con sus flechas. Recorrieron los pantanos de Florida (everglades). Fueron por los pantanos usando balsas y a nado. El caballo de quien se ahogaba servía de comida a los supervivientes.

La crueldad española con los apalaches encontró resistencia, y la expedición de Narváez cambió de rumbo para dirigirse a la costa en la Bahía Apalache (Refugio Nacional de Fauna y Flora de Saint Marks - Florida - Estados Unidos), donde construyeron cinco balsas e intentaron partir hacia México.


Construyeron balsas con rústicas herramientas para trabajar la madera, herramientas forjadas aprovechando los hierros que tenían, como herraduras, estribos y otros aperos de metal. Prosiguieron por la costa, hasta encontrar unas canoas indígenas de las que se apoderaron, pero recibiendo una lluvia de flechas que hirió a todos los expedicionarios.

Cerca de la desembocadura del río Misisipi (Mississippi) naufragaron, y Narváez y la mayoría de sus acompañantes perecieron ahogados.
Del naufragio sobrevivieron cuatro hombres, Alvar Núñez Cabeza de VacaAlonso del Castillo MaldonadoAndrés Dorantes de Carranza y un esclavo bereber llamado Esteban (Estebanico), que probablemente fue la primera persona nacida en África que llegó a lo que hoy son los Estados Unidos.



Pedro de Mendoza
(1499 - 1537)



Efectuada la conquista del Imperio inca, y ante la amenaza de que el Río de la Plata fuera ocupado por Portugal, el emperador Carlos V dividió el territorio al sur del Ecuador en cuatro gobernaciones, capitulando el 21 de marzo de 1534 con Pedro de Mendoza, noble español, para conquistar y colonizar la región de la cuenca del Río de la Plata.

Mendoza fue designado en forma vitalicia Gobernador (mando político), Capitán General (mando militar), Adelantado (descubridor y conquistador de nuevos territorios), Teniente de las fortalezas que edificare, y Alguacil Mayor (supremo juez de 1° y 2° instancia en lo civil y criminal) de la Gobernación de Nueva Andalucía que debía establecer.

La expedición de Pedro de Mendoza fue importante: llevó de 11 a 14 naves y 3000 hombres.




El principal motivo de enviar tropas a esa parte de Sudamérica era proteger las posesiones de la corona española ante los avances de los portugueses. Además en esa época corría una leyenda promovida por los indígenas, que mencionaba fabulosas riquezas en la zona, lo que incrementaba la ambición de los conquistadores españoles.


Pedro de Mendoza estaba enfermo de sífilis, en una etapa avanzada de la enfermedad. En Brasil la flota fue dispersada por una tormenta, y delegó el mando en Juan de Osorio, que lo defraudó. Parece ser que Osorio se hizo de unos dineros y cometió otras fechorías, por lo que fue ajusticiado.

El 3 de febrero de 1536 fundó la Ciudad de Buenos Aires, y se llevó bien con los indios, hasta que por escasez de alimentos, compitiendo por la caza con los salvajes, se enemistaron y los españoles debieron permanecer dentro del fuerte, sitiados.

El 15 de julio de 1536 se produjo el Combate de Corpus Christi, donde los indios derrotaron a los españoles y en un número inmenso de guerreros (aproximadamente 20.000) llegaron a tomar y destruir Buenos Aires incendiando el fuerte.

Pedro de Mendoza con algunos hombres logró huir de la matanza y se dirigió embarcado hasta el fuerte de Sancti Spiritu. Mendoza delegó el mando en Juan de Ayolas, y murió en su viaje de regreso a España. Los españoles en su mayoría emigraron a Asunción.



Alvar Núñez Cabeza de Vaca
(1507 – 1559)
 
En 1526 viajó con la exploración de Pánfilo de Narváez a Florida, y resultó ser uno de los pocos sobrevivientes del naufragio de las embarcaciones.

Derrotero de Alvar Núñez Cabeza de Vaca
Remontando el río Bravo, confraternizando con algunos pueblos indígenas y haciéndose Cabeza de Vaca fama de buen hechicero, por haber curado a algunos indios víctimas de flechazos, convivieron con tribus que se dedicaban a la caza de bisontes, y finalmente (1536) se encontraron con exploradores españoles a pocos kilómetros de Culiacán (Culiacán - Sinaloa - México).
Habían recorrido a pie unos 800 kilómetros.
Álvar Núñez Cabeza de Vaca escribió una narración titulada Naufragios y Comentarios* en la cual describe sus vivencias y las de sus tres compañeros, quienes atravesaron a pie y durante ocho años el suroeste de los Estados Unidos y norte de México hasta llegar a Culiacán, encontrando la villa española.

* La Relación y Comentarios del Gobernador Alvar Núñez Cabeza de Vaca, de lo acontecido en las dos jornadas que hizo en las Indias"


De regreso a España en 1537 fue nombrado Gobernador del Río de la PlataSegundo Adelantado del Río de la Plata.

A fines de 1540 zarpó de Cádiz , y arribó a la isla de Santa Catarina, entonces territorio español perteneciente a la Gobernación del Paraguay.

Allí llegaron a Alvar Núñez las noticias sobre la muerte de Ayolas (el Gobernador dejado por Mendoza antes de su muerte), sobre el abandono de Santa María del Buen Aire (Argentina), la huida de la colonia española y el traslado de la capital a Asunción (Paraguay).
Cataratas del Iguazú

Decidió entonces, tras enviar pequeñas expediciones de reconocimiento, llegar por tierra hasta Asunción siguiendo la ruta que había abierto Alejo García quince años antes. En su marcha, que se inició en noviembre de 1541, atravesó parte de las selvas brasileñas y descubrió las Cataratas del Iguazú.


No entendían el estruendo que se propagaba en la selva, hasta llegar al lugar, que así describió el propio Cabeza de Vaca:
“el río da un salto por unas peñas abajo muy altas, y da el agua en lo bajo de la tierra tan grande golpe que de muy lejos se oye; y la espuma del agua, como cae con tanta fuerza, sube en alto dos lanzas y más”.
El periplo hasta Asunción (hoy 1218 km de ruta) lo realizó en todo el verano, casi siempre con temperaturas superiores a los 40ºC, bebiendo la orina de los caballos. Llegó a Asunción en marzo de 1542, y se hizo cargo del gobierno que hasta la fecha había ejercido Martínez de Irala.


Durante su gobierno en Paraguay llegó a tratos con los indios guaraníes para pacificar el país y mantener bajo control otras tribus indígenas más belicosas, y a pesar de que fracasó en su intento de repoblar Buenos Aires y de adentrarse por la región del Chaco, remontó el río Paraná y fundó en 1543 el Puerto de los Reyes (Laguna La Gaiba - Santa Cruz - Bolivia).


Hernando de Soto
(1500 - 1542)
Recorrió Tierra Firme con Francisco Hernández de Córdoba, fundador de Bruselas, León y Granada en Nicaragua (Capítulo XIII - La Conquista de América - Los Adelantados - Francisco Hernández de Córdoba).
Participando en la conquista de Perú con Francisco Pizarro, recibió, como todos, una gran fortuna en el reparto del tesoro de Atahualpa, y además recibió una encomienda en Piura (Piura - Piura - Perú). Regresó a España, donde se casó con la hija de Pedrarias, Isabel de Bobadilla.
Consiguió una capitulación para colonizar la Florida, como Gobernador de Cuba entre 1538 y 1539 y con el título de Adelantado de la Florida.


En 1538 llegó a La Habana, reedificó el fuerte y en mayo de 1539, con entre 600 y 700 hombres, veinticuatro sacerdotes, nueve naves, y 220 caballos, llegó a la costa occidental de la Florida, desembarcando en Tampa (Tampa - Hillsborough - Florida - Estados Unidos).
Tres años deambuló buscando riquezas por el sur de Norteamérica.

  
Río Misisipi (Mississippi)


Pánfilo de Narváez había sido sanguinario con los nativos, que odiaban a los españoles. Las tropas de Hernando de Soto no capturaban indios para venderlos como esclavos, no violaban sus mujeres y no saqueaban sus aldeas.
La expedición de de Narváez intentó evangelizar indios y colocaba cruces en los lugares sagrados de los indígenas, 

Una nave se había enviado a Tampa en busca de Pánfilo de Narváez, que se había marchado dejando el terror en la zona. El cacique de los ucitas, que había sido torturado y mutilado por de Narváez, atrapó cuatro tripulantes de esta expedición de rescate.
En venganza, tres tripulantes fueron torturados y ejecutados. Juan Ortiz, el cuarto tripulante apresado, fue condenado por el cacique ucita a morir en la hoguera.
La hija del cacique intercedió ante su padre, evitando la ejecución de Juan Ortiz, que vivió entre los ucitas hasta el arribo de la expedición de Hernando de Soto,
Al encontrarse con una partida, Juan Ortiz exclama “soy cristiano”, “no me matéis”.
Continuó como intérprete en la expedición de Hernando de Soto.

En el siglo XVII se produjo un hecho de las mismas características en la colonización inglesa, cuando la princesa Pocahontas, la hija del cacique abogó por la vida de John Smith, uno de los pioneros de Jamestown (James City - Virginia - Estados Unidos).


Cruzó el caudalosos río en donde está actualmente Memphis (Memphis -Tennessee) y siguió el río Ohio, regresando sin encontrar oro.
Juan Ortiz murió en la expedición, poco antes que también muriera Hernando de Soto a orillas del río Misisipi (Mississippi).
Luis de Moscoso continuó al mando de la expedición, que recorrió un gran territorio. En 1543, después de navegar la costa del Golfo, entre 300 y 350 sobrevivientes llegaron a la ciudad de México.
La historia la publicó en el año 1557 un miembro de la expedición de Hernando de Soto.



  

Lucía Miranda
Volver a España con tesoros sería mucho más ventajoso que regresar con clavo de olor, teniendo en cuenta que el tiempo del periplo sería mucho más corto y las penurias más soportables que las que sufrieron los que dieron la vuelta al mundo.
Gaboto no tenía noticias de Francisco Pizarro y el reparto de tesoros esquilmados a los Incas. (Capítulo XVI - La Conquista de América - Perú - Francisco Pizarro).


Una joven mujer de Andalucía, inseparable pareja del Capitán Sebastián Hurtado, vivía en el Fuerte Sancti Spíritu. Lucía Miranda era una joven de singular belleza y gran donaire, luz de los ojos del Capitán Hurtado y admirada por todos en el Fuerte, que tenía espacios para cultivos (20 hectáreas) y donde los españoles confraternizaban con los indios timbúes.

Los indios participaron en la construcción de un poblado dentro del fuerte, muchos bautizándose y aún consolidando matrimonios entre indígenas y europeos. El sacerdote, Francisco García, en una capilla celebraba misas los domingos, lunes y viernes, a la que asistían los timbúes.

El matrimonio de Lucía Miranda y Sebastián Hurtado era algo más que respetado, era admirado, porque ambos poseían una especial sintonía con indios y españoles.
El cacique de los timbúes frecuentaba la casa de los Hurtado, con gran gusto la sociedad de los españoles, y se extasiaba oyendo hablar a Lucía de España, de las costumbres de los europeos, de su religión y modo de vivir en sociedad con los demás hombres, abriendo el comercio con los otros pueblos por medio de la industria y el cambio de sus manufacturas.
Para atraerle a este propósito, Lucía con un candor y gracia especial, hacía un bello retrato al cacique del amor conyugal, de los tiernos lazos que unen a dos esposos que ligados al pie de los altares, juran amarse siempre. De los deberes de las mujeres europeas para con sus maridos, y del amor noble y caballeresco de estos para con sus esposas.


El Cacique Mangoré recibía lecciones de catecismo de Lucía. De esta espléndida morocha el indio se enamoró, siendo rechazado con altivez. Lucía encuentra oportuno indicarle al cacique que su cultura le impedía otra relación que no fuera la de su esposo, y la confiesa que Sebastián Hurtado era el amor de su vida, a quien la religión de los cristianos le exigía acompañarlo hasta la muerte, y que además, aunque no estuviera presente el mandamiento de fidelidad que había jurado, desearía morir a su lado.
Mangoré no entendía razones ni comprendía el significado, los timbúes podían poseer cuantas mujeres quisieran, y el haría de Lucía Miranda su exclusiva favorita y podría ser buen cristiano por el amor que por ella sentía.

Lucía trataba al salvaje con cortesía y Mangoré no entendía. Cuando el Capitán Hurtado se ausentó con otros hombres de cacería, los timbúes atacaron de noche el fuerte y en la ocasión Mangoré raptó a Lucía para someterla. El Capitán Nuño de Lara, en defensa de Lucía Miranda, hiere gravemente a Mangoré, y los indios llevan cautiva a Lucía. Mangoré no sobrevive, Nuño de Lara también muere.
Codiciada también por el hermano de Mangoré, el nuevo Cacique Siripo, la esclaviza y la retiene como esposa. El Capitán Hurtado regresa a Sancti Spíritu 15 días después de la tragedia.
No lo pudieron detener. Hurtado, escapando de la vigilancia de los suyos, va a la toldería de los timbúes donde es apresado por Siripo, que inmediatamente lo condena a muerte. Por intercesión de María, Siripo consiente que el Capitán viva entre los timbúes, otorgando una india a Hurtado y estableciendo la condición que no se acerque a su esposa.

Hurtado, luego de un tiempo, furtivamente se encuentra con Lucía.
Siripo los descubre y atando al Capitán a un árbol es ejecutado a flechazos. María es quemada viva en la hoguera.

La historia es narrada por algunos sobrevivientes de la destrucción del fuerte de Sancti Spiritu.
En 1610, el criollo asunceño Ruy Díaz de Guzmán escribe Historia Argentina del Descubrimiento, Población y Conquista de las Provincias del Río de la Plata conocida primero como La Argentina y luego como La Argentina manuscrita, donde incluye un relato sobre el fuerte Sancti Spiritu, planteando una historia de raíz europea.
Estas historias, con enamorados que mueren de la manera descrita, al huir de sus familias, era común en algunos poemas europeos de la época.

Según Luis Astrana Marín*, en el prólogo a las Obras completas de William Shakespeare, el dramaturgo inglés debió conocer alguna de las versiones que corrían a mediados del siglo XVI, sobre esta historia, y pudo inspirarle los nombres de Sebastián y Miranda, personajes de La Tempestad.
Luis Astrana Marín (1889 - 1959) fue un biógrafo, periodista, ensayista y traductor español.



Ruy Díaz de Guzmán
(1569 - 1629) 

Mestizo nieto del Gobernador Domingo Martínez de Irala, Es autor de la que es considerada como la primera crónica de Argentina, Anales del descubrimiento y conquista del Río de la Plata, compuesta en 1612, pero que recién se editó en 1836. Se la ha llamado tradicionalmente "Argentina manuscrita" para distinguirla de la "Argentina impresa" de Martín del Barco de Centenera.


Expedición de Francisco César

La expedición de Francisco César salió del fuerte Sancti Spiritu con sólo catorce o quince personas. Francisco César podría haber llegado al Cuzco cinco años antes que Pizarro, aunque lo más probable es que no llegó más allá de las sierras cordobesas, porque regresó a los dos meses y medio de su partida, recorriendo un promedio de 25 kilómetros por día.
Los indios de las sierras fueron llamados comechingones por los españoles, eran sedentarios, practicando agricultura y tejiendo finas prendas de lana de alpaca, avicultura, buena alfarería y algo de incipiente metalurgia. Intercambiaban productos textiles con joyas de oro y otras.
La expedición estuvo de regreso a los dos meses y medio, por lo que afirmó que caminando a un promedio de 25 kilómetros por  día, no pudieron haber llegado más allá de las sierras de Córdoba. Siendo ese el único lugar en donde pudieron hallar indígenas sedentarios, y que trabajaran los metales, los comechingones o quizás los diaguitas.
Lo cierto es que Francisco César regresó a Sancti Spiritu, poco tiempo antes de  su destrucción. Al parecer no intervino en la refriega debido a haber partido antes rumbo a San Salvador junto con Sebastián Gaboto de quien era compañero inseparable.

La expedición de Almagro a Chile fue motivada por fantásticos relatos de la existencia de fabulosos reinos al sur de los desiertos. 
En las décadas siguientes se realizaron varias expediciones en busca de la Ciudad de los Césares, ubicándola al sur de la Araucaria. Estas expediciones contribuyeron al descubrimiento de las pampas argentinas y de la Patagonia.
(1528 - 1583)

Siendo adolescente este vizcaíno (nacido en Iruña - Vizcaya - Euskadi), En el año 1543, cuando Garay contaba con unos 15 o 16 años de edad, acompañó a su familia materna al gran Virreinato del Perú, ya que su tío Pedro Ortiz de Zárate y Mendieta (1485 - 1547) había sido nombrado oidor de la Real Audiencia de Lima con el nuevo virrey Blasco Núñez Vela quien portaba las famosas ordenanzas del emperador Carlos V, conocidas como Leyes Nuevas, que había sancionado en Barcelona el 20 de noviembre de 1542 con el objetivo de mejorar el trato y calidad de vida de los aborígenes sometidos en América y además mandaba quitar las encomiendas a los que habían participado en el bando pizarrista durante la guerra civil peruana.  (Capítulo XIV - La Conquista de América - Los Adelantados - Las Leyes Nuevas).

Participó en varias expediciones de conquista. Nombrado Alguacil Mayor de Asunción, por encargo del Gobernador, emprendió una expedición, fundando la ciudad de Santa Fe en 1573 y fundando definitivamente Buenos Aires el 11 de junio de 1580, con setenta pobladores, la mayoría nacidos en Asunción. Fue nombrado entonces Capitán General del Plata.
Asunción era la única población establecida por los españoles en la cuenca del Río de La Plata. La razón de su supervivencia se encontró en que los indios guaraníes no presentaban hostilidad hacia los españoles, y muchos se aparearon con mujeres de esta etnia, formando familias, para horror de los curas, ya que  los españoles poseían varias esposas
indias guaraníes, que eran más esbeltas que otras indias. La conducta social indicaba que en caso de un enlace, el hombre debía mantener a los hermanos de la novia, por lo que los españoles formaron en Asunción numerosos clanes, aprovechando el trabajo de sus cuñados y de sus hijos en una expansión de la agricultura en la que trabajaba todo el grupo familiar. 

Desde Asunción Juan de Garay comandó una expediciòn hacia el Río de La Plata, con un bergantín y lanchas auxiliares. También  carretas con mujeres y niños, tropas de animales domésticos, muchos indios y mulatos, y algunos españoles.

Asunción necesitaba una salida al mar, para comunicarse con España, ya que la distancia y la travesía hasta Lima, capital del virreynato,  

La mayor parte del trayecto fue entre humedales. Los mestizos, por su origen guaraní, tripulaban canoas buscando los pasos adecuados para las carretas y los sitios oportunos para acampar y conseguir alimentos, cazando carpinchos (capibaras), yacarés (caimanes sudamericanos) y pescando.



Irupé - 

Los indígenas hostigaban constantemente a los españoles. Entre Asunción y el estuario del Río de La Plata habían fracasado las fundaciones (el fuerte de Sancti Spiritu y el fuerte de Buenos aires), y Garay pretendía establecer asentamientos urbanizados entre Asunción y un puerto atlántico, que permitiera una menor dependencia de la distante Lima.

El ceibo es un árbol que se encuentra en el noreste y centroeste de Argentina, el este de Bolivia, el sur de Brasil, gran parte de Paraguay, y casi todo Uruguay.
Es el árbol y la flor nacional de Argentina y Uruguay.
    
Juan de Garay se encontró providencialmente con Jerónimo Luis de Cabrera que desde le recién fundada ciudad de Córdoba se dirigía con su tripa hacia la cuenca del Río de La Plata, con la misma intención: findar un puerto con salida al mar.

Imagen: Obra de Juan Arancio.
“Encuentro de Garay con Jerónimo Cabrera en Coronda”.



Jerónimo Luis de Cabrera
(1528 - 1574)


Nacido en Sevilla, en una familia noble de Andalucía. Como militar llegó destinado a Lima como alférez de la Real Armada Española.
Después de haber fundado Ica (San Jerónimo de Ica - Ica - Perú), fue nombrado corregidor y justicia mayor de Potosí por el cuarto Virrey del Perú. El Virrey Francisco Alvarez de Toledo li lo nombró en 1571 gobernador de Tucumán (San Miguel de Tucumán - Tucumán - Argentina).




Adelantado interino y gobernador del Tucumán (1571-1574)




Cuando en 1548 el capitán Francisco Hernández Girón se rebeló ante la Corona por no aceptar las Leyes Nuevas del emperador Carlos V —que hiciera cumplir su enviado, derrocado y decapitado virrey Blasco Núñez Vela desde 1544 hasta 1546— Cabrera fue a combatirlo5​ con setenta soldados.4​

Al año siguiente, en 1549, se avecindó en Cuzco haciéndose construir una casa de dos pisos, blasonada en el portal de la misma6​7​ —este edificio aún existe convertido en el colegio de madres salesianas— cuya descripción, del escudo familiar, es la siguiente: dividido en dos campos, en el primero "sobre un llano de oro, tres troncos nudosos de sínople, puestos en faja; en el otro campo que lo era de azur, una cabra de plata saltante".8​ En el mismo año alcanzaría el rango de maestre de campo.4​

Establecido en la ciudad de Cuzco, participó nuevamente en las batallas contra Girón desde el 12 de noviembre de 1553, ya que este había prendido en la ciudad al corregidor, mientras sus hombres arrasaban su casa y se lo llevaban detenido hasta Lima. Pero sería derrotado en la batalla de Pucará el 8 de octubre de 1554, aunque lograba escapar por pocos días y al ser detenido fue llevado a Lima, condenado a muerte y ejecutado en los primeros días de diciembre del mismo año. Su cabeza fue clavada y expuesta en la plaza de armas de la misma ciudad, su casa en Cuzco fue derribada.4​

En esto años, Jerónimo de Cabrera se destacaba también en las campañas de conquista de los valles de Ica, de Pisco y de Nazca.4​

Fundación de San Jerónimo de Valverde
El 17 de junio de 1563, Cabrera fundó la ciudad de «San Jerónimo de Valverde» —actual ciudad de Ica y capital del departamento peruano homónimo— en el valle de Ica, a la cual sostuvo a su costa durante tres años.4​ Tales servicios fueron premiados por el cuarto virrey y conde de Nieva, Diego López de Zúñiga y Velasco, quien lo designó corregidor y justicia mayor de Potosí y de Charcas.



Gobernaciones de Tucumán y del Río de la Plata, dentro del gran Virreinato del Perú, en un mapa de 1600.
El 20 de septiembre9​ de 1571 fue designado adelantado para la exploración y conquista de nuevas tierras para la Corona española en el Nuevo Mundo. En ese mismo año, el quinto virrey del Perú, Francisco Álvarez de Toledo lo designó gobernador del Tucumán.

Cabrera tenía tantas cualidades sobresalientes que en América no se podría gloriar de otro que lo igualara. Nobleza que le emparentaba con las principales casas de España.10​

La ceremonia de recepción del nuevo gobernador estuvo a cargo del gobernador saliente, capitán Nicolás Carrizo. Su primera medida fue designar como teniente de gobernador a su pariente Lorenzo Suárez de Figueroa, que también era sobrino del virrey del Perú. En 1572 fue designado alguacil mayor Iñigo de Villafañe.

Orden virreinal
El virrey Francisco de Toledo había nombrado a Cabrera gobernador con el objetivo de cumplir la orden de fundar una población que sirviera además como fortín en lo que hoy es la provincia de Salta o la actual provincia de Santiago del Estero.11​

No obstante ello, Cabrera optó por hacer dicha fundación más al sur. La obligación del gobernador era:

Poblar y fundar en el valle de Salta en la parte y lugar que le pareciere mejor convenir, un pueblo de españoles para que de estos reinos del Perú se pueda entrar a dichas provincias sin el riesgo y el peligro que hasta aquí, y de ellas salir a estos reinos a contratar y mercadear.11​
El gobernador Cabrera marcharía hacia el sur a mediados de 1573, en donde se encontraban las tierras de los comechingones y allí fundaría la ciudad de «Córdoba de la Nueva Andalucía».

Fundación de Córdoba
En junio de 1573, el gobernador Cabrera preparó mulas, caballos, ovejas, cerdos, gallinas, todo en un total de mil animales. Tomó más de 100 hombres de las ciudades de Santiago del Estero, San Miguel de Tucumán y Nuestra Señora de Talavera, y marchó hacia el sur, hacia la región de los comechingones.

Cabrera decidió desobedecer expresamente el mandato virreinal y fundar una ciudad más al sur. Eligió una región de tierra más fértil y clima más benigno que la de Santiago del Estero. Tras un primer intento el 24 de junio de 1573 en el asiento de Quisquisacate, el 6 de julio fundó una ciudad a la que llamó Córdoba de la Nueva Andalucía12​ a orillas del río Suquía, al cual llamó río de San Juan (después sería río Primero).

De esa manera cumplió con una promesa que le había efectuado a su esposa, en homenaje a la tierra de donde ella y su familia provenían, sumado a la semejanza del paisaje y sus pobladores comechingones a los de Andalucía. Expresó Cabrera que realizaba su fundación principal en:
"un país en donde se dan las cuatro estaciones (...) y la gente es barbuda y alta, morena como en Andalucía".
Su casa principal, que llegó a tener dos plantas o pisos, la hizo construir en un costado de la Plaza Mayor —actual Plaza San Martín de la ciudad de Córdoba, sobre la actual calle Buenos Aires— considerada como la casona melliza de Manuel de Mercadillo.

Entre los expedicionarios que lo acompañaron estaban Hernán Mejía de Mirabal, Juan Pérez Moreno, Juan Rodríguez Juárez, Blas de Rosales, Garci Sánchez, Alonso de Contreras, todos veteranos de la conquista, y de los recién llegados Lorenzo Suárez de Figueroa, Tristán de Tejeda y Alonso de Cámara, ambos yernos de Mejía de Mirabal. Los tres tendrían luego lucida actuación.

Otras expediciones
Luego de dos meses de fundada Córdoba, Cabrera partió con un grupo de gente en busca del Río de la Plata, tras su objetivo de fundar allí otra ciudad que permitiera una comunicación directa con España sin pasar ór el Perú.

El primer objetivo de Cabrera, fue tratar de encontrar la fabulosa «Ciudad de Los Césares» que le sumaría una cuantiosa fortuna personal que repartiría con la corona. El segundo, crear una provincia con salida a «La Mar del Nord» u océano Atlántico. Para esto exploró el río Tercero y su continuación, el río Carcarañá, llegando a orillas del río Paraná hasta las proximidades de la actual ciudad de Santa Fe.14​

Tres meses después, intentó refundar la llamada «Torre de Gaboto» o «Fuerte Sancti Spiritu» —erigido el 27 de febrero de 1527 hasta su abandono en septiembre de 1529— haciendo construir un fortín y puerto al cual llamó «San Luis de Paraná». Más tarde, al internarse río arriba se encontró con aborígenes timbúes en el asiento de Omad-coberá que impidieron su paso ya que estaban preparados para atacar a Juan de Garay que se encontraba en su bergantín, ya que bajaba desde Asunción en busca también de un puerto con fácil salida marítima. Al ver el peligro que corrían los españoles, atacó a la tribu y los hizo disipar. De esta forma fue que ambos conquistadores entablaron un diálogo que culminaría en discusión sobre sus derechos respectivos, pero en los hechos ninguno de los dos tenía permiso real. Durante la polémica, Cabrera fue llamado a la ciudad de Córdoba por el inminente peligro de un ataque indígena, y por otra razón, que le sería nefasta.15​

Al regresar a Córdoba y preparándose para pasar a Santiago del Estero, sede de la gobernación, se anotició de la llegada y asunción de un nuevo gobernador del Tucumán, Gonzalo de Abreu, de quien era pariente y con quien estaba distanciado desde que vivían en su Sevilla natal.16​ Cabrera lo recibiría con todos los honores correspondientes y le entregaría el gobierno.15​

Desobediencia de la orden y ejecución
Cabrera había sido comisionado por el virrey del Perú para que fundara una población española en una latitud que correspondía a la actual provincia de Salta y que tenía por finalidad poder acceder a esas provincias en paz al contar con un poblado que disipara los riesgos y peligros de ataques indígenas. Sin embargo, el gobernador Cabrera desobedeció tal orden y penetró más al sur fundando la ciudad de Córdoba.

Es por esto que Gonzalo de Abreu y Figueroa que asumió el cargo como nuevo gobernador del Tucumán desde el 13 de marzo de 1574, advirtió que Cabrera había desobedecido las órdenes virreinales y le inició un sumarísimo juicio, a pesar de las protestas de los vecinos. Lo persiguió a él y también a sus amigos, subastó sus bienes a precio vil, siendo Abreu el propio adquiriente, lo mandó apresar, y finalmente lo condenó a muerte.

Existen dos versiones sobre su muerte: una, que Cabrera recibió el garrote junto a su propio lecho de enfermo, sin permitírsele recibir los sacramentos ni poder despedirse de su esposa e hijos. La otra, que Cabrera, como era hidalgo, evitó ser muerto con garrote vil, pero fue trasladado a Santiago del Estero, donde fue decapitado el 17 de agosto de 1574.17​
Fundación de Buenos Aires* por Juan de Garay
José Moreno Carbonero (1860 - 1942) - Palacio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires
* Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre

Un año después organizó una partida en busca de la mítica Ciudad de los Césares, llegando hasta el cabo Corrientes, unos 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, hoy ciudad de Mar del Plata.
Fue atacado y muerto por los indios en marzo de 1583, en una emboscada entre Buenos Aires y Santa Fe.


La Ciudad de los Césares


La ciudad se caracterizó por ser buscada intensamente durante la época colonial, pues se suponía que había sido fundada según las diferentes versiones, por españoles (náufragos, o exiliados), y/o por mitimaes (desterrados) incas; y que estaba llena de oro y plata.
La versión de Ruy Díaz de Guzmán*, difundida por otros escritores, relata que una expedición conquistadora llegó hasta la Cordillera de los Andes, donde encontraron una provincia rica y fértil, con ganado (guanacos o llamas, que los conquistadores llamaban "ovejas del Perú"), metales preciosos y mucha gente al mando de un cacique que habría recibido gentilmente a la avanzada española obsequiándole regalos al capitán César tras su despedida.







Hernandarias
(1564 - 1634)

Hernando Arias de Saavedra nació en Asunción. Participó en varias expediciones militares y de exploración hasta que en 1592 empezó a desempeñar el cargo de Gobernador de Asunción y luego Gobernador de Buenos Aires (1602 - 1609), siendo el primer criollo nombrado por España.

Combatió el contrabando con los portugueses y amplió considerablemente el terrirtorio bajo dominio español, llevando reses al Uruguay, y organizando expediciones de miles de kilómetros hasta la Patagonia.


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López de Legazpi
(1510 - 1572)

Nativo de Zumárraga (Euskadi). En 1545 se instaló en México. Fue puesto al mando de una expedición a Filipinas, tomando posesión de Guam en las Islas Marianas y en las islas principales del archipiélago filipino, estableciendo capital en Cebú.

Los portugueses enviaron una flota para tomar Cebú pero fueron rechazados.

  


La Esclavitud en las Colonias Españolas

La esclavitud comenzaba en Africa, aunque esclavos blancos habían sido transportados hacia América. El negocio de esclavizar indios americanos no prosperó por la negativa de Isabel La Católica que arruinó el negocio comenzado por Cristóbal Colón y demás conquistadores al decretar que los indios eran súbditos de la Corona de Castilla y por lo tanto, hombres libres.


La encomienda era el sustituto de la esclavitud, pero los indios en su tierra se escapaban y guerreaban, hasta la observación de Fray Bartolomé de las Casas que indicó la conveniencia de importar negros, que eran más fuertes y que no poseían alma.
Factoría San Jorge de la Mina (Elimina - Ghana) en el Golfo de Guinea en 1482

La principal motivación de los portugueses para establecerse en el Golfo de Guinea fue el comercio de oro, aunque rápidamente se convirtió en un puerto de comercio de esclavos. Con el paso del tiempo la ciudad se convirtió en un puerto de paso para los barcos que se dirigían hacia el Cabo de Buena Esperanza en su camino hacia la India.
A diferencia de lo que hicieron los españoles en América, los portugueses no colonizaron casi nada del territorio africano. Esto no quiere decir que no obtuvieran un provecho económico de esas tierras; sí lo obtendrán, pero de otra manera.

Los portugueses fundaron pequeños establecimientos en la costa africana destinados al comercio con los pobladores nativos de cada zona. Estos establecimientos se llamaron factorías, donde eran remitidos los esclavos comprados por trueque a jefes de tribus que los capturaban o tomaban como prisioneros de guerra en otras tribus del interior del continente africano.

Disposición de esclavos en un barco negrero

En un principio los barcos atracaban en las factorías o en las proximidades
Los negros eran marcados a fuego, revisados por el cirujano de a bordo y encadenados de pies y manos y por el cuello, y conducidos a las bodegas. Las carabelas portuguesas transportaban hasta 500 personas, que alimentaban con porotos, arroz y mandioca. Un 30% de los embarcados moría antes de llegar al puerto americano, el viaje duraba un promedio de dos meses.

En el siglo XV los navegantes portugueses también habían llegado a Brasil, que se convirtió en su única colonia en América, donde los africanos eran vendidos a los dueños de las plantaciones agrícolas para trabajar en sistema de esclavitud. El pachá o soberano esclavista ordenaba afeitar la cabeza y la barba de los esclavos, como humillación, ya que eran una parte importante de la identidad masculina.

Teniendo en cuenta los negros que morían antes de ser vendidos en América, calculan los historiadores que en Africa, un total de sesenta millones de personas fueron esclavizadas o muertas en el proceso de esclavitud.

Los esclavos africanos fueron empleados en las minas y en las plantaciones de algodón, de cacao y de azúcar, los principales negreros fueron de la familia de los reyes de España (Capítulo XX - La Esclavitud - Los Negocios de María Cristina). Trabajaban de sol a sol y sin jornadas de descanso.


Las leyes españolas fueron cambiando con el tiempo, de modo que reconocían algunos derechos a los esclavos.

Tenían derecho a la vida, a llevar un nombre y al matrimonio. Su amo no le podía aplicar castigos que lo mutilaran.
La distribución del trabajo en galeras no distinguió entre esclavos y forzados.
Galeotes – César Alvarez Dumont (1866 - 1945)
Museo Nacional de El Prado - Madrid

Una galera solía tener unos 50 metros de eslora por 6 de manga con una obra muerta de apenas metro y medio.

Disponían de una sola cubierta sobre la pasarela de crujía*, construida sobre cajones de un metro de altura,que comunicaba el castillo de proa y el de popa.
* Línea paralela a la quilla que divide a una embarcación en dos partes iguales.

En el interior de estos cajones se estibaban palos, velas y caballería. El cómitre (dirigía la maniobra y el castigo a los esclavos) y sus alguaciles recorrían continuamente la crujía, encargados de marcar el ritmo de boga con tambores y trompetas y fustigando con los rebenques a los galeotes.

Las galeras requerían de esclavos. Los hombres se encadenaban en filas, cinco a cada remo y vivían en su lugar, sólo se movían para hacer sus necesidades en un agujero, comiendo y durmiendo cuando les era permitido, en el mismo lugar.
No tenían protección contra el sol ni asomo de aseo, y frecuentemente recibían latigazos. Si enfermaban eran arrojados por la borda.
Los mercados de negros esclavos africanos permanecieron hasta fines del siglo XIX en las colonias españolas.


Don Quijote de la Mancha.- Los Galeotes

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra


Primera parte.- Capítulo vigésimo segundo

De la libertad que dio don Quijote a muchos desdichados que, mal de su grado, los llevaban donde no querían ir.
Se cruzaron en su camino, don Quijote y Sancho, con una cuerda de reos, gente maleante que llevaban a sufrir condena remando en las galeras del rey. Don Quijote, que entiende que van de ese modo en contra de su voluntad, les corta el paso y pide a los guardas que le expliquen qué cosas habían hecho para merecer tanto castigo de grilletes y cadenas. Como los guardas se desentienden de las explicaciones, don Quijote se lo preguntará directamente a los galeotes, uno por uno. En un lenguaje ambiguo, de chanza y propio de truhanes, cada uno cuenta sus delitos de manera que no lo parecieran tanto o parecieran casi nada como para recibir semejante trato. Así, uno dice que va por canario, músico o cantor, aunque se estaba refiriendo, realmente, a haber cantado sus fechorías y quiénes habían sido sus colaboradores cuando le aplicaron el tormento; otro dice que va por enamorado, pero se refería burlonamente al amor por el saco de ropa blanca que abrazaba mientras lo robaba, y otro más porque decía que le habían faltado ducados suficientes, aunque realmente se quejaba de no haber tenido tanto dinero como para haber podido comprar o sobornar a jueces y alguaciles. En fin, todos los doce que formaban la cuerda de reos le contaron a don Quijote sus historias. Entre ellos, se encontraba Ginés de Pasamonte o Jerónimo, personaje histórico, de origen aragonés que había combatido en Lepanto, hecho prisionero por los turcos y que, según parece, escribió su propia biografía.


Escuchadas por don Quijote las alegaciones hechas por los reos y convencido de la poca gravedad de sus faltas, de manera muy comedida les pide a los guardianes que los liberen, argumentando –entre otras cosas- que a ellos ninguno de los apresados les había hecho ningún mal y que le parecía duro el caso de hacer esclavos a los que Dios y la naturaleza hizo libres.


El comisario que dirigía la cuerda de presos toma cuanto dice don Quijote por una majadería, entendiendo que ni ellos tenían autoridad para llevar a efecto semejante acción, ni don Quijote la tenía para mandársela hacer.


Don Quijote ataca a los guardianes de los presos. La cólera del caballero andante, imbuido de la idea de servir a los ideales caballerescos de defender a los débiles y menesterosos, se desata de manera inmediata y arremete con su lanza contra el comisario, derribándolo malherido de su caballo. El resto de los guardias se disponen, espada en mano, a reducir a don Quijote, pero los galeotes, viendo la oportunidad que se les presentaba, empezaron a desatarse y apedrearlos, de tal manera que, confundidos, no sabían qué hacer, si atacar a don Quijote o defenderse de quienes los apedreaban, y nada hicieron bien, salvo huir a toda prisa.


Sancho le presta ayuda a Ginés de Pasamonte para deshacerse de los hierros y grilletes, que era quien más seguro llevaban por considerarlo el más peligroso de todos.

Una vez liberados, don Quijote les pide que cojan las cadenas y se encaminen al Toboso a dar cuenta de su aventura a Dulcinea. Ginés, en tono socarrón, le contesta que eso no puede ser, y menos aún el ir todos juntos, pues la Santa Hermandad no tardaría mucho en salir tras ellos y hacer lo que les pedía significaría facilitarles las cosas para ser nuevamente apresados. A cambio, sin embargo, le ofrece cumplir el agradecimiento de la liberación rezando los padrenuestros y avemarías en el número que mejor considerase, lo que cada uno podía hacer por su cuenta y en cualquier lugar, mientras huía, estaba escondido o no.

La ira de don Quijote se enciende de forma inmediata. Los galeotes encadenados amenazan a Ginés con que iba a ir él solo al Toboso, con el rabo entre las piernas y llevando todas las cadenas juntas.

La respuesta de Ginés y el resto de forzados no se hizo esperar, arremetiendo contra caballero y escudero a pedradas. Don Quijote cae del caballo, Sancho se esconde detrás de su burro; mientras tanto, les despojan de algunas ropillas y prendas antes de escapar cada uno por su parte, dejando a Sancho medio desnudo y a don Quijote tendido en el suelo.
El final del capítulo, lleno de ironía, hace que sea el burro de Sancho el primero en aparecer cabizbajo y pensativo, sacudiendo de cuando en cuando las orejas creyendo oir todavía silbar las piedras. Subraya Cervantes la soledad en quedan los cuatro, Rocinante, el burro, Sancho Panza y don Quijote, como una manera de expresar de forma melancólica la reflexión sobre la ingratitud humana, concluyendo la aventura con el temor de Sancho, en paños menores, a la llegada de la Santa Hermandad y con un don Quijote mohinísimo de verse tan malparado por los mismos a quien tanto bien había hecho.
Lucernarios – Visiones de Don Quijote
Julio González Alonso – Escritor español

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EDITANDO


El Virreinato de Brasil

Desde el comienzo del siglo XVII, misioneros jesuitas hicieron incursiones en el Amazonas.

Las misiones se instalaron en varios países de América del Sur (Capítulo VI).

En abril de 1500, el navegante portugués Pedro Alvares Cabral alcanzó también las costas brasileñas. El proclamó oficialmente a la región posesión de Portugal. El territorio fue llamado Terra da Vera Cruz (en portugués, Tierra de la Cruz Verdadera). 

En 1501, el navegante italiano Américo Vespucio dirigió una expedición sobre este nuevo territorio por instigación del gobierno portugués. En el transcurso de estas exploraciones, Vespucio reconoció y bautizó muchos cabos y bahías, entre ellas la de Río de Janeiro. Regresó a Portugal con brasilete (madera de Pernambuco que proveía una tintura roja). La Terra da Vera Cruz tomó, a partir de esta fecha, el nombre de Brasil.

Bajo el reinado del rey José I de Portugal (1714 - 1777), Brasil conoció numerosas reformas por instigación del Marqués de Pombal, secretario de Asuntos Extranjeros y de Guerra, luego Primer Ministro. 

Los esclavos indios fueron liberados en Brasil..
Pombal atenuó el peso del monopolio real sobre el comercio internacional del virreinato, centralizó el aparato gubernamental brasileño cuya sede fue transferida de Bahía a Río de Janeiro en 1763.

Tres años antes, en 1760, a modo de lo que ya había hecho en 1759 en Portugal, Pombal expulsó a los jesuitas de Brasil.

La razón oficial fue el descontento popular suscitado por la influencia jesuita en los indios y su creciente peso en la economía. Las guerras napoleónicas doblaron profundamente el curso de la historia brasileña.

Desde noviembre de 1807, Napoleón atravesó con su ejército la frontera hispano-portuguesa. Sin esperar la llegada de los franceses, el príncipe Juan, regente de Portugal, y la Corte embarcaron en Lisboa con destino a Brasil. El gobierno real de Portugal se instaló entonces en Río de Janeiro.

En marzo de 1816, el príncipe Juan devino rey de Portugal bajo el nombre de Juan VI el Clemente. El sentimiento republicano, ampliamente extendido a través del país después de la independencia de Estados Unidos (1776) y de la Revolución Francesa (1789), ganó una audiencia considerable cuando las colonias españolas vecinas se volvieron independientes.

Desde 1816, Juan VI debió intervenir para ocupar la región de la Banda Oriental bajo el control de los revolucionarios hispano-americanos. Juan VI nombró a su segundo hijo, Dom Pedro, regente de Brasil. Pero en Portugal, se había formado una viva oposición contra las reformas emprendidas en el virreinato.


La Asamblea portuguesa, las Cortes, votó una serie de leyes destinadas a devolver a Brasil su antiguo estatuto de colonia. Dom Pedro fue intimado a regresar a Europa.


En 1822, ante las demandas y la indignación de los brasileños, Dom Pedro anunció su rechazo a dejar el país.


En junio de 1822, hizo convocar una Asamblea Constituyente. En septiembre de 1822, mientras que enviados de Portugal revelaban que las Cortes no harían más ninguna concesión a los nacionalistas, Dom Pedro proclamaba la Independencia de Brasil.

Ese mismo año, un voto de la Alta Cámara de la Asamblea Constituyente lo hizo emperador de Brasil bajo el nombre de Pedro I. A fin de 1823, todas las tropas portuguesas en Brasil debieron rendirse al nuevo régimen. Reinando como verdadero dictador, Pedro I perdió mucha popularidad en su primer año en el poder.

En 1823, a causa de disensos con la Asamblea Constituyente, decidió disolverla y promulgó una nueva constitución en marzo de 1824. Al año siguiente, en 1825, Argentina apoyó una revuelta en la provincia de Cisplatina. Este apoyo fue considerado por Brasil como una provocación y fue declarada la guerra entre los dos países.

especialmente a partir de la fundación portuguesa de Colonia del Sacramento en 1680.

Derrotados en 1827, los brasileños debieron acordar, al final de negociaciones mantenidas bajo la mediación británica, la independencia de la provincia de Cisplatina y de Uruguay.

El fin de los años '20 vio el aumento de la oposición popular contra Pedro I. En 1831, éste decidió finalmente abdicar en favor de Pedro II, su presunto heredero de 5 años. En julio de 1840, el Parlamento brasileño proclamó la mayoría de edad de Pedro II quien pudo entonces tomar la cabeza del estado.
Se reveló uno de los monarcas más competentes de su época. Bajo su reinado, que duró casi medio siglo, el crecimiento económico y demográfico del país fue excepcional. La producción nacional fue multiplicada por 10 y el país comenzó a dotarse de una red ferroviaria.

La política exterior del gobierno imperial era abiertamente hostil a las dictaduras vecinas. De 1851 a 1852, Brasil sostuvo entonces la lucha revolucionaria que combatía al dictador argentino Juan Manuel de Rosas.

De 1865 a 1870, aliado a la Argentina y a Uruguay, combatió victoriosa e injustamente al Paraguay (Guerra de la Triple Alienza).

En 1853, Pedro II prohibió el desembarco de esclavos negros. Algunos años más tarde, una campaña en favor de la emancipación fue lanzada por todo el país.

En esta época, Brasil contaba con 2,5 millones de esclavos. Los abolicionistas tuvieron su primera victoria en 1871, cuando el Parlamento aprobó una ley dando la libertad a los niños nacidos de una madre esclava (ley de libertad de vientres).
En la misma época, un sentimiento republicano se desarrolló en el país, particularmente en razón de los sacrificios sufridos durante la injusta guerra contra Paraguay.

Estos diferentes factores condujeron a la instauración de la primera república.



Los Jesuitas en América
  
La Compañía de Jesús desarrolló una actividad importante durante la Reforma católica (Capítulo X - La Inquisición - Martín Lutero), sobre todo en los años inmediatamente posteriores al Concilio de Trento.
Las Ordenes religiosas recelaron siempre de los jesuitas por su incondicional obediencia la papa, al que representaron en el Concilio de Trento donde establecieron las políticas de la iglesia que los alejó de los protestantes, dando origen a las guerras religiosas
 (Capítulo XI - Los Austrias - El Concilio de Trento).
Los Habsburgos restablecieron el catolicismo en Hungría por la destacada actuación de los jesuitas (Capítulo ........................)

Desarrollaron colegios y universidades en Europa y enviaron misioneros a la India, China y Japón, a las reducciones (misiones) de Brasil, Bolivia, Paraguay y Argentina, y exploraron y evangelizaron en Canadá y Mississipi.

Capítulos notables de su historia han sido el origen y desarrollo de sus colegios y universidades en Europa, la actividad misionera en la India, China y Japón,

Los misioneros jesuitas lograron que el catolicismo sea la religión más difundida en el mundo. Particularmente en América, donde San Ignacio de Loyola envió a predicar en Brasil a los primeros sacerdotes de la Orden.
Siguiendo indicaciones de San Ignacio de Loyola, los jesuitas aprendieron las lenguas nativas desarrollaron el contacto técnico y la atracción de los indígenas, utilizando su incuestionable atracción por las artes, sobresaliendo en música y en pintura.

Establecieron un modelo misionero, similar a los falansterios (Capítulo XX - La Esclavitud - El Socialismo Utópico).
Tuvieron que enfrentar la oposición de algunos sectores de la Iglesia, en particular de otras órdenes religiosas, de encomenderos y esclavistas, y en general de los gobiernos europeos en tiempos del despotismo ilustrado.

Los jesuitas son una organización militar, no una orden religiosa. Su jefe es el general de un ejército, no el mero abad de un monasterio. Y el objetivo de esta organización es Poder, Poder en su más despótico ejercicio, Poder absoluto, universal, Poder para controlar al mundo bajo la voluntad de un solo hombre (El Superior General de los Jesuitas) El Jesuitismo es el más absoluto de los despotismos y, a la vez, es el más grandioso y enorme de los abusos.
Napoleón Bonaparte - Memorias

El primer país en expulsar a la Compañía de Jesús fue Portugal. Más de mil jesuitas de Portugal y sus colonias fueron deportados con destino a los Estados Pontificios. Más tarde, los jesuitas fueron expulsados de los territorios de la corona española a través de la Pragmática Sanción de 1767 dictada por Carlos III el 2 de abril de 1767
Fueron considerados sospechosos de tratar de crear un imperio independiente de las monarquías europeas, Esta fue un conocido argumento que provocó la expulsión de ña Orden de las colonias españolas en 1758 y la disolución de la Orden en 1773.
Por razones políticas, los reyes de Francia, España, Portugal y de las Dos Sicilias exigían la desaparición de la Compañía. El papa Clemente XIV cedió y mediante el breve Dominus ac Redemptor suprimió la Compañía de Jesús. No obstante en Rusia y Prusia el edicto de supresión no fue promulgado por los monarcas. Jesuitas de toda Europa aceptaron la oferta de refugio hecha por la zarina Catalina la Grande, quien esperaba continuar así, con el apoyo intelectual de la Compañía, la modernización de Rusia iniciada por Pedro el Grande (Capítulo XVII - La Revolución Francesa - Catalina la Grande).

Cuando los jesuitas alemanes fueron expulsados por Otto von Bismarck, cientos de ellos se trasladaron a Norteamérica y colaboraron en la evangelización del interior de los Estados Unidos.

Pío VII decidió restaurar a la Compañía. muchos jesuitas habían sobrevivido en Rusia protegidos por Catalina II. La Iglesia tenía otros enemigos; los liberales, los masones, los ateos.

Durante la Primera Guerra Mundial, muchos jesuitas se desempeñaron como capellanes y camilleros, entre ellos Pierre Teilhard de Chardin (místico que estudió la supuesta evolución de la conciencia humana) y el beato alemán Rupert Mayer, apodado el “apóstol de Múnich”. capellán del ejército y héroe de guerra, sus sermones contra el nazismo motivaron su envío a un campo de concentración.

Una de las campañas más cruentas fue la evangelización de Canadá por misioneros franceses, con decenas de mártires. Los indios, a excepción de los iroqueses, fueron convertidos,
En Nueva Francia (actualmente Estados Unidos), fundaron poblados en el actual Estado de Michigan, recorriendo el río Mississipi.

En 1572 llegaron a Veracruz y a la ciudad de México, donde fundaron el  Antiguo Colegio de San Ildefonso

Antiguo Colegio de San Ildefonso - ;Museo de la Ciudad de México

El trabajo jesuita se extendió hasta el 25 de junio de 1767, cuando fueron expulsados y sus propiedades tomadas militarmente, hasta que el 19 de mayo de 1816 Fernando VII restituyó a la Compañía.

En 1568 bajo el mando del General de ls Orden San Francisco de Borja llegaron sl Perú. En Lima fundaron muchos colegios, uno de ellos dedicado a la enseñanza de los hijos de los caciques, otro para hijos de españoles y cinco colegios para los nativos.
En el Cusco crearon la Real Universidad de San Ignacio de Loyola del Cusco y la Universidad Mayor Real y Pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca

En 1767, como en las demás colonias españolas, los jesuitas del Perú fueron expulsados por orden del rey Carlos III. Este mandato fue cumplido por el virrey Manuel de Amat y Junyent. La Compañía es autorizada a volver al Perú en 1871
.


Los Jesuitas en el Río de la Plata

En la época en que Portugal y España estuvieron gobernados por un mismo rey, Felipe III de España, fue publicada a partir de 1607 una serie de decretos que protegían las misiones, dándoles total autonomía desde que hubiese allí un representante del rey.
Se prohibió el acceso de mestizos y negros a las reducciones, y se dio libertad a los indios reducidos dentro de la misión.
Estos decretos provocaron que muchos indios se instalaran en las reducciones, huyendo de los cazadores de esclavos, los bandeirantes.

En 1603 Hernandarias, Gobernador de Nueva Andalucía del Río de la Plata modificó la legislación sobre el trabajo de los indios, suprimiendo mitas y encomiendas, por las cuales los españoles usufructuaban el trabajo indígena a cambio de su evangelización, que en la práctica no se cumplía.
En 1608 Felipe III dispuso la fundación de reducciones jesuíticas guaraníes en el Guayrá (Paraná - Brasil).
Se crearon misiones guaraníes en Guayrá, Itatin, Tapé (Brasil), en Uruguay (Brasil, Argentina, Uruguay), en Paraná (Argentina, Paraguay, Brasil) y misiones guaycurúes en el Chaco (Paraguay, Argentina, Brasil).

Desde 1617 las regiones pertenecieron a la Gobernación del Paraguay y a la Gobernación del Río de la Plata, ambas dependientes del Virreynato del Perú.




Los Bandeirantes

La Villa de San Pablo de Piratininga fue fundada en 1554 con la construcción de un colegio de jesuitas en 1560. Al norte de San Pablo se encuentra Minas Gerais, que concentró una población por el descubrimiento de oro en la región.

La ocupación de Minas Gerais tuvo inicio el siglo XVI, por los paulistas que buscaban oro y piedras preciosas. Estos paulistas formaron distintos grupos, que se dispersaron por el interior del territorio inexplorado. Cada grupo llevaba una bandera, de donde proviene el nombre de bandeirantes,Los bandeirantes se dispersaron por todo el país buscando indios para esclavizarlos, y también oro y diamantes.
Los holandeses (Capítulo XII - Los Habsburgos - Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales) dominaban el Atlántico sur y habían elevado el precio de los esclavos negros, El desarrollo de la agricultura del azúcar necesitaba mano de obra, preferentemente esclava, como también el cateo de cientos de kilómetros de arroyos y la ganadería.

En la historia de las colonias españolas los bandeirantes fueron considerados piratas filibusteros (Capítulo XXI - El Caribe - Henry Morgan - La Toma de Jamaica) asesinos esclavistas, en Brasil los bandeirantes son reconocidos por haber llevado las fronteras portuguesas al oeste del Tratado de Tordesillas (Capítulo XIII - La Conquista de América - Los Adelantados - El Tratado de Tordesillas).


Monumento a las Banderas - Parque Ibirapuera, en São Paulo

Los indios tupíes eran los enemigos de los guaraníes. Aliados a los bandeirantes, representaban el 80% de las fuerzas de una bandera.
Los jesuitas armaron y entrenaron militarmente a los indígenas de las reducciones en defensa contra los paulistas.

Las bandeiras, dirigidas a la caza de esclavos, estaban dirigidas comercialmente desde San Pablo, reclutando mamelucos (mestizos) tupíes y desacatados aventureros holandeses, siendo políticamente apoyados por encomenderos.

 A fines del siglo XVIII el azúcar paulista se convirtió en el negocio más importante de la región paulista, desplazando a la actividad azucarera del noreste, después de varios años de intensas sequías que provocaron migraciones al sur del Brasil. El azúcar se acopiaba y comercializaba en San Pablo y se embarcaba en el cercano puerto de Santos.


Anah{l
Oeyenda
En una tribu de la etnia guaraní Mbya, vivía una joven. llamada Anahi por ser la menor de la familia, conocida por la dulzura de su voz.

Flores de ceibo .
   
Al arribar los conquistadores, la tribu de Anahí decidió defender su tierra nativa, pero fueron derrotados y Anahí cayó prisionera. Llevada al campamento español, logró en la noche zafar de sus ligaduras y golpeando a un centinela ganó el bosque, con tan poca suerte que volvió a caer en manos de sus captores. El soldado herido por Anahí murió; acusada de ser bruja, fue condenada a morir en la hoguera.


Atada a la estaca y encendidos los leños, Anahí, en medio de las llamas, comenzó a cantar una canción. Al amanecer, el cuerpo de Anahí se había convertido en un árbol hermoso del cual pendían racimos de flores rojas como las llamas que habían abrasado a la joven.1​4​



Mbororé
(1641)


Por una Real Cédula de 1608 se ordenó al gobernador de Asunción del Paraguay, Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias) que los jesuitas se dirigieran a las regiones del río Paraná, del Guayrá y a las áreas habitadas por los guaycurúes.

Su misión era la de fundar pueblos y evangelizar a los indígenas que habitaban dichas regiones. Posteriormente se añadirían los pueblos de Itatín (al norte de Asunción) y del Tapé (en el actual estado de Río Grande del Sur, Brasil).

Los jesuitas advirtieron la atracción de los guaraníes por la música y por las artes, que cultivaron en las reducciones. Incorporaron su estilo a la pintura europea. Fueron excelentes luthiers, exportando sus productos a Europa donde fueron muy bien recibidos.

La virgen de Habiyu - M Habiyú - Pintura sobre tela en el Museo Enrique Udaondo de Luján (Buenos Aires)

Los bandeirantes preferían esclavos de las reducciones, porque estos eran civilizados, desarrollaban oficios y conocían labores culturales agrícolas y domésticas.
Los bandeirantes comenzaron a atacar las reducciones, que se encontraban indefensas, cautivando indios guaraníes de diversos oficios, dóciles e indefensos (por decreto real no podían portar armas).


Desde 1620 las incursiones de los bandeiras se hicieron cada vez más agresivas, lo que obligó al abandono o reubicación de algunos pueblos.
Los bandeirantes Raposo Tavares, Manuel Preto y Antonio Pires capturaron alrededor de 5.000 guaraníes entre 1728 y 1629; llegaron a San Pablo unos 1.200, los demás murieron en el traslado por la selva.
La región del Guayrá, como consecuencia de las capturas, se despobló, y no menos de 12.000 guaraníes se refugiaron en Misiones (Argentina), en las reducciones de Loreto y San Ignacio Miní.

El avance de los bandeirantes parecía imparable: coparon Itatí en 1632 y el Tapé fue invadido en 1637 y 1638.

A fines de 1638, el jesuita Diego de Alfaro con indios guerreros cruzó el río Uruguay, intentando recuperar guaraníes capturados por los bandeirantes, recibiendo un contingente de 1.500 guaraníes dirigidos por al padre Romero. Un total de 4.000 indios avanzó sobre Caazapaguazú donde estaban atrincherados los bandeirantes con los indios apresados.
El ejército guaraní jesuita logró una victoria y los bandeirantes se dispersaron por la selva.Como consecuencia de esta derrota, los jesuitas fueron expulsados de San Pablo, aún habiendo recibido Cédulas Reales y Bulas Pontificias condenando la esclavitud de los guaraníes.


En San Pablo se organizó una expedición punitiva, una poderosa bandeira, con 300 holandeses y portugueses muy armados, mamelucos con arcabuces, cientos de canoas y miles de indios tupíes con flechas. La bandeira estaba comandada por Manuel Pires y debía arrasar las misiones entre los ríos Uruguay y Paraná (actual Mesopotamia Argentina), esclavizando la mayor cantidad posible de indios.
En 1640 una Real Cédula permitió proveer de armas a los guaraníes, aunque debía demorar (debía pasar por el virreinato del Perú) mientras los bandeirantes se aprestaban a cruzar el río Urugua
y.

Ante la inminencia de ataques bandeirantes, el Gobernador de Asunción, con anuencia de la Real Audiencia de Charcas, permitió que los guaraníes usaran armas de fuego y que recibieran instrucción militar. Desde Buenos Aires se enviaron once soldados españoles, y los jesuitas llamaron a sacerdotes que con anterioridad a su ordenación habían servido al ejército (como Ignacio de Loyola).
Los jesuitas prepararon un ejército para resistir esta invasión. 4.200 guaraníes fueron instruidos militarmente, armados con arcabuces y flechas, alfanjes (espadas cortas de hoja ancha y curva). rodelas (escudos redondos y livianos), presentando caballeía con lanzas (no muy efectiva en las costas de los ríos). La artillería incluía cañones de madera

Cañones de madera - Trabajados en tronco de madera dura reforzados con bandas de cueros húmedos que ceñían su circunferencia, disparaban tacuaras (tacuaruzú) encendidas contra las canoas bandeirantes. No eran muy efectivos. Sólo podían realizar unos cinco disparos en su vida útil y a veces estallaban sobre sus artilleros.

También fabricaron distintas catapultas. Las armas no convencionales: peleaban con afiladas quijadas de equinos (el arma que utilizó Sansón para matar a mil filisteos ("Y halló una quijada de asno fresca aún, y extendiendo su mano, la tomó y mató a mil hombres con ella (Jueces 15:15)"), también pelearon con boleadoras y hondas, con piedras, etc. Los flecheros llevan dos arcos, cuatro cuerdas y treinta flechas, Los que arrojaban piedras llevaban bolsas con no menos de cincuenta piedras.


Flechas guaraníes - Técnica del Nauquía (Capítulo VIII - Las Cruzadas - Dorilea)

El reglamento desarrollado por los jesuitas durante el siglo XVII para la defensa de los pueblos exigía que todos los indios adultos tuvieran entrenamiento y los niños empezaran a practicar a los siete años una vez al mes con hondas, arcos y lanzas.


Las 300 balsas para la inminente batalla estaban techadas para evitar los flechazos y pedradas de los tupíes.
Los indios recibieron instrucción militar de hermanos y sacerdotes llegados de Buenos Aires y de Asunción. El padre Romero dirigió le defensa, organizando compañías comandadas por capitanes.
La reducción de la Asunción del Acaraguá, ubicada sobre la orilla derecha del río Uruguay, en una loma cercana a la desembocadura del arroyo Acaraguá, fue trasladada y reubicada por precaución río abajo, cerca de la desembocadura del arroyo Mbororé en el río Uruguay.


Una pequeña guarnición continuó en Acaraguá, que mantuvo escaramuzas con la ofensiva de los bandeirantes, que bajaban por el Uruguay, Antes de abandonar la plaza los guaraníes incendiaron la zona, destruyendo todo lo que podría se de provecho para los portugueses y se retiraron a Mbororé,
La vanguardia de los portugueses continuó río abajo. El 11 de marzo de 1641 se libró la Batalla de Mbororé, donde los bandeirantes debieron retirarse, construyendo una empalizada en Acaraguá, siendo sitiados por los guaraníes.

Batalla Naval de Mbororé

Durante los días 12, 13, 14 y 15 de marzo, los misioneros bombardearon continuamente la fortificación con cañones, arcabuces y mosquetes, tanto desde posiciones terrestres como fluviales, sin arriesgar un ataque directo. Los bandeirantes intentaron escapar río arriba, siendo interceptados por los guaraníes, y perdiendo muchos hombres.

Los sobrevivientes, de regreso a Acaraguá, solicitaron una rendición a través de una carta que fue destruida. Los guaraníes querían matar a todos los bandeirantes.
Mborore fue la primera Batalla Naval de Sudamérica.


Saltos del Moconá - Misiones - Argentina

Los bandeirantes derrotados se internan en la selva y logran llegar ahsta les saltos del Moconá, donde consiguen vadear el río Uruguay. De regreso a San Pablo, los pocos sobrevivientes perseguidos por guaraníes y misioneros, pasaron por territorio de los guayanás (caníbales) que se los comieron. Muy pocos llegaron a San Pablo.
Una nueva incursión de portugueses bandeirantesm en 1642 fue ampliamente derrotada por los curas y los guaraníes. 


La Guerra Guaranítica
(1754 - 1756)

Esta guerra se produjo como consecuencia del Tratado de Madrid (1759)*, por el que España cedió a Portugal los territorios que ocupaban las misiones jesuíticas ubicadas al este del río Uruguay. Territorios que los guaraníes, los jesuitas y los españoles habían defendido de las violentas incursiones de los bandeirantes portugueses.
* A cambio de los enormes territorios entregados a Portugal y a otras potencias, España sólo recibió de Portugal la Colonia del Sacramento (Nova Colonia do Santíssimo Sacramento), fundada en 1680 frente a la ciudad de Buenos Aires y un presidio (Jesús María José) en Río Grande do Sul.

En el mismo tratado se cancelaba el Asiento de negros* y el navío de permiso establecidos en el Tratado de Utrecht, al terminar la Guerra de Sucesión Española (Capítulo XVIII - Los Borbones - Felipe V). Como compensación la Corona española se comprometía a pagar a la South Sea Company la cantidad de 100.000 libras en varios plazos. El resultado de todo ello es que se terminaba el derecho del comercio británico en la América Española, aunque la trata de esclavos por comerciantes británicos continuó de forma ilegal desde la isla de Jamaica y desde Belice que los ingleses se negaron a abandonar.

El "Asiento de Negros", era un monopolio sobre el comercio de esclavos desde África a la América hispana y que se otorgó a Inglaterra por medio del Tratado de Utrecht al terminar la Guerra de Sucesión Española (1713), como compensación por la victoria del candidato francés Felipe V de España al trono de España (Capítulo XVIII - Los Borbones - La Paz de Utrecht).

Con este tratado se fijaba que Inglaterra tenía el derecho de traficar con 4800 esclavos negros por año, durante un periodo de treinta años. Los ingleses se especializaron en formular estos tratados que nunca cumplían.
Unos 30.000 guaraníes debían salir de la región con todos sus bienes y trasladarse al occidente del río Uruguay o quedarse y aceptar la soberanía portuguesa.
Los guaraníes se negaron a abandonar las tierras.

En 1764 el gobernador de Buenos Aires treunió 1.500 soldados, en la orilla oriental del Río de la Plata que se enviaron hacia Yapeyú. La columna de avanzada fue rechazada por los guaraníes, comandados por el cacique José Sepé Tiarayú.Tiarayú con sus bravos atacó el fuerte Jesús María José (Alto da Fortaleza - Río Pardo - Río Grande do Sul), donde fue apresado y condenado a muerte. La víspera de su ejecución logró escapar.

Las fuerzas de Buenos Aires, comandadas por el gobernador José de Andonategui, las de Montevideo, por su primer gobernador José Joaquín de Viana. y las de Portugal, por el gobernador de San Pablo y Río de Janeiro, Gomes Freire de Andrade, combatieron unidas contra los guaraníes en diciembre de 1755.
Los guaraníes, imposibilitados de combatir contra ejércitos con sus cañones de tacuara, presentaron una guerra de guerrillas. En un encuentro en la sierra de Batoví (actualmente Tacuarembó - Uruguay), Viana mató de un disparo a Tiarayú.


El 10 de febrero de 1756, al pie del cerro Caibaté (Río Grande do Sul), el ejército aliado, de unos 2.500 hombres, cercó a los guaraníes y los masacró. Quedaron en el campo de batalla 1.511 guaraníes muertos y 154 prisioneros, unos pocos centenares lograron huir.

Al subir al trono Carlos III (Capítulo XVIII - Los Borbones - Carlos III) anuló el Tratado de Madrid. Las misiones jesuíticas nunca volvieron a ser lo que habían sido antes de la guerra. Muchos guaraníes y jesuitas fueron desplazados a otras misiones.
En 1757, luego de un período de indecisiones, provocadas por la falta de un líder que los guiara, retoma fuerzas esta contienda librada por los nativos contra los colonizadores españoles.

En 1761 el Traado de El Pardo suprimió en Tratado de Madrid.




La Revolución Comunera
(1717 - 1735)

Las Revoluciones de los Comuneros paraguayos, liderados por el panameño José de Antequera y Castro y el venezolano Fernando Mompox, considerados como antecesores a los movimientos independentistas, aunque partían del interés de oponerse a las limitaciones de la Corona española respecto a la explotación de los súbditos españoles a los súbditos indígenas.

El precedente del término "comuneros" es la Rebelión Comunera de Castilla (Capítulo XI - Los Austrias - Carlos Rey Emperador), con la insurrección de ciudades como Toledo, Ávila, Madrid, Segovia y Valladolid, entre otras, donde dirigentes como Padilla, Bravo y Maldonado hicieron frente a las regulaciones del Emperador Carlos V en 1521. La llamada Revolución de los Comuneros en América no surgió sino unos años después.


Una Real Cédula de 1537 establecía que en caso de morir el gobernador, debía sucederle un gobernador elegido por el voto de los habitantes. Alvar Núñez Cabeza de Vaca había intentado que se aplicaran las Leyes Nuevas, que afectaban a los encomenderos (Capítulo XIII - La Conquista de América - Las Leyes Nuevas), por lo que fue depuesto, arrestado y enviado a España, de acuerdo a la Real Cédula se eligió en Asunción a Domingo Martínez de Irala como gobernador.

En 1717, Diego de los Reyes Balmaceda gobernaba ilegalmente, debido a que la ley prohibía nombrar gobernadores a los habitantes de los pueblos a gobernar.
La población de Asunción se convierte en la primera colonia en reclamar la ilegalidad del mandato de un gobernador: Diego de los Reyes Balmaceda, cuyo nombramiento contrariaba la ley que prohibía nombrar gobernadores a los vecinos de los pueblos que debían gobernar.
Balmaceda maltrató a la población asunceña, encarcelando ciudadanos, usufructuando trabajos de los indios e interceptando los caminos a Charcas para impedir la presentación de las denuncias formuladas en contra de él.La Real Audiencia de Charcas dispuso la apertura de un proceso, enviando a Asunción al Juez García Miranda. Este juez ordenó la libertad de los  detenidos, pero Reyes Balmaceda no sólo no los liberó sino que cometió otras fechorías, como intentar esclavizar a la comunidad de indios payaguáes, habitantes pacíficos de las cercanías de la Asunción.
El juez García Miranda renuncia, por lo que la Real Audiencia de Charcas intima a Reyes Balmaceda a entregar la ciudad de Asunción. enviando a 
José de Antequera y Castro, panameño, Caballero de la Orden de Alcántara y Protector de los Indios del Perú, como nuevo Juez Pesquisador, condenando a Reyes Balmaceda. Antequera ocupa su puesto, dando inicio a lo que se conoce como Revolución Comunera del Paraguay.
Reyes Balmaceda huye a Buenos Aires. donde se vincula y recibe apoyo de la Compañía de Jesús. Los jesuítas acuden al Virrey, que ordena la reposición de Reyes Balmaceda como gobernador de Asunción, desconociendo a la Real Audiencia de Charcas.

En Asunción entonces existen dos gobernadores: José de Antequera y Castro (mantenido por el Cabildo y el pueblo de Asunción) y Diego de los Reyes Balmaceda (apoyado por los jesuítas y por el Virrey) instalado en las Misiones.

El Gobernador de Buenos Aires, Bruno Mauricio de Zabala, envía a los guaraníes para enfrentar a los comuneros. y son derrotados. El Cabildo de Asunción declara la guerra al gobierno de Buenos Aires.


Monumento a Zabala en Montevideo

Zabala entra en Asunción, y el Cabildo capitula. Ordena la captura de José de Antequera y Castro, que se refugia en Córdoba donde es apresado y enviado a la cárcel de Lima, para ser decapitado en 1731. Cuando se supo la noticia en Asunción, explotó la ira popular contra los jesuitas.

En junio de 1731 Gobernaba la provincia Martín de Barúa, nombrado por Bruno de Zabala tras la huida de Antequera. Durante un período de cinco años, Barúa propulsó una política de paz y recuperación, basada en la indulgencia, por lo que los principales líderes comuneros pudieron reincorporarse a la vida provincial.

En la prisión de Lima Antequera había confiado sus ideas comuneras a Fernando de Mompox, que logró escapar de la prisión, refugiándose en Chile y finalmente en Asunción, donde se instala como comunero. Continuador de la política de Antequera se convierte en líder de la población.


La revolución continúa, el pueblo no acepta la autoridad del nuevo gobernador, Ignacio de Soroeta, pariente del Virrey y partidario de que abandona la Provincia.
Momfox sostuvo que “la voluntad del Común es superior a la del propio Rey”, radicalizando las ideas antes enunciadas por Antequera y Castro. 

Mompox propone y logra una junta gubernativa cuyo presidente recibió el nombre de "Presidente de la Provincia del Paraguay". El elegido es José Luis Barreyro, que traiciona a la revolución y arresta a Mompox, entregándolo a los jesuitas de la misión de Itatin. Mompox arrestado camino a Córdoba para ser enviado a Lima con segura ejecución (su anterior prisión estaba ordenada por el Tribunal de la Inquisición), fue rescatado por un grupo de comuneros de Asunción.
Según versiones se internó en la selva y nada más se supo de Mompox. La versión de los jesuitas es que Mompox se asiló en Colonia de Sacramento y se estableció como comerciante en Río de Janeiro

Se sucedieron varios gobernadores apoyados por los jesuitas. Se libró la Batalla de Guayaibití (Pirayú - Paraguaí). 

En 1735 el gobernador Zabala envía un ejército que acompañado por 8.000 guaraníes de las misiones termina con la resistencia de los comuneros en la Batalla de Tobatí (Tobatí - Cordillera).

Los comuneros fueron los primeros revolucionarios americanos que denunciaron el despotismo de los reyes de España y de sus representantes. Todo el pueblo paraguayo fue castigado. Los líderes comuneros furos asesinados y descuartizados, desterrados o desaparecidos, se prohibieron todo tipo de reuniones políticas.

Años después, los paraguayos plantearon su independencia sin ocultarse como lo hicieron otras naciones americanas.



Paraguay - República del Paraguay

Según el historiador Paul Groussac Paraguay significa "río que pasa por el mar" (el gran pantanal). Existen otras acepciones.
En octubre de 1777 Carlos III ordenó la creación del Virreinato del Río de la Plata, que comprendía los territorios de Buenos Aires, Paraguay, Tucumán, Potosí, Santa Cruz de la Sierra, Charcas y Cuyo, con la finalidad de dividir el Virreinato del Perú y facilitar la gobernabilidad del Imperio.


Historia del Paraguay

Juan de Ayolas (1493 - 1538) Acompañando al primer adelantado al Río de la Plata. fue enviado en viajes de exploración de los grandes ríos y en su ausencia nombrado Gobernador General de Asunción en 1537, para convertirse al poco tiempo y en forma igualmente nominal en Gobernador del Río de la Plata y del Paraguay.
En 1537 fundó una fortificación a orillas del río Paraguay, al que llamó "Fuerte de Nuestra Señora de la Candelaria".
En este nuevo establecimiento colonial español Juan de Ayolas dejó como dejó como su teniente de gobernador de La Candelaria a Domingo Martínez de Irala hasta el abandono del fuerte en septiembre de 1537.


Mapa de la gobernación del Río de la Plata y del Paraguay con la ubicación de los desaparecidos fuertes de La Candelaria y de Sancti Spíritus, Corpus Christi o Torre de Gaboto, entre otras urbes, y la Gobernación del Tucumán, siendo ambas, entidades autónomas dentro del gran Virreinato del Perú desde 1566 con su nominal Provincia de Charcas, dividida en corregimientos, y el inhóspito Gran Chaco (en un mapa de 1600).
Se pude notar la ausencia en el mapa del río Uruguay (no descubierto) y de sus afluentes del Paraná, como el río Iguazú

Continuando con la búsqueda de una comunicación con el Perú, Juan de Ayolas continuó con su empresa hasta llegar a la futura Provincia de Charcas (actual Bolivia) cruzando por primera vez el Chaco.

Lo que buscaba la corona española era llegar al Perú desde la costa atlántica, una alternativa más segura para enviar a España la plata de Potosí (Capítulo XV - La Conquista de América - Perú - Potosí)

Tras ese periplo Ayolas regresó al fuerte de la Candelaria que ya había sido abandonado en septiembre de 1537. Allí murió tras un ataque de los indios payaguaes en el año 1538.
Su sucesor como gobernador del Río de la Plata y del Paraguay fue Domingo Martínez de Irala.


Domingo Martínez de Irala (1509 - 1556) es considerado el "padre del Paraguay", por haber propiciado la mezcla de razas entre españoles y guaraníes. En 1535 llegó al Río de la Plata en la expedición del primer adelantado Pedro de Mendoza

.En febrero de 1537 pasó con Ayolas al puerto de la Candelaria, en Paraguay, y participó luego en la fundación del puerto y la ciudad de Asunción. Irala asumió la Gobernación de Paraguay y del Río de la Plata en 1539, luego de haber establecido sus derechos al cargo según el mandato dejado por Juan de Ayolas, de quien era lugarteniente. En 1541 constituyó el primer cabildo asunceño y ordenó el traslado de los habitantes del fuerte de Buenos Aires a Asunción, donde desde entonces se concentró el proceso colonizador.


      Asegurado en la gobernación, la primera medida de Irala consistió en concentrar en la Asunción los restos dispersos de la expedición de Mendoza. Corpus Christi ya no existía por haber sido arrasado por las tribus indígenas. Aparte de la gente de la Asunción, los únicos sobrevivientes eran, pues, los que estaban en Santa María del Buen Aire, que Irala creyó conveniente despoblar por juzgar la población imposible de sostenerse a causa de su escaso número, la pobreza de abastecimientos y la irreductible belicosidad de los naturales de esa región. Para poner en ejecución la medida despachó el 28 de Julio de 1540 al capitán Juan de Ortega y, cuando tuvo listos más bergantines, lo siguió en persona. 
El 10 de abril de 1541 el veedor de fundiciones, Alonso Cabrera requirió a Irala despoblar el puerto de Buenos Aires. A pesar de que la iniciativa partió de Cabrera, es dable presumir que la instancia se promovió por indicación secreta del gobernador, cuyos designios serían los que invariablemente se cumplirían hasta su muerte. (DCR. 296, Tomo 2°).

 El 16 de abril del mismo año, Irala respondía al requerimiento en presencia de los principales pobladores de Buenos Aires, juntamente con los oficiales reales allí presentes, ordenando la despoblación del puerto. Fijaba como fecha de partida de toda la hueste el 10 de mayo de 1541 partiendo de Buenos Aires a comienzos del mes de junio de 1541. El futuro creador del cabildo de Asunción dejó en la isla de San Gabriel una extensa relación para los viajeros que llegaran a dicha y se dirigieran a la Asunción. "Primeramente han de saber -decía- que en el Paraguay, en 25º 1/3 está fundado y poblado un pueblo que estaba con los que vamos al presente cuatrocientos hombres; tenemos paz con los vasallos de su majestad, los indios guaraníes "sy quier" cario, que viven treinta leguas a la redonda de aquel puerto los cuales sirven a los cristianos así con sus personas como con sus mujeres en todas las cosas del servicio necesarias y han dado para el servicio de los cristianos setecientas mujeres para que le sirvan en sus casas y en las rozas, por el trabajo de los cuales y porque Dios ha sido servido de ellos principalmente se tiene tanta abundancia de más servicios que no sólo hay para la gente que allí reside más para más de otros tres mil hombres de encima" (Colección Garay Tomo 2º pág. 5). Irala llegó a la Asunción el 2 de setiembre de 1541 (Carta de Domingo Martínez de Irala al Emperador, 12 de Mayo de 1545, pág. 422, DCR. Tomo 2º).

La monarquía española nombró gobernador de Paraguay a Álvar Núñez Cabeza de Vaca (1542), pero fue reemplazado por Domingo Martínez de Irala, quien lo encarceló y deportó a España en 1545. Poco antes de la muerte de Irala en 1556, se implanta el sistema de la encomienda indígena.

El poder del lugarteniente que le dejó Ayolas antes de internarse en el Chaco lo colocó inesperadamente al frente de los expedicionarios abandonados por Mendoza. Debió luego entregar el mando a Cabeza de Vaca pero el derrocamiento del segundo adelantado lo llevó de nuevo al poder por elección popular, cuando los oficiales reales dieron vigencia a la cédula real de 1537 que permitirá el sistema electivo en los casos que no hubiera gobernador. Un destino providencial y sus extraordinarias dotes de gobernante lo mantuvieron en el mando hasta la hora de su muerte. Un año antes había recibido nombramiento oficial de la corona: Era un político astuto y prudente, de gran arrastre popular.

Luego de la breve gestión del segundo adelantado, Alvar Núñez Cabeza de Vaca (que fue depuesto por los conquistadores y enviado preso a España), Irala volvió a ser nombrado gobernador. Aprovechó este mandato para organizar expediciones a diversos puntos de los nuevos territorios, ampliando las fronteras conocidas.

En 1547 organizó una expedición formada por 280 españoles y 3.000 indios amigos cuyo objetivo era la Sierra de la Plata y el país de las Amazonas. Llegó a los confines del Chaco y allí se enteró de que la famosa sierra de la Plata (el Potosí) había sido ya ocupada por otros españoles, los hombres de Francisco Pizarro. La carrera hacia las más ricas minas de plata del mundo había sido ganada por los conquistadores de la costa del Pacífico. En 1549 regresó a Asunción y tuvo que hacer frente a varias rebeliones.
En 1541 constituyó el primer cabildo asunceño y ordenó el traslado de los habitantes del fuerte de Buenos Aires a Asunción, donde desde entonces se concentró el proceso colonizador.


Irala desde Asunción exploró los grandes ríos, y como a todos los españoles colonizadores, la urgencia por metales preciosos provocó que Núñez enviara a Irala en expedición en busca de la Sierra de la Plata
 Alvar Núñez Cabeza de Vaca exigió en Asunción el cumplimiento de las Leyes Nuevas, por lo que se sublevaron los españoles, acusándolo de haber incendiado Asunción y de otros delitos. Domingo Martínez de Irala, Teniente de Gobernador General de Asunción hasta la llegada de Cabeza de Vaca encabezó la revuelta, enviando al nuevo gobernador a prisión durante diez meses y siendo finalmente deportado a España en 1545.

A su llegada a España, el Consejo de Indias confirmó el destierro, y fue deportado a Orán (Argelia), decisión que apeló. Tras un periodo de ocho años, Felipe II le concedió el indulto y el cargo de juez en la Casa de Contratación de Sevilla. Los últimos años de su vida los pasó como prior de un convento sevillano, donde, según todos los indicios, falleció



Hernandarias

Entre 1550 y 1590, Asunción fue el centro de la colonización española en el Río de la Plata, partiendo desde esta ciudad varias expediciones fundadoras, tales como la Villa de Ontiveros (1554), Ciudad Real (1557), Nueva Asunción (1559), Santa Cruz de la Sierra (1561), Villa Rica (1570), Santa Fe (1573), la segunda fundación de Buenos Aires (1580), Concepción de Buena Esperanza (1585), Corrientes (1588) y Santiago de Jerez (1593).
Hernando Arias de Saavedra fue elegido gobernador interino en 1592, siendo el primer criollo en llegar a tan alto cargo. En 1598, el virrey del Perú lo nombró gobernador titular. Su política interior estuvo dirigida a la defensa del indígena en situación de encomienda y la exploración del territorio.
Yerno de Juan de Garay, fundador de las ciudades de Santa Fe y Buenos Aires, quien fuera el primer teniente de gobernador de Santa Fe, después de Asunción y finalmente, gobernador titular.



Monumento a Hernandarias en la ciudad de Buenos Aires

En 1607, Hernandarias quiso remediar la situación de aislamiento, distancia y amenaza en que se encontraban las ciudades del Guayrá, Santiago de Jerez, Villa Rica y Ciudad Real, que estaban apartadas de las corrientes comerciales e incomunicadas, para lo cual solicitó al rey la división de dichas provincias con un gobernador para cada una de ellas. El rey solicitó un informe al virrey del Perú, marqués de Montesclaros, quien juzgó conveniente la creación de una nueva gobernación agregando a las tres ciudades del Guayrá a la de Asunción, cada gobernación contaría con cuatro ciudades.

La división se efectuó en 1617, resultando de este modo la Gobernación del Río de la Plata, con Buenos Aires como capital, así como Santa Fe, Concepción de Buena Esperanza y Corrientes; mientras la Gobernación del Paraguay tendría Asunción como capital, más las ciudades de Villa Rica, Santiago de Jerez y Ciudad Real.


Poseedor de grandes cualidades como oficial y administrador, lo llevarían al nombramiento como teniente de gobernador de Asunción a mediados de 1592 hasta 1594, siendo también en 1593 gobernador interino rioplatense, luego de un interregno de dos años, y desde 1596 ocuparía sucesivamente el cargo titular de Gobernador del Río de la Plata y del Paraguay, haciéndolo con solvencia durante tres períodos, hasta 1618, fecha en la cual la gobernación se dividiría por Cédula Real, pedida por él mismo, en sus dos componentes territoriales.

Durante su mandato tomó numerosas medidas para estimular el crecimiento de la entonces pequeña villa portuaria de Buenos Aires, incluyendo la creación de las primeras escuelas de primeras letras, la instalación de hornos de cocción de ladrillos y tejas para sustituir la construcción de adobe, y la reconstrucción del fortín que protegía la ciudad de los piratas.Ordenó además la construcción de un torreón defensivo para el puerto, ubicado a la desembocadura del Riachuelo en la actual Vuelta de Rocha, tras el robo y saqueo de dos navíos anclados por parte de corsarios ingleses el 18 de marzo de 1607. Tomó también medidas contra el tráfico ilegal, causado por la prohibición del comercio de frutos del país y de negros esclavos.

Durante su período como gobernador del Río de la Plata, Hernandarias emprendió varios viajes de exploración, incluyendo expediciones a Uruguay y Brasil para contener a los bandeirantes portugueses y explorar la navegabilidad de los ríos, y expediciones a la Patagonia para buscar la mítica ciudad de los Césares. En esta última, en 1604, que fue un verdadero fracaso, fue capturado por los nativos tehuelches casi 1.000 km al sur de Buenos Aires, aunque pudo escapar con vida.

En 1603 Hernandarias modificó la legislación sobre el trabajo de los aborígenes, promoviendo la supresión de las mitas y encomiendas, por las cuales los españoles gozaban de los frutos del trabajo de los nativos a cambio de su evangelización, en la práctica inexistente. Obtuvo la aprobación de esta reforma por parte del rey Felipe III de España, y en 1608 se dispuso la creación de las reducciones jesuíticas y franciscanas en la región del Guayrá (actual estado de Paraná, Brasil).

Irónicamente el primer gobernador rioplatense Diego de Góngora ni bien llegó ordenó su arresto y el remate de sus bienes, esto en concurso con la red de contrabando dirigida por el sevillano Juan de Vergara y el portugués Diego de Vega con quien Góngora tenía estrecha alianza aun antes de partir de España y a quienes Hernandarias había perseguido y expulsado de la ciudad. De hecho, excluyendo a Hernandarias, casi todos los gobernadores de la época estuvieron en mayor o menor grado comprometidos con el tráfico comercial ilegal o contrabando.

Retirado a Santa Fe, cuando en 1627 el nuevo gobernador Céspedes intentó nuevamente encarcelar y dar muerte a Juan de Vergara, el mismo obispo Pedro Carranza, primo de Vergara, forzó la cárcel y lo liberó llegando a excomulgar al gobernador, lo que provocó que las tropas lo abandonaran. Céspedes recurrió a Hernandarias, quien fuera autorizado por la Real Audiencia de Charcas viajó desde Santa Fe a Buenos Aires para gestionar que el obispo Carranza levantara la excomunión e hizo procesar a Vergara lejos de la diócesis de aquel.


Hernandarias fue convocado nuevamente ante posteriores disturbios, con lo que mantuvo junto al respeto de parte de sus vecinos y el odio de otros, su influencia en la política local.
Luego de recorrer en 1604 el territorio actual del Uruguay durante unos seis meses se dirigió a Buenos Aires, desde donde comunicó a Felipe III Rey de España las observaciones que efectuara, describiendo las tierras al este del río Uruguay como muy buenas y recomendando que fueran pobladas con ganados con lo que, consideraba, en pocos años prosperarían abundantemente. Dicha recomendación no fue escuchada, pero en 1610 el Rey otorgó a Hernandarias en agradecimiento el título de "Protector de los Naturales" junto con dos islas en la confluencia del río Negro con el río Uruguay: las actuales isla de Lobos e isla Vizcaíno.

Siguiendo la recomendación que remitiera al Rey, en 1611 Hernandarias volvió a viajar a lo que más tarde sería la Banda Oriental, transportando una importante tropa de ganado vacuno que liberó en sus islas, a ambos lados del brazo Yaguarí del río Negro. En 1617 repitió la operación con otras cincuenta terneras y algunos toros, y otros tantos en la isla San Gabriel.47​ Este hecho dio origen, en parte, a lo que constituyó una gran riqueza ganadera, cuya explotación fue una de las razones determinantes de los importantes procesos históricos que culminaron en la efectiva colonización del actual territorio de Uruguay, que había quedado despoblado por parte de los españoles.

En la historiografía clásica Hernandarias es considerado el padre de la ganadería uruguaya, aunque existió otro origen, tal vez más importante aún, que fueron las vaquerías jesuíticas. Diversos autores (Assunçao, 1984; Barrios Pintos, 1983; Sala et al.,1968) coinciden que hacia 1630 ya había ganado al norte del Río Negro, procedente de San Juan de Vera de las Siete Corrientes y las misiones de Santa Teresa, San Miguel y Jesús María (en Río Grande del Sur) y que el ganado que pobló de forma masiva el territorio oriental y dio origen a la Vaquería del Mar, entre las cuencas de los ríos Tacuarí y Cebollatí, provino de esa fuente y no del ganado introducido por Hernandarias a orillas del Río Uruguay.

La abundancia del ganado vacuno, que se reprodujo ampliamente debido a las condiciones favorables de las pasturas del territorio, atrajo por el norte las incursiones de los portugueses desde el Brasil, así como el establecimiento furtivo de campamentos de faeneros, dedicadas a obtener el cuero, que era inicialmente el único producto aprovechado de ese ganado. También determinó que los portugueses fundaran posteriormente la Colonia del Sacramento, y que el gobierno español decidiera fundar Montevideo.

El Virreinato del Río de la Plata, creado en 1776 con capital en Buenos Aires, integraba en su jurisdicción al Paraguay,separándolo del Virreinato del Perú. Así, en 1782, Asunción era, en la Intendencia de Paraguay, la única población con categoría de ciudad. La zona al sur del Río Tebicuary y al este de la cordillera de Caaguazú por su parte correspondía a la Gobernación de las Misiones Guaraníes constituida con los restos de las Misiones Jesuíticas bajo control español.


En 1806 y 1807 se producen las Invasiones Inglesas que ocupan las zonas del Virreinato del Río de la Plata correspondientes a la Banda Oriental y a gran parte de Buenos Aires; tropas provenientes desde Asunción y Córdoba, marcharon hacia la capital y lograron con éxito desalojar a los invasores.


Guerra contra la Triple Alianza

Paraguay había mantenido disputas fronterizas con Argentina y Brasil, durante varios años. Mientras que con Uruguay, el cambio de mando político en el gobierno de ese país -y en plena guerra civil- fue el causante de la alianza junto a estos dos países. Intereses británicos de por medio tampoco se descartan entre las demás causas.
Es en ese contexto que se desató la Guerra contra la Triple Alianza (1864-1870) que fue el conflicto bélico más mortífero de la historia de América Latina.
El presidente Francisco Solano López fue el jefe paraguayo durante la contienda, en la cual Paraguay luchó contra las fuerzas de Brasil, Uruguay y Argentina.

El Ejército Paraguayo, tras una embestida inicial hacia fines de 1864, tuvo que regresar a sus fronteras un año después y encarar la defensa en su territorio. Tras la derrota paraguaya definitiva en 1870, las tropas brasileñas ocuparon el país hasta 1876. Paraguay perdió gran parte de su territorio (199 992 km²) y fue obligado a pagar una abultada indemnización de guerra. La industria y la educación pública gratuita desaparecieron, así como las llamadas "estancias de la patria", que suministraban alimentos a la población. El ferrocarril y la línea de telégrafos fueron confiscadas como medio de pago a la deuda de guerra.

Aunque ha habido controversia sobre el número de víctimas que sufrió Paraguay en la guerra, se estima que desapareció entre el 60 % y el 70 % de la población total del país. La población masculina fue diezmada, pues se estima que falleció hasta el 95 % de ella en la defensa de su patria.32​ Buena parte murió en combate, y el resto murió a causa de crímenes y, sobre todo, enfermedades, hambre y agotamiento.​ De los entre 156 000 a 169 000 habitantes del país al final de la guerra, solo aproximadamente 28 600 eran hombres adultos.



El dpia del niño



Hasta 1876, Paraguay —devastado en todos los sentidos— era prácticamente un estado satélite del Imperio del Brasil. Ese mismo año, se firmó el Tratado de Paz definitivo sobre la Guerra de la Triple Alianza. Además, se firmó con Argentina un Tratado de Límites, Paz, Comercio y Navegación. Ese país reconoció la soberanía paraguaya sobre el territorio del Chaco, desde el Río Verde hasta Bahía Negra.33​

Durante el gobierno de Bernardino Caballero (1880-1886), se reorganizaron las instituciones, se extendieron las líneas de ferrocarril y el telégrafo. Fue sucedido por el general Patricio Escobar, que continuó la política de aquel. Sus opositores fundaron en 1887 el primer partido moderno de Paraguay, el Partido Liberal, que seguían la tradición de los opositores al gobierno de los López. Ese mismo año,34​ los partidarios del gobierno fundaron el Partido Colorado, que reivindicaba la tradición nacionalista y la actuación paraguaya en la guerra de la Triple Alianza; este conservaría el gobierno hasta el comienzo del siguiente siglo.



En los siguientes años dirigió el país el Partido Liberal; no obstante, este estaba dividido en fracciones, lo que llevó a una inestabilidad política constante. Sucesivas revoluciones dirigidas tanto por liberales disidentes como por colorados llevaron a cortos períodos de gobierno, ninguno de los cuales logró completar los cuatro años prescriptos por la Constitución.35​ El primero en lograrlo desde la presidencia de Escobar fue Eduardo Schaerer, entre 1912 y 1916; su período de gobierno estuvo signado por un gran crecimiento económico, causado por las ventajas comerciales que aportó la Primera Guerra Mundial. Luego, partidarios del expresidente Schaerer, aliados con los colorados llevaron al país a la Guerra Civil Paraguaya de 1922-1923, en la que fueron derrotados. Solo a partir de 1924 se inició un período de estabilidad en el que tres presidentes consecutivos completaron sus cuatro años de mandato.


La Guerra del Chaco

Después de cuatro años de escaramuzas aisladas de pequeñas escuadras bolivianas y paraguayas desde 1928, el Ejército Paraguayo logró vencer en la batalla de Boquerón en 1932 —año en que oficialmente se da por iniciada la guerra— pero la declaración de guerra oficial no llegó hasta 1933 por parte de Paraguay.37​ Tras tres años de conflicto, Paraguay tomó extensos territorios pero no prosperó su pretensión de marcar la frontera a partir de donde el ejército paraguayo obligó a replegarse al ejército boliviano. La cuestión de límites se fijó con el tratado del 21 de julio de 1938.37​ A pesar del triunfo paraguayo, el país resultó devastado humana y económicamente y la pérdida de su territorio de unos 100 000 km², así como 30 000 muertos entre civiles y militares.38​

En 1946 se formó un gobierno de coalición entre el Partido Colorado y el Partido Revolucionario Febrerista.39​ En enero de 1947, el Partido Colorado expulsó del gobierno al Partido Febrerista, lo que condujo a una nueva guerra civil en la que una coalición del Partido Liberal, el Partido Revolucionario Febrerista y el Partido Comunista Paraguayo se alzó contra el gobierno. El Partido Colorado logró la victoria. A partir de entonces, se consolidó la hegemonía plena de este partido que llevaría al poder al entonces coronel Alfredo Stroessner. El sistema imperante durante el periodo 1947-1962 fue de partido único, en el cual el Partido Colorado era el único legal.



Uruguay



(CABA) En la Buenos Aires virreinal las actividades principales eran la ganadería y el comercio, que se manejaban con poca mano de obra y una visita cada tanto a los lugares de producción y servicio. Ir de shopping llevaba muy poco tiempo. Bastaba atravesar la Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo) y recorrer la Recova donde estaban los puestos de los «bandoleros», como se llamaba entonces a los merceros frente a una doble fila de negocios de ropa y novedades.

Las diversiones
Convocaban por igual a ricos y pobres las corridas de toros. En 1791 el virrey Arredondo inauguró la pequeña plaza de toros de Monserrat (ubicada en la actual manzana de 9 de Julio y Belgrano) con una capacidad para unas dos mil personas. Pero fue quedando chica, así que fue demolida y se construyó una nueva plaza para 10.000 personas en el Retiro, en la que alguna vez supo torear don Juan Lavalle.







Las Provincias Unidas del Río de la Plata
(La Argentina)






El pato, las riñas de gallo, las cinchadas y las carreras de caballo eran las diversiones de los suburbios orilleros a las que de tanto en tanto concurrían los habitantes del centro. Allí podían escucharse los «cielitos», que eran verdaderos alegatos cantados sobre la situación política y social de la época.

Las damas también gustaban de las corridas de toros pero preferían el teatro, la ópera y las veladas, que eran reuniones literarias y musicales realizadas en las casas. Eran la ocasión ideal para conseguir novio.

Los negros
Apenas siete años después de la segunda fundación de Buenos Aires, en 1587, se produjo el primer desembarque de africanos esclavos en Buenos Aires. Las travesías del Atlántico eran terribles. Viajaban amontonados sin las más mínimas condiciones sanitarias, mal alimentados y sometidos a la brutalidad de los traficantes.

Buenos Aires era una especie de centro distribuidor de esclavos. Desde aquí se los vendía y se los llevaba a los distintos puntos del virreinato. En Buenos Aires a los esclavos negros se los ocupaba sobre todo en las tareas domésticas como sirvientes en las casas de las familias más adineradas.

A pesar de la esclavitud, los negros de Buenos Aires y Montevideo no perdieron sus ganas de vivir e hicieron oír sus candombes y milongas y aportaron palabras a nuestro vocabulario como mucama, mandinga (el diablo) y tango.

Santiago de Liniers- Las Invasiones Inglesas
(


La Primera Junta de Gobierno

Campaña en Paraguay - Manuel Belgrano



El Ejército del Norte - El Ejército Auxiliar del Perú
(1810 - 1817)

En ese tiempo fue llamado el Ejército Auxiliar del Perú o el Ejército del Perú. Primer cuerpo militar de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
El 14 de junio de 1810 se formó el ejército nombrando al coronel jefe del regimiento de Arribeños, Francisco Ortiz de Ocampo, y al teniente coronel Antonio González Balcarce, para arrestar a Liniers, que se encontraba en Córdoba, ocupando esta ciudad el 8 de agosto de 1810.
Cochabamba (Cochabamba - Cercado -Bolivia), el 14 de septiembre se había declarado a favor de la Junta Provisoria de Buenos Aires.
La Junta de Gobierno envió como representante en el Ejército Auxiliar a Juan José Castelli.
La avanzada del Ejército Auxiliar, al mando de González Balcarce, libró el primer encuentro con tropas del Perú en el Combate de Cotagaita (Santiago de Cotagaita - Nor Chichas - Potosí  - Bolivia). el 27 de octubre de 1810.

Bandera militar de armada y fortificaciones españolas de 1785. En esas fechas ondeaba también en el fuerte de Buenos Aires donde tenía su sede el gobierno. La bandera nacional de Manuel Belgrano se comenzaría a usar en 1812. En los comienzos de la campaña del Ejército Auxiliar ambos ejércitos utilizaban la misma bandera, vindicando a Fernando VII.

Los cabildos de Tarija (Tarija - Bolivia), Jujuy (Jujuy - Argentina), Salta (Salta - Argentina) y otras provincias se alinearon con la Junta de Gobierno de Buenos Aires y enviaron tropas para el Ejército Auxiliar.
Desde su comienzo, el Ejército Auxiliar no contaba con militares, a excepción del Batallón de Patricios, que había luchado en las Invasiones Inglesas, el Cuerpo de Blandengues, lanceros que defendían la frontera contra los indios y otros pequeños destacamentos y brigadas de origen policial.
Las armas de los revolucionarios eran antiguas, requisadas muchas de caza, y lanzas artesanales. Muchos combatientes eran muy hábiles en el manejo de las boleadoras.


Boleadoras

En Córdoba, Liniers y Juan Gutiérrez de la Concha alistaron milicias urbanas y varios cientos de milicianos reclutados en la campaña por el coronel Santiago Allende, armados con boleadoras y lanzas. El 8 de julio Liniers escribió a Francisco de Paula Sanz (Gobernador de Potosí) que contaba con 600 hombres armados, la mitad con fusiles y el resto con lanzas, además de artillería. 
Cuando la expedición se acercó a la ciudad, parte de los milicianos desertaron y los jefes con 300 o 400 hombres y 9 piezas de artillería, huyeron el 31 de julio en dirección al Alto Perú. El día 5 ingresó en Córdoba un destacamento de 300 hombres en busca de Liniers y los demás jefes, 225 soldados permanecieron en la ciudad y los otros 75 iniciaron la persecución, alcanzando a Liniers al día siguiente en el paraje Piedritas, luego de que estos se habían dispersado y escondido, abandonando los cañones y todo lo transportado. 
  
El Ejército recibió tripas en Salta, acaudilladas por Martín Miguel de Güemes. En Santiago del Estero (que reconoció a la Primera Junta el 29 de junio de 1810) se formó el Batallón de Patricios de Santiago del Estero comandado por el coronel Juan Francisco Borges, que el 25 de septiembre de 1810 se incorporó al Ejército del Norte y luego fueron fusionados con otras unidades para formar el Regimiento Nº 6 de Infantería.

El 6 de septiembre la Junta dispuso que Juan José Castelli asumiera el mando de la expedición, nombrándolo representante de la Junta:
Tras un traspié inicial frente a las posiciones fortificadas realistas en el Combate de Cotagaita, el 7 de noviembre de 1810 las fuerzas patriotas obtuvieron su primera victoria en la Batalla de Suipacha.
Sanz demoró su salida de Potosí. El 10 de noviembre llegó a la ciudad un oficio del vocal de la Junta de Buenos Aires Juan José Castelli, anunciando su inminente arribo y ordenando al cabildo el apresamiento del gobernador. La noticia cundió rápidamente en Potosí y el pueblo amotinado pidió cabildo abierto. El patriota Manuel Molina aprisionó al gobernador Sanz en pleno cabildo y lo condujo preso a su domicilio.
Vicente Nieto, José de Córdoba y Rojas y Sanz quedaron detenidos en la Casa de la Moneda de Potosí durante un mes. Juzgados en el Cuartel general de Potosí, el 14 de diciembre de 1810 se condenó "a los referidos Sanz, Nieto y Córdoba, como reos de alta traición, usurpación y perturbación pública hasta con violencia y mano armada, a sufrir la pena de muerte". El 15 de diciembre de 1810, a las 10 de la mañana, fueron puestos de rodillas en el atrio de la Iglesia Matriz frente a la Plaza Mayor y fusilados.




Martín Miguel de Guemes










No sería hasta 1812, con la llegada de los veteranos de las Guerras Napoleónicas, en que se incorporarían oficiales conocedores de la ciencia militar a las tropas nacionales. Muchos de los primeros comandantes fueron civiles u oficiales de graduación inferior, puestos al frente de las tropas más por su convicción política y su carisma de mando que por sus capacidades militares.

 El general Juan Martín de Pueyrredón fue nombrado presidente de la Audiencia de Charcas.
En septiembre fue nombrado oficialmente comandante del desmoralizado Ejército del Norte, cuando este ya había llegado a San Salvador de Jujuy.9​10​


Sus esfuerzos por reorganizar el Ejército no fueron particularmente fructíferos; ante el avance del Ejército Real del Perú envió a la mejor parte de sus tropas al mando de Eustoquio Díaz Vélez, que fueron derrotados en el combate de Nazareno. 
De modo que Pueyrredón retiró la totalidad del ejército hacia el sur, instalándose en la posta de Yatasto,11​ donde en marzo de 1812 fue reemplazado por Manuel Belgrano al mando del mismo, y regresó a Buenos Aires.
La fracasada Asamblea General reunida en abril de 1812 lo había designado miembro del Primer Triunvirato en reemplazo de Juan José Paso, mientras estaba en camino de regreso a la Capital. Asumió el cargo después de la disolución de la asamblea, a fines de abril o principios de mayo.13​ El gobierno era dirigido por el secretario de Guerra Bernardino Rivadavia, y su postura frente a la guerra de independencia era sumamente retraída: prefería las soluciones diplomáticas a las bélicas y rechazaba cualquier gesto exterior de independencia.


Pueyrredón encargó al recién llegado José de San Martín la formación del Regimiento de Granaderos a Caballo y detuvo la masacre de españoles que siguió a la denuncia de conspiración contra Martín de Álzaga, que nunca se comprobó cierta*


Martín de Alzaga
(1755 - 1812)

Con sólo 11 años llegó al Rio e La Plata. Vizcaíno, no hablaba espeñol. Se estableció como comerciante, haciendo una fortuna en connivencia cin funcionerios de la aduana (única en el Virreynato), negociando armas, telas y esclavos.
En ocasión de las invasiones inglesas, fue un gran defensor de la colonia, unido a otros poderosos comerciantes, como Anselmo Sáenz Valiente y Juan Martín de Pueyrredón.
Mantuvo una gran organización en la defensa de la ciudad, alquilande todas las casas vecinas al fuerte de Buenos Aires, unipendolas mediante tpuneles y requisando armeas, con talleres para acondicionarles, creando depóositos para caparar municiones, instalando una finca de entrenamiento para caballerías, la Chacra de Perdriel, 
Santiago de Liniers, desde Mintevideo inicipo la reconquista de Buenos Aires, icuoada por los ingleses, agrupando sus fierzas con un ejpercito que secretamente había formado Alzaga, derrotando a los ingleses, que iniciaron une segunda invasión.

Convocando a un cabildo abierto que desplazó de su cargo al Virrey Rafael de Sobremonte, nombrando en su lugar a Santiago de Liniers. El 1º de enero de 1807 fue elegido Alcalde de primer voto y asumió el mando civil de la ciudad.

Empeñó su fortuna en defensa de la ciudad, organizando milicias de voluntarios de más de 6.000 hombres, y la formación de un regimiento de asturianos y vizcaínos.

El 2 de julio de 1807 se produjo el esperado ataque, y Liniers fue derrotado en el Combate de Miserere, en las afueras de la ciudad. Pero Whitelocke les dio tres días de descanso a sus tropas antes de atacar. Álzaga convenció al desalentado Liniers de preparar la defensa y aprovechó al máximo el tiempo: organizó la defensa casa por casa, iluminó con miles de lámparas la ciudad para seguir trabajando de noche, y se aseguró que en todas las azoteas se acumulara todo lo necesario para la defensa de Buenos Aires.


Los ingleses atacaron el 5 de julio, dándole otra ventaja: marcharon divididos en trece columnas, que fueron derrotadas por separado. Al mediodía del 7 de julio, los ingleses se rindieron y evacuaron la ciudad. Pero Álzaga incluyó en las condiciones de la rendición que debían entregar también Montevideo.

El 1º de enero de 1809, Álzaga organizó una revolución para deponer a Liniers: sacó a la calle a los tercios de Gallegos, Miñones de Cataluña y Vizcaínos formados por españoles, organizó una manifestación en contra del virrey y le exigió la renuncia. En su lugar sería nombrada una junta, dirigida por españoles y con dos secretarios porteños: Mariano Moreno y Julián de Leyva. Pero la renuncia de Liniers fue a condición de que el mando pasara al general Pascual Ruiz Huidobro, el segundo en el mando militar. Eso desconcertó a Álzaga y dio tiempo a la reacción del coronel Cornelio Saavedra, comandante del Regimiento de Patricios. Este disolvió las fuerzas españolas sublevadas y obligó a Liniers a retirar la renuncia.

Alzaga fue enviado preso a Carmen de Patagones y se le siguió un juicio con el curioso título de "proceso por independencia". Los tercios de españoles sublevados fueron disueltos, lo que facilitaría la Revolución de Mayo. Pero el gobernador Francisco Javier de Elío, de Montevideo, que había formado una junta de gobierno en esa ciudad, rescató a Alzaga de Carmen de Patagones. Esta junta fue disuelta cuando llegó al Río de la Plata el nuevo virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, pero Alzaga pudo regresar a Buenos Aires.

Alzaga participó en la caída del virrey Cisneros, y aunque no estuvo presente en el cabildo abierto del 22 de mayo, se negó a aceptar la junta presidida por éste. Y es seguro que participó en las negociaciones que formaron la Primera Junta, ya que colocó en ella a tres miembros de su partido: Mariano Moreno, Juan Larrea y Domingo Matheu.

El 1º de julio de 1812, el gobierno descubrió —o creyó descubrir— una conspiración de españoles contra el Primer Triunvirato, formado por Juan Martín de Pueyrredón, Feliciano Antonio Chiclana y Manuel de Sarratea. Ésta debía estallar el 5 de julio, quinto aniversario de la Defensa. No se sabe cuáles eran exactamente sus intenciones, aunque no parece que la conspiración quisiera volver lisa y llanamente a la dependencia del rey de España. Buenos Aires estaba escasa de tropas, mayormente enviadas al Ejército del Norte, por lo que la situación era delicada.

Durante las investigaciones, el secretario del Triunvirato Bernardino Rivadavia, basado en pruebas y confesiones extremadamente sospechosas, extendió la acusación a Alzaga y a un extenso grupo de partidarios. En realidad, caben serias dudas de que la conspiración fuera siquiera real.


Fue arrestado y sometido a proceso criminal secreto; tan secreto, que nunca fue publicado ni se supo la identidad del único testigo, que incluso se dijo que era un esclavo. Es casi seguro que Rivadavia se estaba vengando de una vieja afrenta personal y usó los cargos para apoderarse de sus bienes. Alzaga y muchos otros fueron condenados a muerte.

Las ejecuciones comenzaron el 4 de julio, dos días después de su arresto, lo que deja en claro que los acusados complotados ya estaban condenados de antemano. En total, fueron ejecutados más de treinta hombres, incluidos jefes militares, frailes y comerciantes, cuyos bienes fueron expropiados.


Alzaga fue fusilado y colgado el 6 de julio de 1812 en Buenos Aires, en la Plaza de la Victoria. Los cuerpos de los conspiradores fueron exhibidos en la plaza durante tres días, en el que fue el más sanguinario de los desgraciadamente frecuentes excesos de la revolución.
Su hijo, Félix de Alzaga, tuvo activa participación en el proceso que llevó al poder a Juan Manuel de Rosas en la provincia de Buenos Aires,  terminó enemistado con éste y perseguido por sus partidarios.fue Casi todos sus extensos campos, justo al sur del río Salado, pasaron a su hijo Martín a la caída de Rosas. De él pasaron a su joven y hermosa viuda, la famosa Felicitas Guerrero, cuando ésta fue asesinada por un pretendiente despechado, las extensas propiedades pasaron padre de ésta.




El Ejército de Los Andes

La ofensiva fue trasladada en 1817 al Ejército de los Andes de José de San Martín.


De este modo ya para 1812 tenemos como antecedentes la formación de dos sociedades secretas de latinoamericanos. La primera nace en Europa, durante el proceso de florecimiento de logias napoleónicas; y la segunda en Buenos Aires, a raíz de un conjunto de iniciaciones que se produjeron durante las invasiones inglesas. Estos antecedentes nos permiten constatar la existencia de masones, como también, que estos se organizaron en logias con una fisionomía particular. Una forma de sociabilidad hibrida, combinación de logia masónica y sociedad patriótica, constituye quizás la manera más precisa de describirlas.